92 resultados

La resurrección de condenación

Es mencionada por el Señor Jesús en Juan 5:29 y por el apóstol Pablo en Hechos 24:15. La resurrección de condenación tendrá lugar después de la disolución de todas las cosas creadas, antes de la introducción de los nuevos cielos y la nueva tierra. El texto de Apocalipsis 20:11-15 describe esta escena solemne.

Sección del libro @book, de @author

La resurrección de vida

“Los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:23); esta expresión designa a todos los que se habrán beneficiado con la obra que Jesús hizo en la cruz, la cual también incluye a los creyentes del antiguo pacto, ya que son salvos en virtud de la sangre de Cristo, cuyo valor les ha sido imputado por anticipado.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La resurrección en la predicación de los apóstoles

Escuchemos a Pedro en el día de Pentecostés, o más bien al Espíritu Santo, a quien el Salvador resucitado, ascendido y glorificado envió a la tierra: “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a este, entregado por el determinado

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La resurrección en la predicación del apóstol Pablo

Escuchemos un momento el mensaje de Pablo en la sinagoga de Antioquía: “Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La resurrección en las Epístolas

Volvamos nuestra atención por unos momentos a las Epístolas, y veamos la maravillosa manera en que el Espíritu Santo despliega y aplica el hecho de la resurrección. Pero antes de hacerlo, queremos llamar la atención del lector sobre un pasaje que lamentablemente es mal entendido y mal aplicado. El apóstol, al escribir a los corintios, dice:

Sección del libro @book, de @author

La sal del pacto

La sal representa ante todo la fuerza preservadora de lo que es divino, el poder santificador que nos mantiene separados de la corrupción. La sal no faltaba en la vida de Cristo. También exhorta a sus discípulos a tener sal en sí mismos.

Sección del libro @book, de @author

La santificación

Esta presencia del Espíritu Santo en el creyente impone una separación práctica del mal. ¿“Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo” (1 Corintios 6:19-20).

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La segunda cruz

Es muy evidente que el Espíritu de Dios, en el evangelista Lucas, empieza su narración tocante al ladrón arrepentido en el momento justo en que un trabajo divino había comenzado realmente en su corazón. Mateo y Marcos lo presentan como un malhechor que blasfema. Difícilmente podamos concebir un nivel más bajo de depravación moral que el que se describe en estos dos evangelios.

Sección del libro @book, de @author

La sociedad

En las Escrituras, el significado más frecuente de la palabra “mundo” es el que hace referencia a la sociedad humana en su sentido más amplio. Tan pronto como el pecado entró en el mundo, una familia se distinguió por su manera de organizarse excluyendo a Dios. Se trata de la familia de Caín, según el relato de Génesis 4:17-24.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La tercera cruz

Vamos a considerar ahora, por un breve instante, la tercera cruz. ¿Qué vemos en ella? ¿Un pecador culpable? No simplemente eso. El ladrón arrepentido era eso. Ambos estaban en la misma condenación. Nadie tiene por qué ir al infierno simplemente porque es un pecador, puesto que “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, aun al “primero” (1 Timoteo 1:15).

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La tradición

Querido lector, ¿qué debemos hacer entonces? ¿Adónde debemos recurrir? Si la Biblia no es el manual divino y, por tanto, no es plenamente suficiente, ¿qué queda? Algunos nos sugerirán que recurramos a la tradición. ¡Ay, qué guía miserable!

Sección del libro @book, de @author

La tumba abierta: una puerta a la felicidad eterna

El Señor salió del sepulcro a pesar del sello que había puesto el gobernador romano. La piedra fue quitada para que pudiésemos mirar, y mirando, se desvanecieran nuestras dudas y recelos; de modo que ahora podemos exclamar triunfantes: «¡El Señor ha resucitado verdaderamente!».

Sección del libro @book, de @author

La unción

Dios nos ha ungido con el Espíritu como con un aceite de consagración para servirle, para conocer las cosas profundas de Dios, para recibir y comunicar sus pensamientos (2 Corintios 1:21; 1 Corintios 2:10-15; 1 Juan 2:20, 27).

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La unidad del cuerpo en la práctica

En este punto nos parece apropiado formular la siguiente pregunta: ¿Cuál debería ser la actitud de los cristianos respecto de la gran verdad fundamental de la unidad del cuerpo? No puede cuestionarse que se trata de una verdad claramente establecida en el Nuevo Testamento.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

La verdad de la unidad del cuerpo de Cristo

Creemos que es sumamente importante insistir en este principio: que solo podemos creer una doctrina sobre la base de que está revelada en la Palabra de Dios. De esta forma creemos todas las grandes verdades del cristianismo. Todo lo que conocemos y creemos en el orden espiritual, celestial o divino es porque está revelado en la Palabra de Dios. ¿Cómo sé que soy un pecador?

Sección del libro @book, de @author

La vida de resurrección del creyente

Antes de ofrecer la gavilla no se permitía comer pan de trigo nuevo, ni grano tostado, ni en espiga. El mismo día de su resurrección, Jesús se acercó a dos de sus discípulos que iban a Emaús y les explicó “en todas las Escrituras lo que de él decían”. ¡Cuántas maravillas hicieron arder el corazón de Cleofás y de su compañero aquel día!

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

Las apariencias externas no impiden que la verdad de la unidad pueda ponerse en práctica

Y ahora, querido lector cristiano, veamos la aplicación de todo esto para nuestro tiempo. ¿Cree de todo corazón, conforme a la autoridad divina, en la doctrina de la unidad del cuerpo de Cristo? ¿Cree que existe ese cuerpo hoy día sobre la tierra, unido a su Cabeza divina y viva en el cielo por el Espíritu Santo?

Sección del libro @book, de @author

Las arras

Dios “nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”. “Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu” (2 Corintios 1:22; 5:5). El Espíritu Santo de la promesa “que es las arras de nuestra herencia” (Efesios 1:14). El Espíritu Santo, en nuestros corazones, es a la vez una garantía y un anticipo de nuestras futuras bendiciones en la gloria.

Sección del libro @book, de @author

Las epístolas

Como perito arquitecto puse el fundamento… Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo (1 Corintios 3:10-11).

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

Las otras dos cruces

Dos malhechores

Sección del libro @book, de @author

Las primicias, Cristo

En la Escritura se mencionan varios casos de resurrección, y todos conciernen a personas a las que se ha devuelto la vida por un tiempo. Estos casos solo han sido una demostración del poder de vida que hay en Dios. Pero salir de la muerte para no volver a ella y no estar más sujeto a las circunstancias de la existencia terrenal, esto es la verdadera resurrección.

Sección del libro @book, de @author

The Mackintosh Treasury

“Las Sagradas Escrituras”

Vayamos ahora a 2 Timoteo 3:14-17.

Sección del libro @book, de @author

Las tribulaciones de Israel

Ya en Egipto los hijos de Israel conocieron la tribulación. Cuando se levantó en el país un nuevo Faraón que no había conocido a José, sometió a esclavitud a los israelitas, quienes a sus ojos se habían vuelto un pueblo numeroso. Al decretar la muerte de todos los recién nacidos varones, creyó que destruiría a esta raza que le importunaba.

Sección del libro @book, de @author

Le daré la vuelta a la página y empezaré de nuevo

Aunque tan solo pudiera doblar la página y empezar otra vez, ¿qué de los pecados de antes? A un niño en la escuela se le regó la tinta en la página de un libro. Rápidamente pasó a una página limpia y decidió tener más cuidado en el futuro. Pero la mancha quedó ahí y cuando la maestra la vio, lo castigó.

Sección del libro @book, de @author