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The Mackintosh Treasury

El engañador

“Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

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El estado de la conciencia

En cuanto a la plena y completa restauración de la conciencia de Pedro después de su terrible caída, tenemos la prueba más incuestionable proporcionada por su vida posterior.

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El estado del corazón

Es de vital importancia en todos los casos. Ninguna restauración puede ser considerada divinamente completa si no llega a lo más profundo del corazón. Por eso, cuando consideramos nuevamente las escenas que se desarrollan a orillas del mar de Tiberias, hallamos al Señor ocupado en tratar muy atenta y poderosamente con el estado del corazón de Pedro.

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El evangelio de Lucas

Al comienzo del evangelio de Lucas tenemos el hermoso cuadro de un remanente en medio de una profesión vacía y sin corazón. Oímos las piadosas expresiones de los corazones de María, de Elisabet, de Zacarías y de Simeón. Vemos a Ana, la profetisa, que hablaba de Jesús a todos los que esperaban la redención en Jerusalén. Recuerdo haber oído decir a mi querido y venerado amigo J. N. D.

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El evangelio de Pablo

Pero debemos recordar que el bendito apóstol Pablo –el mayor evangelista que jamás haya existido, a excepción de su divino Maestro– no se limitó a este único aspecto; y tampoco debemos hacerlo nosotros. Él insistió enérgicamente en las demandas de la santidad divina. Llamó a los pecadores a juzgarse a sí mismos, y a los creyentes a subyugar la carne y negarse a sí mismos.

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El Evangelio en medio de una profesión hueca

Ahora bien, aquí es precisamente donde se manifiestan de una manera muy dolorosa la lamentable deficiencia y la culpable parcialidad de nuestra predicación moderna. El evangelio que uno oye a menudo hoy, es, si se nos permite expresarnos así, un evangelio carnal, terrenal, mundano. Ofrece cierta comodidad, pero es una comodidad carnal, mundana.

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El fracaso de todas las dispensaciones corrobora la incapacidad del hombre

Además, la Escritura no solo enseña la doctrina de la completa e irremediable ruina del hombre, de su incorregible mal, de su total impotencia para hacer el bien y de su invariable inclinación al mal, sino que también nos provee de un cúmulo de pruebas, absolutamente incontestables, en la forma de hechos e ilustraciones tomados de la historia actual del hombre, que demuestran la doctrina.

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El hecho mismo

Al entrar en este tema tan glorioso, creemos que lo mejor que se puede poner ante los ojos del lector es el testimonio claro de la Sagrada Escritura sobre el hecho mismo de que nuestro Señor Jesucristo vendrá de nuevo, que dejará el lugar que ocupa ahora en el trono de su Padre y vendrá en las nubes para acoger consigo a su pueblo, ejecutar juicio sobre los impíos y establecer su reino eterno y

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El hombre de Dios

Habiéndonos referido a temas tan profundamente interesantes como el hombre natural y un hombre en Cristo, nos queda ahora por considerar, en tercer y último lugar, un tema sumamente práctico, sugerido por el título de este escrito: el hombre de Dios.

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El hombre es ciego

¡Qué profundidad y plenitud hay en estas palabras! ¡Qué declaración tan completa de la condición del hombre! ¡Qué presentación tan bendita de los recursos de la gracia divina! Hay una armonía muy notable entre esta comisión encargada a Pablo y la que se les encargó a los doce en Lucas 24. Quizás se diga que no se hace mención alguna al arrepentimiento.

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El hombre está bajo el poder de Satanás

Además, el hombre –todo hombre, tanto judío como gentil–, no solo es ciego y está en la oscuridad, sino que, para colmo de todo, está también bajo el poder de Satanás. Esto da una idea terrible de la condición del hombre. Es esclavo del diablo. Él no lo cree.

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El hombre está en tinieblas

Pero hay todavía algo más. El hombre no solo es ciego, sino que está en “tinieblas”. Supongamos por un momento que una persona tiene su vista; ¿de qué le sirve si está en la oscuridad? En realidad es una doble afirmación sobre el estado del hombre y su posición: En cuanto a su estado, el hombre es ciego; y en cuanto a su posición, está en la oscuridad.

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El hombre natural

El término «hombre natural» es un término de amplísimo contenido. Bajo este título podemos encontrar todos los matices posibles de carácter, temperamento y disposición.

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El hombre solo puede ir a Dios si es forzado por el Espíritu Santo

Así pues, en cada volumen –por decirlo así– de la historia del género humano, en cada sección, en cada página, en cada párrafo, en cada línea, leemos acerca de su completa ruina, de su total alejamiento de Dios.

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El juicio

Hay algo peculiarmente penoso en el pensamiento de tener que entrar en conflicto, con tanta frecuencia, con las opiniones aceptadas generalmente en la Iglesia profesante. Parece presuntuoso contradecir, en tantos temas, todas las grandes pautas doctrinales y los credos de la cristiandad. Pero, ¿qué tiene que hacer uno?

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El juicio de sí mismo

Finalmente, en cuanto a la diferencia que existe entre la oración y la confesión, respecto al estado del corazón ante Dios y al sentimiento moral que tiene de la odiosidad del pecado, digamos que esta diferencia no podría ser apreciada en demasía. Es mucho más fácil pedir, de manera general, el perdón de nuestros pecados que confesar estos pecados.

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El lugar del arrepentimiento en la predicación

A los apóstoles de nuestro Señor y Salvador Jesucristo se les encargó especialmente predicar el arrepentimiento y el perdón de pecados (Lucas 24:47).

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El más laborioso de los apóstoles

Otro punto existe en la historia de Pablo, que debemos considerar brevemente, a fin de mostrar los resultados prácticos de la gracia de Cristo, dondequiera que esa gracia sea conocida. Esto lo presentará como el más laborioso de los apóstoles.

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El medio que contribuyó a la restauración de Simón Pedro

Para esto también estamos en deuda con el evangelista Lucas. Por medio de él el Espíritu que lo inspiró nos dio más que ningún otro lo que es exquisitamente humano –lo que va directamente al corazón con irresistible poder–, Dios manifestado en la más bella forma humana.

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El ministerio cristiano

Vamos a tratar, por último, el tema del ministerio cristiano, respecto al cual solo vamos a decir que sostenemos que es una institución divina: Su fuente, sus características y su poder son todos divinos y celestiales. Creemos que la gran Cabeza de la Iglesia, en su resurrección, recibió dones para su Cuerpo.

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El ministerio de Cristo en el futuro

Después de haber echado una breve e imperfecta mirada al ministerio de Cristo en el pasado y en el presente, diremos también, para terminar, unas palabras sobre su ministerio futuro. Puede que algunos se sientan dispuestos a decir: «No entiendo cómo el Señor nos servirá en el futuro.

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El ministerio de Cristo en el pasado

Volvámonos ahora al capítulo 21 del libro del Éxodo, donde leemos lo siguiente:

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El ministerio de Cristo en el presente

Y ahora pasaremos del ministerio que Cristo llevó a cabo por nosotros en el pasado al que está haciendo hoy por nosotros continuamente en la presencia de Dios. Este servicio nos es presentado, de una manera sumamente bendita, en la primera parte del capítulo 13 de Juan. La misma gracia preciosa resplandece aquí como en todo lo que hemos estado considerando.

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El ministerio de Elías: imagen de la Iglesia como familia celestial

Aunque Elías el tisbita, como ya lo notamos, tenía un gran parecido con Juan el Bautista en cuanto al carácter de su ministerio, si lo contemplamos personalmente y consideramos su camino peregrino –desapegado de la tierra, y sobre todo su arrebatamiento al cielo–, constituye una notable imagen de la Iglesia o de la familia celestial.

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