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The Mackintosh Treasury
Temas prácticos de la vida cristiana: Paz
En el pasaje que figura en el encabezamiento de este artículo hallamos la palabra “paz” en dos sentidos: primero, aplicado a la vida interior del discípulo cristiano, y, en segundo lugar, a su vida exterior.
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Temas prácticos de la vida cristiana: Simón Pedro - Su vida y sus lecciones
Nos proponemos, bajo la guía del Espíritu, escribir una serie de meditaciones sobre la vida y el ministerio del bendito siervo de Cristo cuyo nombre encabeza este escrito. Lo seguiremos a lo largo de los Evangelios, los Hechos y las Epístolas, pues aparece en las tres grandes divisiones del Nuevo Testamento.
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Temas prácticos de la vida cristiana: Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina
Unas palabras para los que trabajan en la obra del Señor Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren (1 Timoteo 4:16).
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Temas prácticos de la vida cristiana: Vivir por la fe
El justo por su fe vivirá.
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1 Samuel 4
Al principio del capítulo 4, vemos a Israel derrotado por los filisteos; pero, en lugar de humillarse delante de Jehová en una verdadera contrición y en el juicio de sí mismo a causa de su terrible condición, y en vez de aceptar su derrota como el justo juicio de Dios, los hallamos totalmente insensibles y duros de corazón.
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1 Samuel 7
Pasemos ahora al capítulo 7. Encontramos allí otro estado de cosas totalmente diferente. Vamos a encontrar lo que es un vaso vacío y, como siempre, la plenitud de Dios esperando tal condición. “Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová” (v. 2).
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Adán, Génesis 3 y Ezequiel 1
El tercer capítulo del libro del Génesis nos proporciona nuestro primer ejemplo. Allí encontramos la primera manifestación de la gracia de Dios, así como de su gobierno. En este capítulo tenemos ante nosotros a un hombre pecador, un pecador arruinado, culpable y desnudo. Pero aquí también encontramos a Dios en gracia, que remedia la ruina, purifica al culpable y cubre su desnudez.
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Caín, Set y Noé
El inspirado relato acerca de Caín y de su posteridad nos presenta, con una fidelidad inquebrantable, el progreso del hombre en su condición caída; en tanto que, la historia de Abel y de su descendencia directa nos muestra, en agudo contraste, el progreso de aquellos que fueron llamados a vivir una vida de fe en medio de la misma escena donde terminaron nuestros primeros padres tras su
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Cómo hallar el camino de Dios
Esto nos conduce a la segunda parte de nuestro tema, a saber: ¿Cómo he de hallar el camino de Dios? Sin duda, una pregunta de suma importancia. ¿Adónde he de volverme para hallar la senda de Dios?
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Cómo nos retribuye el Señor
Para terminar este artículo citaremos las preciosas palabras que expresan cómo nos retribuye nuestro bendito Señor y Salvador. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
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Conclusión
No podríamos terminar estas meditaciones sin dar una ojeada, aunque sea superficial, a la manera en que nuestro apóstol desempeñó sus diversas comisiones. Lo vemos como “pescador de hombres”, abriendo el reino de los cielos a los judíos y a los gentiles, y, finalmente, apacentando y pastoreando los corderos y las ovejas del rebaño de Cristo.
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Cosechamos lo que sembramos
Todo esto es tremendamente solemne. La gracia perdona; sí, perdona libre, plena y eternamente; pero, al mismo tiempo, “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Un amo manda a su criado a sembrar trigo en su campo. El criado, por ignorancia, torpeza o craso descuido, en lugar de sembrar el trigo, llena la tierra de un grano nocivo.
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Cuarta carta - La oración
Querido amigo A.: Cuando tomé mi pluma para escribirte la primera carta, nunca imaginé que tendría la oportunidad de escribir una cuarta carta. De cualquier manera, el tema es de gran interés para mí; y solo hay dos o tres puntos más que quiero tratar brevemente.
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David y Urías
Antes de concluir este tema, consideremos todavía a David “en lo tocante a Urías heteo” (1 Reyes 15:5). Aquí tenemos un muy notable ejemplo de la gracia y el gobierno. En un triste momento, David cae de su santa elevación. Bajo el enceguecedor influjo de sus pasiones, se precipitó en un profundo y horrible pozo de corrupción moral.
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Diferencia entre pedir perdón y confesar los pecados
Hay una inmensa diferencia moral entre orar para pedir perdón y confesar nuestros pecados, así lo consideremos en relación con el carácter de Dios, con el sacrificio de Cristo o con el estado del alma. Es muy posible que la oración de un cristiano pueda contener, en el fondo, si no en la forma, la confesión de su pecado, cualquiera que sea, y entonces esto resulta lo mismo.
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El altar
Esto nos conduce naturalmente a la segunda imagen del interesante cuadro que tenemos ante nosotros, esto es, el altar. En el mismo momento en que Isaías expresó su profunda convicción en cuanto al estado de su alma, fue introducido en los divinos misterios del altar de Dios: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenaza
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El camino preparado por Dios
Qué gracia inefable para aquel que realmente desea andar con Dios, saber que hay un camino en el cual puede andar! Dios ha preparado una senda para sus redimidos en la cual pueden caminar con la mayor certeza, serenidad y firmeza posibles. Todo hijo de Dios –así como todo siervo de Cristo– tiene el privilegio de estar tan seguro de que está en el camino de Dios como salva es su alma.
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El engañador
“Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.
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El estado de la conciencia
En cuanto a la plena y completa restauración de la conciencia de Pedro después de su terrible caída, tenemos la prueba más incuestionable proporcionada por su vida posterior.
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El estado del corazón
Es de vital importancia en todos los casos. Ninguna restauración puede ser considerada divinamente completa si no llega a lo más profundo del corazón. Por eso, cuando consideramos nuevamente las escenas que se desarrollan a orillas del mar de Tiberias, hallamos al Señor ocupado en tratar muy atenta y poderosamente con el estado del corazón de Pedro.
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El hombre de Dios
Habiéndonos referido a temas tan profundamente interesantes como el hombre natural y un hombre en Cristo, nos queda ahora por considerar, en tercer y último lugar, un tema sumamente práctico, sugerido por el título de este escrito: el hombre de Dios.
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El hombre natural
El término «hombre natural» es un término de amplísimo contenido. Bajo este título podemos encontrar todos los matices posibles de carácter, temperamento y disposición.
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El juicio de sí mismo
Finalmente, en cuanto a la diferencia que existe entre la oración y la confesión, respecto al estado del corazón ante Dios y al sentimiento moral que tiene de la odiosidad del pecado, digamos que esta diferencia no podría ser apreciada en demasía. Es mucho más fácil pedir, de manera general, el perdón de nuestros pecados que confesar estos pecados.
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El medio que contribuyó a la restauración de Simón Pedro
Para esto también estamos en deuda con el evangelista Lucas. Por medio de él el Espíritu que lo inspiró nos dio más que ningún otro lo que es exquisitamente humano –lo que va directamente al corazón con irresistible poder–, Dios manifestado en la más bella forma humana.
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