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Amos

Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos (Colosenses 4:1).

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Aquila y Priscila

Formas especiales de servicio cristiano se presentan para el esposo y la esposa cristianos que han fundado un hogar y desean servir juntos al Señor.

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Atraer o repeler

Los padres y las madres que se han asegurado el afecto y la confianza de sus hijos, habrán ganado su interés, de modo que éstos escucharán de buena voluntad tanto las exhortaciones y palabras de corrección como la lectura y exposición de la verdad divina de la boca de sus amados padres, a quienes reconocerán como sensatos, considerados y llenos de amor.

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Atrevimiento indecoroso

Otra práctica corriente, a la cual podemos aludir aquí, es la inmodesta y poco femenina costumbre de las jóvenes de tomar la iniciativa para empezar un noviazgo. Tal atrevimiento y abandono del lugar ordenado por Dios es una ofensa a las sensibilidades de la verdadera naturaleza humana y de una mente espiritual.

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Casarse en el Señor

El cristiano es advertido a no unirse “en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14). De conformidad con esto, cuando un cristiano se une en matrimonio con un inconverso, no es Dios quien los junta. (El hecho de que Dios puede intervenir en gracia soberana para salvar al inconverso y dar bendición es otra cuestión, que no altera en absoluto la afirmación precedente).

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Comenzar temprano

«El secreto para lograr una educación exitosa y para obtener obediencia es comenzar temprano», escribe una madre experimen­tada.

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Conclusión

Al terminar nuestras meditaciones sobre este importante tema que es el hogar cristiano, rogamos que los pensamientos y el afecto del lector y del autor sean así más verdaderamente concentrados en Cristo. Él, quien es la piedra angular de la familia cristiana, el centro bendito del que debe comenzar todo, hacia el cual debe tender todo y alrededor del cual debe reunirse todo.

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Condiciones esenciales para la bendición matrimonial

Estos versículos no dan la totalidad de los preceptos matrimoniales, sino aquellos que el esposo y la esposa están más expuestos a olvidar. Consideran las características esenciales de su relación entre sí e insisten en ellas para el debido mantenimiento de esta unión concedida por Dios de acuerdo con Sus pensamientos y propósitos.

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Confianza recíproca

Los padres deberían ser en cierto modo amigos de sus hijos con el fin de conservarlos en el círculo familiar y evitar que busquen sus amistades en el mundo. Esto es muy importante, pues muchos jóvenes dicen haber echado de menos esta feliz compañía en su juventud.

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Conocer la voluntad del Señor

Quizás el lector esté perplejo y se pregunte: ¿Cómo puedo saber quién es la persona con quien el Señor desea que me una en matrimonio? El modo de conocer el pensamiento de Dios en este muy importante paso es el mismo que en cualquier otro asunto, ya sea pequeño o grande. Se halla en la oración y dependencia paciente en el Señor, en comunión, buscando su rostro y escudriñando su Palabra.

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“Críamelo”

Las palabras que la hija de Faraón dirigió a la madre de Moisés en Éxodo 2:9 han sido citadas con frecuencia, a fin de señalar lo que Dios pide a cada madre cuando le confía un niño: “Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré”. Éste es el encargo del Señor a la madre en cuyos brazos ha depositado un recién nacido.

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Culto familiar

Mamá está tan ocupada esta mañana en el torbellino de la diaria ocupación, y papá debe ir pronto a la oficina, ¡de modo que no hay tiempo para la oración!

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Dada por compañera al hombre

Adán reconoció que Eva le había sido dada no como esclava, sierva o ayuda, sino para ser su compañera (Génesis 3:12), una ayuda idónea (no como criada). Como se ha señalado con frecuencia, Dios no sacó a Eva del pie de Adán, para ser pisoteada por él, o para ser inferior a él.

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Dios provee al hombre ayuda idónea

El matrimonio de Adán es la norma para todos los matrimonios. Dios arregló la unión de Adán y Eva, y lo hace así en cada caso de verdadero matrimonio.

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Disciplina y amonestación

Si volvemos a la segunda parte de la exhortación a los padres, hecha en Efesios 6:4, notamos el importante mandato de criar a los hijos “en la disciplina y amonestación del Señor”. Como lo hemos observado ya, los hijos de un creyente están en una posición de bendición y privilegio que los hace extraños al mundo del que Satanás es el príncipe.

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Ejemplos bíblicos

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de hogares, entre los hijos de Dios, que abrieron sus puertas al Señor y que fueron usados para su obra. En los días de David, Obed-edom geteo guardó el arca de Jehová en su casa por tres meses, y Jehová le bendijo a él y a toda su casa por ese motivo (2 Samuel 6:10, 11).

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Ejercer la autoridad con amor

El esposo podría hacer pesar exageradamente su posición y sus derechos como cabeza de la familia y de la esposa, y actuar de manera despótica, olvidando que el amor debe caracterizar al círculo matrimonial.

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El altar familiar

Todo padre cristiano debería establecer un altar familiar en su hogar, es decir, reunir a su familia cada día para leer la Biblia, orar y quizás cantar algún himno, si es posible. Ésta es la responsabilidad del padre como sacerdote del hogar; en su ausencia, la madre debe asumirla. Padres, no descuiden ustedes este importante servicio del culto familiar. No permitan que nada se interponga.

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El amor verdadero es el único motivo justo

Lo que lleva a dos corazones a unirse en vínculo matrimonial debe ser un verdadero y profundo amor, un mutuo afecto divinamente implantado. Unido al conocimiento de la voluntad de Dios en la materia, este debería ser el único motivo para contraer matrimonio.

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El castigo por la desobediencia

El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Hebreos 12:6-7).

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El centro de atracción

Antes de terminar el tema de la enseñanza de los niños, sería bueno considerar el error de permitir a los niños tomar demasiada importancia en presencia de otros, dejándoles ser el centro de atracción y llamar la atención en cuanto a su inteligencia y agudeza. De este modo, pronto aprenden que se les está dando importancia y desearán ser ensalzados.

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El disfrute de nuestras relaciones celestiales

En la medida en que gocemos de las bendiciones provenientes de nuestras relaciones celestiales, y nos mantegamos firmes en Cristo, la Cabeza, ocuparemos nuestro lugar en nuestras respectivas relaciones aquí abajo. Aquellos que no disfrutan de estas verdades celestiales, tampoco las manifestarán en su hogar.

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El doble amor de Cristo, nuestro modelo

El pasaje de Efesios 5 pone ante el esposo el amor de Cristo por la Iglesia de un modo dual. Primero, Cristo se dio a sí mismo por la Iglesia y, en segundo lugar, Él cuida con amor de su Esposa, santificándola y limpiándola mediante el lavamiento por la Palabra.

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El encargo de Génesis 1

Debería ser el propósito y feliz esperanza de cada pareja de casados tener una familia y criar hijos para el Señor, si a Él le agrada concedérselos. Normalmente, un hogar no está completo sin hijos y sin los goces que ellos proporcionan. El bendito encargo que Dios confió a la primera pareja, Adán y Eva, es aún el que Dios da hoy a los esposos que estén en el umbral del matrimonio.

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