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¿Qué significan las “obras de la ley”? ¿Puede uno ser justificado ante Dios por medio de «buenas obras»?
Las obras de la ley (Romanos 3:20) no se refieren solamente a las obras que tienen por objeto cumplir la ley de Moisés, sino también a las obras realizadas para el cumplimiento de cualquier otra ley (literalmente: «obras de ley»). El objeto de guardar una ley religiosa es ganar la aprobación de Dios y mantener tal condición.
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¿Qué significan las siguientes expresiones?
La Iglesia es el cuerpo de Cristo
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¿Qué solución ofrece Dios para el problema del pecado? (Romanos 8:3)
Dios perdona los pecados, es decir, los hechos, pero el pecado solo puede ser condenado. No hay otra forma que corresponda a la naturaleza de Dios que no sea condenar el pecado. La ley nada podía lograr en contra del pecado, porque ella era “débil por la carne”, es decir, el hombre no era capaz de guardarla.
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¿Qué sucederá en la mitad de este período de tribulación?
En la mitad de la septuagésima semana (es decir, después de los primeros tres años y medio de tribulación) tendrán lugar cuatro importantes eventos: • Satanás será echado del cielo a la tierra (Apocalipsis 12:7-9). • Cesarán los sacrificios judíos en el templo (Daniel 9:27).
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¿Quién debe ministrar la Palabra?
Cuando hablamos del “ministerio de la Palabra” (Hechos 6:4), nos referimos a la enseñanza y a la predicación de la Palabra de Dios a los creyentes. Esto lo harán aquellos que han recibido un don que los capacite para ese fin (maestros y pastores). Este ministerio tiene también un carácter profético: una palabra de Dios dirigida a la conciencia del pueblo de Dios.
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¿Quién debe ser recibido para el partimiento del pan?
Todos los creyentes que no presenten impedimentos. ¿Por qué todos los creyentes? Porque es un privilegio de cada miembro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 10:17). ¿Y por qué puede haber impedimentos? ¿Cómo puede suceder esto? Pues bien, hay tres razones principales:
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¿Quién dirige las reuniones? (¿Es este el rol de los pastores y/o ancianos?)
Cuando los creyentes se reúnen en Su “nombre” (Mateo 18:20), el centro de la reunión debe ser Cristo (ver 7.10). Él dirige todo. Esta reunión no está dirigida por un hombre. Cristo es el que gobierna (1 Corintios 12:5), y el Espíritu Santo dirige, opera y da a cada uno “como él quiere” (v. 11).
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¿Quién es Cristo?
Esta pregunta (Mateo 16:15) es la más importante que usted pueda formularse. El evangelio de Juan fue escrito para “que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31). Él se hizo hombre (léase más acerca de esto en las preguntas 1.9 y 1.18) y vivió en esta tierra un poco más de treinta años.
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¿Quién es el “yo” de Romanos 7:7-25?
• ¿Es Pablo? No. No podría ser Pablo, pues él mismo afirma: “Yo sin la ley vivía en un tiempo” (v. 9). Esto no puede ser aplicado a este apóstol, porque él era un fariseo estricto (Filipenses 3:5).
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¿Quiénes forman la Iglesia hoy en día?
La Iglesia está formada por todos los que han creído el Evangelio de su salvación (Efesios 1:13) y fueron unidos en un cuerpo (1 Corintios 12:13), ya sean judíos o gentiles de nacimiento.
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¿Quiénes necesitan el Evangelio?
Todos. Pablo clasifica a la humanidad en tres grupos: • Las personas que han despreciado el conocimiento del verdadero Dios y que se entregaron a un comportamiento totalmente desordenado (Romanos 1:18-32). • Los moralistas, es decir, personas que crean sus propias reglas de conducta (Romanos 2:1-16). • Los judíos (Romanos 2:17 a 3:9).
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Quinta carta - La obra de literatura
Querido amigo A.:
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¿Reinará Cristo como rey en esta tierra?
Sí. El Antiguo Testamento está repleto de profecías que lo confirman. Citaremos solo dos de ellas: • “Yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte” (Salmo 2:6). • “Jehová (o el Señor) será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová (o el Señor) será uno, y uno su nombre” (Zacarías 14:9).
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Relaciones entre 1 Samuel 4 y 7, y Filadelfia y Laodicea en Apocalipsis 3
Antes de terminar este breve artículo, solo quisiera mencionar que 1 Samuel 4 y 7 nos hacen recordar a las iglesias de Laodicea y Filadelfia, en Apocalipsis 3. La primera nos presenta una condición que deberíamos evitar escrupulosamente; la segunda, una condición que deberíamos cultivar con diligencia y seriedad. En la primera, hay una miserable autocomplacencia, y Cristo es dejado fuera.
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Restablecido en su servicio
Algunos nos dicen que una persona que cae, nunca puede recuperar su posición original; y es cierto que bajo el gobierno, uno ha de cosechar lo que sembró (Gálatas 6:7). Pero la gracia es otra cosa totalmente diferente. El gobierno echó fuera a Adán del huerto de Edén, y nunca lo restableció allí, pero la gracia anunció la victoriosa Simiente de la mujer.
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¿Se podría salvar alguien gracias a la vida recta del Señor?
No. La muerte fue necesaria. De otra manera, “el grano de trigo” hubiera quedado solo (Juan 12:24). “Sin derramamiento de sangre (es decir, sin entregar la vida) no se hace remisión” de pecados (Hebreos 9:22). Si hubiéramos podido salvarnos por medio de la vida recta de Cristo (quien guardó la ley), ¿por qué hubiera muerto?
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¿Seguía desamparado por Dios cuando murió?
No. El Señor dijo: “Consumado es” (Juan 19:30), y encomendó el espíritu en las manos del Padre (Lucas 23:46). Léase también la respuesta 2.14.
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Segunda carta - El Espíritu Santo
Querido amigo A.: Hay un punto en relación con nuestro tema que ha ocupado mucho mi mente. Se trata de la inmensa importancia de cultivar una fe genuina en la presencia y bajo la acción del Espíritu Santo. Es menester que recordemos, en todo momento, que nosotros no podemos hacer nada, y que Dios, el Espíritu Santo, lo puede hacer todo. El versículo
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Séptima carta - La Escuela Dominical
Querido amigo A.: Por falta de espacio, me vi obligado a finalizar mi última carta sin siquiera tocar el tema de la Escuela Dominical. Sin embargo, debo dedicar una o dos páginas a una rama de la obra que ha ocupado un lugar muy amplio en mi corazón por treinta años. Consideraría que mi serie de cartas quedaría incompleta si no hubiese tocado este tema.
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¿Serán salvos todos los hombres al final de los tiempos?
Todas las cosas serán reconciliadas con Dios, pero no todos los hombres. Leamos en Colosenses 1:19-20: “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
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Sexta carta - La predicación del Evangelio
Querido amigo A.:
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Si Cristo no podía pecar, ¿cómo pudo ser tentado?
Los evangelios nos enseñan que Cristo fue tentado por el diablo (Marcos 1:13). Esto significa que Satanás le presentaba tentaciones, pero que en él no había nada que quisiera responder a ellas. En esto él se distinguía de todos.
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Si he muerto con Cristo, ¿en qué afecta esto mi relación con el pecado?
El pecado (el principio del mal, que se opone a Dios) ya no tiene nada que reclamarle a usted.
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Si he muerto con Cristo, ¿qué significa esto en la práctica, en mi vida diaria?
Cuando el pecado quiere ejercer su poder sobre nosotros, tenemos derecho –y estamos obligados– a considerarnos a nosotros mismos como muertos (ver 6.15). Por la fe comprendemos que ya no tenemos ninguna obligación de ceder ante el pecado (Romanos 6:10-14).
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