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Pláticas sencillas
“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”
La declaración del versículo 7 suscita una nueva dificultad para los discípulos. Felipe le dice: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta” (v. 8). Precisamente era lo que tendrían que ver en Jesús; pero no le habían conocido tal como este evangelio lo presenta. Jesús respondió: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?
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Pláticas sencillas
El segundo domingo
Tomás no estaba con los otros discípulos la tarde del primer día de la semana. Cuando le dijeron que habían visto al Señor, Tomás contestó: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” (v. 24-25).
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Pláticas sencillas
El Señor resucitado, pero invisible
Este evangelio solo menciona la presencia de María Magdalena junto al sepulcro, lo cual no significa que las mujeres mencionadas en los otros evangelios no hayan ido allí también. El Espíritu de Dios no se propuso darnos un relato completo de los hechos que tuvieron lugar, sino presentar aquellos apropiados para hacer resaltar la verdad que Dios quiere comunicarnos.
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Pláticas sencillas
El testimonio de Juan el Bautista
En este evangelio no vemos a Juan anunciar que el reino de Dios se hubiera acercado, ya que Jesús no es presentado al pueblo como Mesías; da testimonio acerca de Jesús bajo diversos caracteres que detallaremos más adelante, después de haberlos considerado. Tampoco se dice nada del nacimiento del profeta, sino sencillamente: “Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
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Pláticas sencillas
El trabajo del Padre y del Hijo
Jesús respondió a los judíos: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (v. 17). ¡Preciosa declaración! Dimana del amor infinito de Dios, quien se revela como Padre en su Hijo muy amado. Puesto que todo el trabajo del hombre es vano, si no es para llevarle al juicio, Dios obra para sacarle de su estado de pecado.
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Pláticas sencillas
El último día de la fiesta
La fiesta de los tabernáculos duraba siete días, como la de los panes ázimos, pero además tenía un octavo día, llamado, en el versículo 37, el “gran día de la fiesta”. Como ya hemos dicho, esta última fiesta del año prefiguraba el milenio que clausurará la historia del pueblo judío y del mundo. Después de esto llegará el estado eterno indicado por el octavo y último día de la fiesta.
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Pláticas sencillas
El último llamado del Señor
Antes de terminar su ministerio público, Jesús hizo todavía un llamado que resume todo el evangelio tal como Juan lo presenta. Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió (v. 44-45). En tres circunstancias importantes oímos a Jesús clamar en este evangelio:
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Pláticas sencillas
El último ultraje hecho a Jesús
“Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí” (v. 31).
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El Verbo
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios” (v. 1-2).
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El Verbo se hizo carne
Es imposible dejarnos penetrar por la grandeza de Dios –en la medida que nuestra mente pueda hacerlo– sin quedar llenos de admiración y adoración ante el hecho de que este Dios haya venido como Hombre –aunque al mismo tiempo siguiera siendo Dios– para traer, él mismo, la gracia que precisaba un mundo culpable y rebelado contra él.
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En el camino a Samaria
En este capítulo comienza el ministerio público del Señor, propiamente dicho. Los tres primeros capítulos presentan el cuadro simbólico del que hemos hablado.
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Jesús aclamado como rey
Después de la conmovedora e íntima escena de Betania, donde Jesús recibió el homenaje de unos corazones que rebosaban de amor por él, emprendió el camino hacia Jerusalén, ciudad que mata a los profetas y donde él iba a morir, pero en la que Dios quería que hiciera su entrada como Rey, en cumplimiento de las Escrituras y para testimoniar ante los judíos que Él era su Mesías, el Hijo de David.
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Pláticas sencillas
Jesús ante el sumo sacerdote
poder. Lo ataron. Pero, ¿qué fuerza tendrían esas ataduras para Jesús, si no se hubiese entregado voluntariamente? En esto vemos al Cordero de Dios: Como cordero mudo delante del que lo trasquila.
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Jesús ante Pilato
“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua” (v. 28). ¿Cómo había pasado Jesús esa noche memorable? No la podemos reconstruir con exactitud. En los tres primeros evangelios vemos una sesión del Sanedrín por la mañana, después de la que tuvo lugar la noche en que Pedro negó a Jesús.
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Jesús da a su Padre un motivo para que le ame
Hasta aquí Jesús ha presentado su amor hacia sus ovejas, amor que resulta para ellas el motivo para amarle. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). En el versículo 17 Jesús levanta sus ojos muy por encima de lo que concierne a sus ovejas y piensa en lo que su obra será para su Padre.
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Jesús en el pórtico de Salomón
“Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón” (v. 22-23). Esta no era una de las fiestas instituidas por Moisés, de las cuales hablamos en el capítulo 7. El rey de Siria, Antíoco Epífanes, cruel perseguidor de los judíos, había profanado el templo de una manera ultrajante.
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Jesús en la fiesta
El Señor no concurrió, pues, a la fiesta por invitación de sus hermanos incrédulos, ya que en ese momento no podía manifestar su poder a favor de un pueblo arrepentido, como lo hará después del arrebatamiento de la Iglesia.
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Jesús encuentra a Marta
Cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro ya estaba en el sepulcro desde hacía cuatro días. La muerte había cumplido su obra; Jesús iba a cumplir la suya.
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Pláticas sencillas
Jesús está con el rico en su muerte
El entierro de Jesús también debía efectuarse conforme a las Escrituras. El profeta Isaías había dicho: Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte (cap. 53:9).
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Pláticas sencillas
Jesús hace peticiones a favor de todos los que creen
Los discípulos eran, pues, enviados al mundo para anunciar a otros la gracia de la cual eran objetos. El Señor también dirige a su Padre peticiones a favor de quienes creerían por la palabra de ellos: Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste (v. 21).
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Pláticas sencillas
Jesús junto al sepulcro
Marta llamó secretamente a su hermana; esta se levantó inmediatamente y fue a Jesús, quien la esperaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Al verla salir de prisa, los judíos creyeron que iba al sepulcro, y la siguieron. María se echó a los pies de Jesús con el respeto que le inspiraba un conocimiento más profundo e íntimo de su persona.
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Jesús la luz del mundo
Después de esta escena, Jesús siguió enseñando: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (v. 12).
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Pláticas sencillas
Jesús, la puerta de las ovejas
“De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (v. 7-9).
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Pláticas sencillas
Jesús pide ser glorificado
“Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (v. 1-3).
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