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Los recabitas

Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, habían recibido de su padre la orden terminante de no beber vino, ni construir casas, ni sembrar campos, ni plantar viñas. Así, eran señalados como peregrinos, extranjeros en la tierra. Acordémonos de las palabras de ese siervo que podía decir: «El tesoro que encontré en Su amor me hizo ser un peregrino en este mundo».

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Los recursos divinos

Como lo hemos visto, ante la tentación exterior se trata de «resistir». Ahora bien, cuando estamos expuestos a la concupiscencia de la carne, debemos «huir» (1 Corintios 10:14). Colosenses 3:5 nos habla de «hacer morir» nuestros miembros. Aquí, «hacer morir» significa: dejar que el órgano vaya muriendo por falta de alimento, que se atrofie.

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Los recursos divinos

Ya lo hemos destacado antes: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13). a) En las tentaciones exteriores

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Los remedios divinos

Tras haber cedido a la vanidad de mostrar todos sus tesoros a los enviados del rey de Babilonia, “Ezequías, después de haberse enaltecido su corazón, se humilló” (2 Crónicas 32:26). Este es un ejemplo que se debe seguir cada vez que comprobamos que el orgullo se ha deslizado en nosotros y ha producido sus frutos.

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Los tres amigos

La mujer de Job lo incitó a maldecir a Dios. Sus amigos llegaron para compadecerse de él y consolarlo. A pesar de todas sus buenas intenciones, lo presionaron demasiado. No entraban, en absoluto, en el plan de Dios, y exponiendo sus puntos de vista se enredaban aún más en sus erróneas afirmaciones.

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Lot

Sin duda para Abraham era muy natural llevar consigo a su sobrino Lot, el hijo de su difunto hermano. Pero el llamamiento de Dios no se había dirigido directamente a Lot. Este seguía a Dios por una fe educativa, bajo la influencia de Abraham.

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“Mi hermana”

Cuando Dios había hecho deambular a Abraham lejos de su casa paterna, este había llegado a un acuerdo medio mentiroso con su mujer: “Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es” (Génesis 20:13).

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Moisés

La fe de los padres de Moisés había discernido que el niño era divinamente hermoso (agradable a Dios, Hechos 7:20; Hebreos 11:23). Después de haber sido expuesto a la muerte, Dios dirigió todo para que durante un tiempo Moisés fuera criado en su propia familia. Desde pequeño oyó hablar de Dios.

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“Para a la postre hacerte bien”

Deuteronomio 8:2-6 y 14-17 ilustra, en la historia de Israel, el pensamiento de Dios acerca de la disciplina. Estas cosas han sido escritas para servirnos de advertencia (1 Corintios 10:11). Es, pues, importante considerarlas. Dios dijo a su pueblo: Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto.

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Pedir

A través de las diversas circunstancias de la vida, muy a menudo debemos pedir. ¡Tenemos tantas necesidades! La Palabra nos dice que debemos orar en todo tiempo, con toda oración y súplica (Efesios 6:18). Tratemos de discernir, pues, las clases de oraciones que dirigimos a Dios, conservando siempre el elemento imprescindible de la acción de gracias.

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Perdonados

Para ser perdonado, es necesario reconocerse culpable (Romanos 3:19).

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Purificados

Además del pecado-deuda, la culpabilidad (Romanos 3:19), que acabamos de considerar y que está ilustrado por el Señor en la parábola de Lucas 7:41-42 y 47-48, existe también el pecado-mancha, del cual tenemos necesidad de ser “lavados”.

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¿Qué es la disciplina?

La palabra disciplina viene del griego paideia (παιδεία), derivado de pais (παις = hijo, niño), que se encuentra al principio de palabras españolas como pedagogo, pediatra. En la Biblia, la Palabra de Dios, podemos discernir tres sentidos de esta palabra:

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¿Qué es la oración?

Mi gozo está en tus atrios, la casa de oración, Do el alma tantas veces su fuerza y luz halló. Con cuánto amor el ruego Tú sueles escuchar, ¡Qué dulce hablar contigo, cuán bello en Ti esperar!  

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Reconciliados

Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo (Romanos 5:10). Cristo nos ha “reconciliado en el cuerpo de su carne, por medio de la muerte” (Colosenses 1:21-22, V. M.).

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Redimidos

Redimir es liberar mediante el pago de un precio. Por ejemplo, alguien quiere liberar a un esclavo. Va al mercado de esclavos y compra uno. Le quita sus cadenas y lo libera. El esclavo está redimido. Eso es lo que la Biblia llama redención. Gálatas 3:13 nos dice que Cristo nos redimió de la maldición… hecho por nosotros maldición.

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Samuel

Como su madre, Samuel también fue un hombre de oración. Desde muy pequeño se había postrado ante Dios (1 Samuel 1:28). Seguramente había visto a Ana en esta actitud muchas veces y, como ella, aprendió a inclinarse ante Dios. Esta actitud fue conservada hasta el fin de su ministerio, lo cual lo llevó a construir un altar en su casa en Ramá (cap. 7:17), donde, por supuesto, adoraba a Dios.

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Santificados

Ser «santificado» significa ser puesto aparte para Dios, en Cristo. 1.     La santificación de posición, a los ojos de Dios

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Un poder dudoso

Un hecho característico de los días del fin, de estos malos días que nos han llegado, es que se habla mucho de poder y poco de obediencia a la Palabra de Dios.

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Versículos para memorizar

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación”. Santiago 1:12 “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. 1 Corintios 10:13

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