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La confesión y la humillación

Hablar a Dios de nuestros pecados Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).

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La espera en Dios

Abrir nuestro corazón a Dios Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová (Lamentaciones 3:25-26).

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¿La expiación incluye la sanidad de enfermedades y de sufrimientos físicos?

No, al menos no antes del arrebatamiento (o de la muerte). Algunos han llegado a conclusiones erróneas después de leer la expresión: “Por su llaga fuimos nosotros curados” o “sanados” (Isaías 53:5; 1 Pedro 2:24).

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La intercesión

Hablar a Dios de los demás Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres (1 Timoteo 2:1).

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La petición

Hablar a Dios de nuestras necesidades

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Los agradecimientos

Dar gracias a Dios Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias (Colosenses 4:2).

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¿Los cristianos deben enfrentar pruebas y tribulaciones?

Sí. El Señor dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). En un sentido amplio, cualquiera que siga realmente al Señor experimentará dificultades e incluso tribulaciones a causa de la hostilidad del mundo hacia Cristo. Sin embargo, esto es algo muy diferente de la “gran tribulación”.

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Los dones de milagros

¿Qué función cumplían? ¿Por qué Dios los dio? ¿Para evangelización? ¿Para brindar un espectáculo emocional? ¿Para reducir los sufrimientos de los creyentes? Ninguna de estas cosas. Dios dio señales milagrosas para demostrar que había comenzado algo completamente nuevo, una nueva etapa, la de la Iglesia.

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Los escritores, ¿entendían lo que escribían?

No necesariamente. Los profetas del Antiguo Testamento “que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” (1 Pedro 1:10-11).

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¿Mataron al Señor o él mismo puso su vida?

Ambas cosas. Estas dos verdades son las dos caras de una misma moneda. Por un lado, los hombres hicieron todo lo posible para dar muerte al Señor; lo crucificaron, convirtiéndose así en sus asesinos (Hechos 2:23). Este es el lado de la responsabilidad humana. Pero, por otro lado, Cristo puso su vida voluntariamente (Juan 10:11, 15, 17-18).

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Meditar la Palabra de Dios

Ciertamente, la lectura y la meditación de la Escritura es uno de los recursos más grandes dados al cristiano para su vida de oración. Leer la Biblia y orar son dos acciones que van juntas, como la inspiración y la espiración de nuestros pulmones (Jacob: Génesis 31:13; 32:9. Moisés: Éxodo 33:12-13; Números 7:89. David: 2 Samuel 7:27. Daniel: Daniel 9:2-3. Habacuc: Habacuc 3:2.

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¿No contienen muchos errores las copias de los manuscritos originales?

Los escritos originales del Antiguo Testamento fueron copiados en manuscritos con minuciosa precisión. Se emplearon varias técnicas para mantener la fidelidad del original; por ejemplo, contaban cuántas veces aparecía cada letra y verificaban que en la copia aparecieran la misma cantidad de veces que en el original.

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¿No dice Santiago en su epístola que Abraham fue justificado por las obras?

Sí, exactamente. Pero Santiago no está hablando de cómo Dios nos justifica, sino de que nuestras acciones deberían mostrar a los hombres que hemos sido justificados. La única prueba para los que nos rodean de que nuestra fe es real, son las obras que hacemos después de haber sido salvados (Santiago 2:21-22).

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¿No tienen muchas imprecisiones las traducciones?

Algunas de ellas, sí. No conviene utilizar aquellas versiones que parafrasean la Biblia, ni aquellas que buscan rectificar los conceptos bíblicos porque los traductores no están de acuerdo con ciertas afirmaciones o encuentran que la Palabra de Dios no se conforma a sus prejuicios o a sus criterios meramente humanos.

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Obedecer y complacer al Señor Jesús

El apóstol Juan relaciona claramente la respuesta a la oración con el hecho de guardar los mandamientos del Señor (1 Juan 3:22). Para tener una respuesta, es verdad que no debemos apoyarnos en nuestra obediencia sino únicamente en la gracia de Dios. Sin embargo, si no buscamos agradar al Señor, si nos negamos a obedecerlo, Dios no responderá a nuestras oraciones (Isaías 59:1-2).

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Orientar nuestro corazón hacia Dios

A veces, cuando oramos, la presencia de Dios se hace real y llega a ser una fuente de paz, de ánimo y de gozo. Pero otras veces nuestras oraciones nos parecen rutinarias, frías, sin vida. Dios nos parece lejano. Los fieles del Antiguo Testamento vivieron las mismas experiencias. Pero no por ello cesaron de orar, sino que se lo dijeron al Señor (Salmo 10:1; 13:1). Ahí está el remedio.

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¿Pasarán los cristianos por la tribulación?

Algunos enseñan que los cristianos que conforman la Iglesiaa deberán pasar por la tribulación.

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Permanecer en la dependencia del Señor

Otro obstáculo para nuestra vida de oración es esa profunda tendencia a ser independientes. Cuando todo va bien, fácilmente nos volvemos negligentes para orar. Nos alejamos de Dios, queremos vivir por nuestra cuenta, y en consecuencia llega el fracaso, un fracaso que durará hasta que nos volvamos nuevamente al Señor. ¡Tenemos necesidad de él para todo!

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¿Podemos confiar en el propio testimonio de la Biblia acerca de sí misma?

Sí. El testimonio de un tercero sería más bien débil; porque si Dios se reveló en su Palabra –como todo cristiano lo cree–, entonces su Palabra hablará por sí misma. Toda evidencia fuera de la Biblia solo tiende a denigrar su autoridad inherente.

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¿Por qué Cristo resucitó para nuestra justificación? (Romanos 4:25)

La obra de Cristo fue cumplida cuando exclamó “consumado es”, entregó su espíritu (Juan 19:30) y murió. Pero, por medio de su resurrección, Dios mostró a los hombres y a los ángeles que él había aceptado la muerte de su Hijo como absolutamente suficiente y que estaba totalmente satisfecho con la persona de Cristo y su obra.

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¿Por qué el Nuevo Testamento utiliza figuras para describir a la Iglesia?

¿Cómo podría explicarle usted a un pigmeo de la selva ecuatorial qué es un avión, si esta persona nunca ha visto uno? Sin duda, usted utilizará figuras; por ejemplo, le dirá que un avión es como un ave muy grande, pero hecho de metal, que no puede pararse en los árboles, que se alimenta con gasolina, etc. Esto podría darle una idea aproximada de lo que es un avión.

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¿Por qué el Señor Jesús fue desamparado por Dios?

Este hecho era completamente contrario a la experiencia y a lo que se podía esperar (Salmo 37:25). El Señor clamó: “¿Por qué me has desamparado?”. Esta expresión la hallamos en el Salmo 22:1, en un contexto más amplio que nos enseña que, normalmente, aquellos que confían en Dios son liberados y no son avergonzados (v. 4-5).

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¿Por qué es fundamental la inspiración verbal?

Porque la Biblia (y el lenguaje en general) se compone de palabras. Por lo tanto, si no confiamos en las palabras, no podemos confiar en nada. Un juez basa sus juicios en los términos de la ley. Un albacea –un ejecutor testamentario– deberá ceñirse a las palabras exactas del testamento para cumplir fielmente la voluntad del finado.

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¿Por qué es inexcusable que un creyente siga pecando? (Romanos 6:1)

Porque estamos muertos con respecto al pecado

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