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El intervalo antes del séptimo sello
Un paréntesis: el residuo de Israel: cap. 7:1-8
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El juicio de Babilonia, la gran ciudad
El gozo en el cielo: cap. 18:20
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El juicio de la ramera
La mujer sentada sobre las aguas: cap. 17:15
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El juicio en gobierno y la primera resurrección
Este corto párrafo narra la quinta visión de Juan y contiene la única descripción del reino milenario en el Apocalipsis. En cambio, las bendiciones de la tierra bajo el cetro de Cristo son abundantemente desarrolladas en los profetas del Antiguo Testamento, Isaías en particular.
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El lazo indestructible y el lazo quebradizo
Pues bien, amado hijo de Dios, tenga presente estas dos cosas: no hay ningún lazo más fuerte que el del parentesco, y nada hay tan delicado como el lazo de la comunión. Todo el poder y el consejo de la tierra y del infierno reunidos no pueden anular el primero, mientras que un deseo torpe o una palabra frívola basta para romper el segundo.
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El leproso de Levítico 14 y Naamán
Usted podrá formarse una idea de la diferencia entre la liberación de los pecados y la redención del pecado al comparar la purificación del leproso como está descrita en Levítico 14:1-7, con la de Naamán, igualmente leproso, en 2 Reyes 5:10-14.
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El pecado que mora en mí”, ¿impide mi comunión con Dios?
Alguien podría preguntar: ¿Cómo es posible que la misma presencia de algo tan malo como lo es la carne no sea un impedimento para la comunión del creyente con Dios? Procuraré explicar esto por medio de otro ejemplo:
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“El pecado” y “los pecados”
El principio malo, que existe en nosotros por naturaleza, con frecuencia es llamado sencillamente “el pecado”, mientras que las acciones, palabras y los pensamientos malos resultados de esta naturaleza corrompida, son llamados “los pecados”. Nótese esta distinción hecha en 1 Juan 1:8-9: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos…” y:
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El séptimo sello. Las cuatro primeras trompetas
Hasta entonces, en el cielo resuenan las alabanzas de los redimidos y de los ángeles, dando gloria al Cordero. Después de la adoración (cap. 7:10) viene un silencio en el cielo, tras la apertura del séptimo sello. Un silencio: cap. 8:1-2
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El último conflicto y el fuego del cielo
“Cuando los mil años se cumplan”: el reinado de Cristo en la tierra jamás será destruido (Daniel 7:14), pero al final, el Hijo del Hombre entregará a su Padre un reino en un orden perfecto, contrariamente a todas las sucesiones de poder en toda la historia de los hombres. El último combate
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¿En cuál de estas tres clases está usted?
«¿En qué clase viaja usted?». He aquí una pregunta que a menudo se oía antes en las estaciones de ferrocarril. Permítame que le haga la misma pregunta porque, considerándolo bien, usted también está viajando de este mundo a la eternidad, y en cualquier momento puede llegar al final. Permítame, repito, que con el mayor interés le pregunte: «¿En qué clase va viajando?».
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Epílogo de la historia de la asamblea
La historia de la Iglesia primitivaa. (Éfeso, Esmirna y Pérgamo) se termina
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Epílogo. Venida del Señor y profecía
• Palabras proféticas fieles y verdaderas (v. 6-7). El apóstol Juan ya había recibido la instrucción de poner el sello de una certeza divina sobre la nueva revelación del estado eterno (cap. 21:5). Ahora el alcance de este sello se extiende a todas “las cosas que deben suceder pronto”, es decir, a todo el libro del Apocalipsis (cap. 1:1).
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Esmirna
Es el mensaje más corto dirigido a las siete asambleas, pero ciertamente es muy conmovedor. La asamblea de Esmirna Esmirna significa “mirra”, símbolo del sufrimiento en la Palabra de Dios. La mirra lleva en sí misma un olor de aflicción. Los judíos la utilizaban, junto con el áloe (figura de la muerte), para embalsamar los cuerpos (Juan 19:39-40).
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¿Espera Dios algo bueno de la carne?
Qué consolación saber que Dios no espera de la carne nada bueno, sino que la puso de lado para siempre como una cosa mala e incurable y nos pide que hagamos lo mismo. Ella ya no tiene ningún derecho legítimo sobre nosotros. No somos más deudores a la carne “para que vivamos conforme a la carne” (Romanos 8:12).
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¿Está en peligro sin saberlo?
¡Cuatro horas ahorradas! Al oír estas palabras no pude menos que pensar: «Si ahorrar cuatro horas se considera tan importante, ¡cuánto más debería serlo cuando se trata de la eternidad!». Existen millones de hombres inteligentes y previsivos en cuanto a sus intereses en este mundo; pero cuando se trata de los intereses eternos, parece que fueran ciegos; para ellos esto es tiempo perdido.
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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?
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Filadelfia
De en medio de la cristiandad decadente, el Señor llama a los fieles para reavivar la lámpara de su testimonio en el mundo.
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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos
Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:
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Hay cosas que no salvan
Para la salvación de su alma, cuídese bien de confiar en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su infancia. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente.
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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo
Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.
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Jesucristo es el mismo… por los siglos
Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).
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La alabanza de los santos
Cuando el nombre del Señor Jesús es pronunciado, el corazón de los santos desborda para recordar inmediatamente lo que Cristo hizo por ellos: son los objetos de su amor y han sido lavados con su sangre.
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La caída de Babilonia y sus consecuencias:
Proclamación de la caída: cap. 18:1-3
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