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La Iglesia del Dios viviente

Seis principios básicos - n.° 2: El centro divino de reunión

Hemos considerado la base divina para reunirse. Hablaremos ahora del centro divino alrededor del cual se reúne la Asamblea de Dios. ¿Alrededor de cuál centro o punto deberían reunirse los creyentes? ¿Cuál centro conviene a “la Iglesia del Dios viviente” cuya cabeza es el Cristo en la gloria?

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Seis principios básicos - n.° 2: El conductor divino

Ampliemos ahora tres temas importantes: 1)  El mismo Señor, presente en espíritu en medio de los que se congregan en su nombre. 2)  El lugar que debería dársele como conductor de la Asamblea. 3)  La presencia del Espíritu Santo en la Asamblea.

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Seis principios básicos - n.° 2: El pensamiento divino acerca del ministerio

Nos damos cuenta de que las declaraciones de la verdad divina que acabamos de exponer son justamente lo opuesto al principio central de las organizaciones eclesiásticas de hoy en día. Vemos que son muy diferentes de lo que se enseña y se practica, y aun contrario a lo que se acepta como verdadero en la cristiandad.

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Seis principios básicos - n.° 2: La autoridad divina

En las páginas anteriores hemos tratado brevemente algo de este tema. No obstante, quizás sea necesario hablar más particularmente sobre la autoridad en la Asamblea. Hemos hecho notar que el Señor mismo, exaltado en el cielo como Cabeza sobre todas las cosas, está presente aún en medio de una congregación formada por dos o tres (o más) reunidos en su nombre.

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Seis principios básicos - n.° 2: La base bíblica para reunirse

La Iglesia de Dios tiene dos aspectos: uno universal y otro local. En el primero vemos a la Iglesia como un solo cuerpo extendido por toda la tierra. Los creyentes son sus miembros y miembros los unos de los otros, unidos por un Espíritu. Por el mismo Espíritu están unidos con Cristo, su Cabeza, en la gloria.

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Siervos y amos

Habiendo considerado las relaciones entre esposo y esposa, entre padre, madre e hijos en el hogar cristiano, resta hacer lo mismo con la relación que existe entre siervos y señores; pero como esta relación no se da en todos los hogares, sólo la consideraremos brevemente.

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Su importancia, disposición y características

¡Qué dulces pensamientos despierta en la mente esa palabra «hogar», y qué maravillosa alegría hace brotar en todo corazón humano! Aun más precioso es el recuerdo del «hogar cristiano» para aquellos que han tenido el gran privilegio de tal ambiente, en el cual Dios fue honrado y reconocido como Cabeza de la casa.

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1. Restauración de quien es sorprendido en alguna falta

Gálatas 6:1 presenta una instrucción general: Si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre.

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2. Amonestar a los que andan desordenadamente y separarse de ellos

En 1 Tesalonicenses 5:14 (versión Hispanoamericana) leemos: Os exhortamos, hermanos, a que amonestéis a los desordenados.

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3. Reprensiones públicas

En 1 Timoteo 5:20 el apóstol instruye así a su joven colaborador: “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman”. Aquí tenemos una forma de disciplina mucho más seria que la simple amonestación privada que acabamos de considerar. Esta Escritura se aplica a casos de pecado de tal naturaleza que demandan una reprensión pública en la asamblea.

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4. Trato para con los herejes

Tito 3:10-11 nos da la forma de disciplina que ha de ser usada con los herejes: “Rehúsa al hombre hereje, después de una y otra amonestación; estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio” (versión de Valera 1909).

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5. La disciplina del silencio

Ya hemos mencionado la disciplina del silencio en cuanto se refiere al trato con un hereje. Ahora vamos a considerar más detalladamente esta forma de disciplina para silenciar a un hermano en la asamblea. Sin embargo, no encontramos en las Escrituras un mandato concreto al respecto, como lo hay para las otras formas de disciplina consideradas anteriormente.

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6. Ofensas personales

En Mateo 18:15-18 el Señor nos ha dado instrucciones en cuanto a la actitud correcta que se debe adoptar cuando un hermano ofende a otro. El Señor muestra allí también la disciplina que ha de ejercerse con tal persona si todos los esfuerzos para ganarla y restaurarla han fracasado.

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7. Excomulgar a las personas perversas

Ahora consideraremos la forma extrema de la disciplina o, hablando con más propiedad, el acto de la excomunión

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Abandono del orden de Dios

Vivimos días en los que los principios de Dios para la humanidad están siendo descartados, y en los que abunda el desorden y la corrupción, como sucede siempre que el hombre se aparta del orden de Dios. El amor libre, la infidelidad, el divorcio y todas las formas de obstinación están causando el naufragio de numerosas familias.

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Acción errónea

Es posible que una asamblea fracase en sus acciones disciplinarias y tome una decisión errónea. Puede dejar de actuar según el propósito de Dios por causa de un bajo estado moral. En tal caso su acción puede necesitar corrección. No obstante, la acción de una asamblea, incluso si esta acción es dudosa, debe ser, en primera instancia, respetada por las otras asambleas.

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Actuación en nombre de toda la Iglesia

Una asamblea local siempre debería recordar que ella constituye la representación local de toda la Iglesia de Dios y que, por lo tanto, está actuando en nombre de la Iglesia universal. La Iglesia es un solo cuerpo y no puede haber asambleas que existan o actúen independientemente unas de otras.

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Actualmente no hay tal autoridad

Comprobamos, pues, que en toda la Biblia nadie, fuera de un apóstol o de un delegado apostólico, fue autorizado a nombrar ancianos. Además, no encontramos ni una palabra que justifique la continuación de esta autoridad apostólica para nombrar ancianos después de que los apóstoles dejaron la tierra. A Tito y a Timoteo no se les dio instrucción alguna para ello.

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Adorno y vestido

Antes de terminar nuestro tema, nos sentimos movidos a agregar algunas observaciones sobre el importante asunto de su adorno y atavío, esto es, en cuanto a la manera de vestirse. En su Palabra, Dios también nos ha dado instrucciones sobre esto.

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Afectos demasiado sagrados para tratarlos a la ligera

En estos días de moralidad decadente y liberalismo, resulta necesario decir que el trato entre jóvenes de ambos sexos, y también de los más maduros, que acostumbran a cortejar con diferente pareja cada vez que así lo desean, ciertamente no es de Dios.

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“Allí estoy yo en medio de ellos”

Estas benditas palabras del Señor garantizan, sin duda alguna, su presencia personal en medio de los congregados en su nombre por el Espíritu. Esto no es solo una promesa, sino una realidad viva como lo han experimentado miles de creyentes que actuaron con una fe simple en cuanto a esta promesa y se congregaron únicamente en su adorable nombre. Para la fe, esta promesa es suficiente.

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Amos

Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos (Colosenses 4:1).

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Añadidos por el Señor

Es interesante notar que en aquel tiempo “el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). Los hombres no se unían a la Iglesia por propia iniciativa, como lo hace la gente que se une a los grupos cristianos en la actualidad. Eran añadidos por el Señor mismo. Aquellos a quienes Él salvaba, Él los añadía a la Iglesia mediante su Espíritu.

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Apóstoles y profetas

Estos dos dones son los primeros mencionados en Efesios 4:11 que el Cristo ascendido dio a su Iglesia. Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas.

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