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Rut la extranjera
Jehová abre los ojos a los ciegos… levanta a los caídos… guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene (Salmo 146:8-9).
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“Sálvate a ti mismo”
Ahora contemplamos al Señor Jesús colgado en una cruz, expuesto a los rayos del sol del oriente y a las miradas impúdicas de la multitud, así como a los incesantes sarcasmos de sus enemigos, a todo lo cual se añaden las torturas físicas de la crucifixión.
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Sarepta - La casa de la viuda
El arroyo se había secado, pero Dios permanecía. Él no olvidaba a su siervo. Conocía sus necesidades y había visto el arroyo seco. Pero no había habido ninguna palabra de advertencia ni nueva directiva antes del desecamiento del arroyo. El amor del Señor provee a las necesidades de sus santos, pero las sendas que su sabiduría utiliza los mantiene en el sendero de la fe.
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A los pies del divino Booz
Una vez que Rut está a los pies de Booz, el relato se concentra naturalmente en lo que este último hace. Booz va a obrar para satisfacer los deseos que su amor y su gracia suscitaron, pero también va a actuar en vista de satisfacer su propio corazón. Todo esto evoca el misterio mucho más profundo de Cristo y de sus deseos hacia su Iglesia.
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Apartarse de las falsas asociaciones
Si Elimelec ilustra el camino de la caída, en Noemí vemos el de la restauración. Lejos del país de Jehová durante unos diez largos años, ella buscó su bienestar en el país de Moab y encontró solo la aflicción. Pero, finalmente, la disciplina del Señor llega a su meta, porque leemos: “Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab” (Rut 1:6). ¿Qué la obliga a volver?
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Capítulo 6, versículos 1-3
Se ha señalado que en la epístola a los Efesios las exhortaciones siempre se dirigen en primer lugar a aquellos a quienes se les demanda sujeción. A las exhortaciones especiales les precede una exhortación de orden general a someterse unos a otros (cap. 5:21).
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Condiciones para crecer
¿Por qué somos espigadores tan negligentes? Cierto es que el espigar requiere condiciones a las cuales no siempre estamos de acuerdo en someternos. Esto es evidente a medida que notamos las cualidades que hicieron de Rut una buena espigadora.
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Consejos e instrucciones de los más experimentados
Noemí conocía a Booz desde hacía mucho tiempo; él estaba en condiciones de aconsejar e instruir a Rut. Así también ocurre hoy, hay quienes caminan desde hace mucho tiempo con Cristo; y aunque hayan fallado alguna vez gravemente como Noemí, no obstante la experiencia los hace aptos para dar consejos e instrucciones a los creyentes más jóvenes.
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Cristo asegura el reposo
El modo de obrar de Booz para asegurar el reposo y la satisfacción de su propio corazón, así como el de Rut, es muy significativo. Primero vemos lo que hace con Rut, y luego lo que hace para Rut. En el capítulo 2, él gana su amor; en el capítulo 3, le da la valentía de buscar satisfacer ese amor que él suscitó.
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Cristo, el gran Redentor
Finalmente, tenemos a Booz que representa a Cristo bajo dos aspectos. Primero en la gloria de su persona y de su obra, luego en su manera de actuar, llena de gracia, hacia nosotros, individualmente.
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El apego de Rut
¡Cuán diferente es la historia de Rut! Esta joven será el testigo de la gracia de Dios. Como Orfa, Rut hace una profesión notable. También expresa bellas palabras, y se muestra tan conmovida como su cuñada, porque alza su voz y llora con ella. Pero en Rut hay más. En ella se encuentran las “cosas… que pertenecen a la salvación”, la fe, el amor y la esperanza (Hebreos 6:9-12).
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El crecimiento en la gracia
Esta porción de la historia de Rut va a hacernos descubrir el secreto del crecimiento en la gracia. Rut nos es presentada con insistencia como espigadora. En el versículo 2, la oímos decir a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas”. En el versículo 7, pide al mayordomo de los segadores: “Te ruego que me dejes recoger… entre las gavillas”.
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El secreto para tener el reposo
Comencemos notando la instrucción dada a Rut en los versículos 1 a 5 del capítulo 3. Con el fin de asegurar la felicidad a Rut, Noemí le enseña el secreto del reposo. Primero, dirige sus pensamientos hacia la persona de Booz, diciéndole quién es y qué hace. Le declara que es “nuestro pariente”. Expresa en cierto modo: «Booz es uno de los nuestros y tenemos parte en él».
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La acción del Espíritu Santo
El criado de Booz establecido sobre los segadores también desempeña su papel en los progresos hechos por Rut cuando espiga. No se lo nombra y raramente aparece en la narración, no obstante, está detrás de todo lo que sucede y, en nombre de Booz, controla a cada segador que trabaja en los campos de su amo. Es él quien la presenta ante Booz.
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La comunión entre los hijos de Dios
Las criadas también son de ayuda para Rut en este hermoso espigueo. Se las encuentra en los versículos 8, 21, 22 y 23. Rut espiga al lado de ellas; son sus compañeras de labor. En figura nos hablan de la feliz comunión entre los hijos de Dios, tan importante para el progreso espiritual.Booz advierte a Rut:
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La poderosa obra del Redentor
En el último capítulo, vemos cómo Booz obra en favor de Rut. En este trabajo, Rut no tiene ninguna participación. Booz está solo cuando sube “a la puerta” (cap. 4:1). La puerta de una ciudad era el lugar donde se ejercitaba el juicio. En realidad, la justicia debe ser satisfecha antes de que Rut pueda ser bendecida o el propósito de Booz llevado a cabo.
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La presencia del Señor
Sin embargo, la historia de Rut no termina aquí. Booz dio pruebas de la gracia, Rut confesó la verdad, de esto resultó la paz en la conciencia y el gozo en el corazón. Pero eso no es todo. Booz no se contenta con traer consuelo a Rut y dejarla con el corazón lleno de gratitud. Aunque esta mujer podría estimarse colmada, el corazón de Booz no está satisfecho.
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La profesión de Orfa
No obstante, el hecho de apartarse de una posición errónea y proponerse volver a una posición correcta no implica necesariamente un ejercicio real en el corazón de todos los que dan ese paso.
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La prueba por el hambre
Desde el punto de vista individual, un período de hambre es un período de prueba para el creyente. El hambre es una prueba de nuestra fe. Elimelec vivía en el país que Dios había asignado a Israel. Allí se encontraban el tabernáculo, los sacerdotes y el altar, pero en los caminos gubernamentales de Dios, el hambre también.
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La restauración de Noemí
Esta parte de la historia de Rut termina naturalmente con el recibimiento del alma restaurada.
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Los caminos de gracia y de verdad
En Booz vemos no solo una imagen de las glorias de nuestro gran Redentor, sino también una exposición magnífica de sus caminos de gracia hacia cada uno de nosotros. Es nuestro privilegio, además de aprender a conocer la verdad concerniente a su persona y su obra, experimentar sus cuidados llenos de gracia, que nos hacen profundizar este conocimiento.
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Los siervos del Señor
Los segadores y los criados también son útiles para Rut. Son mencionados en los versículos 4, 5-7 y 9 de nuestro capítulo. Estos siervos de Booz ofrecen una imagen real de las cualidades requeridas de los siervos del Señor que se dedican al ministerio para ayudar a los hijos de Dios.
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Solo Cristo satisface el corazón
Espigar en los campos de Booz y recibir las bendiciones de sus propias manos, por más justo y feliz que sea, no puede dar entera satisfacción ni perfecto reposo al corazón de Booz ni al de Rut. Nada puede dar reposo al corazón excepto la posesión del ser amado. Por tal razón, en el capítulo 3, Rut busca granjearse el afecto de Booz, y Booz no ahorra esfuerzos para hacer suya a la joven.
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Versículo 1
En esta parte de la epístola, los creyentes son contemplados no solo como aquellos que reconocen que hay un solo Dios, sino como aquellos que están en relación con Él, como hijos suyos. Todo el pasaje nos exhorta a andar como es propio que lo hagan los hijos. La conjunción “pues” del primer versículo vincula este pasaje con el último versículo del capítulo anterior.
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