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¿Qué pasa después de la muerte?

“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.

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Orientación cristiana

Bendito sea el Dios...

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo(Efesios 1:3).

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Enseñanzas acerca del Espíritu Santo (1)

Con frecuencia se encuentra uno con ciertos cristianos  que le hacen las dos siguientes preguntas y hacen las dos siguientes afirmaciones: ¿Ha recibido usted la promesa? ¿Ha sido usted bautizado con el Espíritu Santo? Yo he recibido la promesa, he sido bautizado con el Espíritu Santo. También afirman que hay que pedir el Espíritu Santo.

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Enseñanzas acerca del Espíritu Santo (2)

En este artículo, es nuestro propósito examinar y analizar en detalles la prueba bíblica que aportaremos para refutar ciertas falsas enseñanzas acerca del Espíritu Santo.

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Enseñanzas acerca del Espíritu Santo (3)

Es importante entender que nosotros, los creyentes de esta dispensación de la gracia, no estamos relacionados con Cristo como un hombre en la tierra, sino que estamos unidos a un Salvador glorificado en el cielo. Por eso no podemos colocarnos en el lugar de los discípulos antes de la muerte y resurrección del Señor.

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Enseñanzas acerca del Espíritu Santo (4)

La promesa del Señora a sus discípulos reunidos, en Hechos 1:4-5, tuvo su cumplimiento diez días después de su ascensión al cielo. El cumplimiento de dicha promesa se registra en el capítulo 2 del libro de los Hechos, cuando los discípulos fueron bautizados con el Espíritu Santo, en el día de Pentecostés.

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Enseñanzas acerca del Espíritu Santo (5)

Habiendo analizado lo que es el bautismo con el Espíritu Santo, volvamos al capítulo 2 de los Hechos. Los judíos acusaron a los apóstoles de estar borrachos. El apóstol Pedro les contesta que no están borrachos, que eso es lo que dijo el profeta Joel. Joel profetizó un derramamiento (o bautismo) del Espíritu Santo sobre la nación de Israel.

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Enseñanzas acerca del Espíritu Santo (6)

Toda experiencia subjetiva que no esté basada en la Palabra de Dios, sino por el contrario, que sea contraria a las expresas declaraciones de ésta, debe ser rechazada como engañosa y descarriada.

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Algunos pasajes de ánimo

*   Isaías 55:8-9 Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

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Cristo y la gloria

Para el cristiano que ha dormido, despojado momentáneamente de su morada terrenal, la que no es sino una frágil tienda, ¿cuál será la suerte de su alma separada del cuerpo? La Palabra de Dios habla con claridad sobre este tema. El alma está con Cristo.

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Cristo y la muerte

¿Qué es la muerte? Para el incrédulo no hay nada más temible que la muerte. Con sobrada razón se la llama en las Escrituras “el rey de los terrores”. Desde el punto de vista del juicio, es el fin del primer Adán. No sólo es el fin de la naturaleza física, sino que, cuanto más se considera la muerte en relación con la naturaleza moral del hombre, más temible se hace.

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Cristo y las resurrecciones

Hay un hecho que explica, hasta cierto punto, la prisa con la que aun ciertos cristianos aceptan estas ideas confusas. La gran verdad de la resurrección de entre los muertos, si no es ignorada, por lo menos es echada en un lamentable olvido. Esta “primera resurrección” es contemporánea a la venida del Señor para arrebatar a sus santos con él (1 Corintios 15:51-55; 1 Tesalonicenses 4:15-18).

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Dos maneras de morir

“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.

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Reflexión final

Antes de cerrar las páginas de este libro, no se vaya sin poder responder afirmativamente a la siguiente pregunta capital: Si usted tuviese que morir hoy, ¿está seguro de que iría al cielo? Estas citas de la Santa Biblia le informan cómo ir al cielo.

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¿Adónde van los muertos?

No sería necesario escribir sobre este tema si los que deben explicar las enseñanzas de la Palabra de Dios no las desfiguraran y tergiversaran. Los errores de esos falsos maestros provienen, ante todo, de que no están convencidos de la plena autoridad de las Escrituras y las sustituyen por los tristes productos de su imaginación.

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¿Cómo es el cielo?

El cielo tiene diferentes objetos cuya enumeración se prolongaría indefinidamente si se quisieran contar. Los capítulos 2 al 5 y 19 al 22 del Apocalipsis contienen, bajo forma de símbolos, una interminable lista de ellos.

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Cristo intervino entrando en la muerte

Pero Cristo intervino: entró en la muerte. ¡Qué verdad más maravillosa! El Príncipe de la vida penetró allí. Entonces, ¿qué es la muerte para el creyente?

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Cristo le da una nueva importancia a la resurrección

En cuanto al Nuevo Testamento, es fácil comprobar que está lleno de esta verdad, la cual es consecuencia de la obra del Señor, quien “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10). Él introdujo la vida eterna, la cual pone al alma y al cuerpo más allá de la muerte y su poder.

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Cristo padeció el juicio

Cristo soportó plenamente el juicio de Dios antes de que llegara el día del juicio. Sufrió la muerte como paga del pecado, pese a ser inocente. Así la muerte dejó por completo de sembrar el terror en el alma del creyente.

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El estado intermedio

El estado del alma después de la muerte no es más que un estado intermedio, digno del mayor aprecio, desde luego, para el cristiano, pero que no deja de ser transitorio, no definitivo. Por esto, la Escritura habla relativamente poco de dicho estado, aunque nos informa acerca de las bendiciones que se desprenden de él.

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El paraíso

“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Estas palabras, dirigidas al ladrón que se convirtió en la cruz, nos llevan a hablar del lugar donde se hallan las almas después de la muerte.

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El paraíso es el tercer cielo

En la cruz, donde el Señor llevó a cabo la expiación o perdón, él ya no presenta el lugar invisible bajo la forma de una parábola o un símil. Lo abrió en todo su esplendor a los ojos del pobre ladrón convertido: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

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Está dicho que el creyente duerme

No se dice que el creyente muere, sino que duerme: 1 Tesalonicenses 4:13-15; Mateo 27:52; Juan 11:11-12; 1 Corintios 11:30; 15:20, 51. No se puede hablar de la muerte de un hombre que, tal vez en el momento de ser depositado en la fosa, podría volver a la vida.

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Está dicho que el incrédulo muere

El estado intermedio del cual hablamos está compuesto de dos elementos. El cuerpo muere y el alma vive. Para el cristiano, la muerte del cuerpo se llama sueño. El Antiguo Testamento usa constantemente esta palabra para referirse a la muerte. “Durmió con sus padres”, tal era el término acostumbrado para definir la muerte, fuera de los buenos o fuera de los reyes malvados de Israel.

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