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Sol, luna, estrellas

Todas las potencias que gobiernan, grandes y pequeñas.

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Sólo un apóstol pudo entregar a alguien a Satanás

Cuando se trataba de ejercer esta disciplina, el apóstol podía usar en medio de ellos de una autoridad especial que le había sido confiada (v. 3-5). Podía –y ya lo había decidido si la obediencia a Dios no se manifestaba en los corintios– entregar a tal hombre a Satanás. El apóstol Pedro, con este mismo poder, había suprimido a Ananías y Safira, los cuales habían mentido al Espíritu Santo.

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¿Somos aún niños en Cristo?

Un pecador, en el momento que llega a conocer a Dios como Padre, por la conversión, es un niño en Cristo. Éste es su estado normal. Conoce al Padre y en adelante estará en relación con él; pero este niño debe crecer y desarrollarse. Los corintios, por el contrario, habían quedado estancados en un conocimiento elemental de Cristo. Pensaban, obraban, hablaban como niños.

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¿Somos «nosotros» una denominación?

Si usted es de una denominación (una organización con un nombre), por favor, tenga en cuenta lo siguiente: Los primeros cristianos no tenían un nombre particular. Ellos sencillamente eran reconocidos como “cristianos”, puesto que se sabía que pertenecían a Cristo, que se habían convertido a él, y defendían Sus intereses.

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¿Son culpables todas las personas? ¿No hay excepciones?

Todos los hombres son culpables. Los que pertenecen al primer grupo (quienes no se sujetan a ninguna regla de comportamiento, ver 5.5) son culpables, aun cuando nunca hayan escuchado el Evangelio, porque tendrían que reconocer a su Creador simplemente al observar la creación que los rodea. Sin embargo lo rechazan.

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Su ángel

El ángel de Jesucristo es, en el Antiguo Testamento, “el ángel de Jehová”

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Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve

Gloria del anciano de mucha edad. Pureza, santidad y justicia personalesa.

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Su objetivo

Oramos primeramente para que Dios sea glorificado. Cuando por la fe nos acercamos verdaderamente a Dios, el deseo de honrarlo crece en nosotros. Entonces, ligados a ese deseo, oramos para discernir y cumplir la voluntad de Dios. Orando aprendemos, no a imponer nuestro pensamiento a Dios, sino a someternos a él. Por medio de la oración buscamos lo que Dios desea y lo aceptamos para hacerlo.

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Su tabernáculo

La Iglesiaa.

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Sus ojos eran como llama de fuego

Sus ojos eran como llama de fuego – véase 1:14.

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Sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno

El bronce (o metal) es a menudo en la Palabra el emblema de la justicia inmutable de Dios, que va al encuentro del pecado, doquier se halla, ora para juzgarlo y condenarlo, ora para salvar por el juicio

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Sus puertas nunca serán cerradas

No hay peligro, ni amenazasa.  

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Sus resultados

Dios responde de dos maneras a la oración de sus hijos. Primero les da su paz y los libra de la angustia (Filipenses 4:7; 1 Samuel 1:15, 18; Salmo 34:17). Podemos echar sobre él toda nuestra carga porque él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7). Luego, Dios nos concede lo que le pedimos si nuestra petición es conforme a su voluntad (1 Juan 5:14).

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Templo

Temploa.

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Templo

Lugar del servicio sacerdotal de las naciones en conexión con Israela.  

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Tenemos la prenda o las arras del Espíritu

El apóstol añade: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (v. 21-22). Es lo que caracteriza al cristiano: está ligado firmemente a Cristo, es una sola cosa con él.

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Tengo las llaves de la muerte y del Hades

Poder administrativo para hacer entrar o salir, para encerrar o libertara.

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¿Tenía Cristo un espíritu humano, un alma humana y un cuerpo humano?

Sí. Era un verdadero hombre, y el hombre está compuesto de espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23).

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Tenía en su diestra siete estrellas – diestra

Fuerza, poderío, sosténa) – siete: Véase v.

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Teniendo la gloria de Dios

El conjunto de perfecciones divinas, puestas en evidencia. Todos los detalles de esta gloria son revelados de inmediato.

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Tercera sección - Quinta, sexta y séptima trompeta

Las tres últimas trompetas son trompetas de “ayes”. Aquí los juicios son todavía más terribles y no alcanzan a las circunstancias humanas, sino a las personas.

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Tercera sección (continuación) - La séptima trompeta

El tercer “ay”, fin de la tercera sección, es el último. El misterio de Dios está terminado (cap. 10:7), su gobierno está ahora plenamente manifestado; el primer “ay” provenía de Satanás sobre los judíos apóstatas; el segundo “ay” venía, de parte de los hombres influidos por Satanás, sobre el imperio romano oriental. El tercer “ay” viene directamente de Dios sobre todas las naciones.

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Tercera subdivisión - Las siete copas o la ira de Dios consumada

Este grupo constituye un apéndice cuyos acontecimientos forman parte de la serie de los caminos de Dios citada en la segunda parte del capítulo 14; son las siete copas, es decir, la consumación de la ira de Dios.

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¿Tiene María un lugar especial por ser la madre de Jesús? Y si es así, ¿cuál es?

Sí, claro que María tiene un lugar especial. Gabriel le había dicho: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1:28), y Elisabet, poco tiempo después, llena del Espíritu Santo, le repite las mismas palabras (v. 42). Verdaderamente era un inmenso privilegio ser la madre natural de Jesucristo hombre.

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