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Pecados y culpas

Levítico 4 nos habla de los pecados contra uno de los mandamientos de Dios. Podía tratarse del sacerdote ungido (v. 3-12), de toda la congregación (v. 13-21), de un jefe (v. 22-26) o de alguna persona del pueblo (v. 27-35).

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Pedir

A través de las diversas circunstancias de la vida, muy a menudo debemos pedir. ¡Tenemos tantas necesidades! La Palabra nos dice que debemos orar en todo tiempo, con toda oración y súplica (Efesios 6:18). Tratemos de discernir, pues, las clases de oraciones que dirigimos a Dios, conservando siempre el elemento imprescindible de la acción de gracias.

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Perdonados

Para ser perdonado, es necesario reconocerse culpable (Romanos 3:19).

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Presentación a Jehová

El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite. Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión (v. 10-11).

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Prueba de lepra

Busquemos el sentido espiritual de este notable aspecto del diagnóstico sacerdotal y de la duda que podría surgir en cuanto a los síntomas de la enfermedad. ¿No puso Dios al hombre bajo vigilancia? ¿No le ha dado toda posibilidad de demostrar que no estaba atacado de “lepra”? La misma Escritura responde.

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Purificación inicial

"Y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio" (v. 7).

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Purificados

Además del pecado-deuda, la culpabilidad (Romanos 3:19), que acabamos de considerar y que está ilustrado por el Señor en la parábola de Lucas 7:41-42 y 47-48, existe también el pecado-mancha, del cual tenemos necesidad de ser “lavados”.

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¿Qué es la disciplina?

La palabra disciplina viene del griego paideia (παιδεία), derivado de pais (παις = hijo, niño), que se encuentra al principio de palabras españolas como pedagogo, pediatra. En la Biblia, la Palabra de Dios, podemos discernir tres sentidos de esta palabra:

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¿Qué es la oración?

Mi gozo está en tus atrios, la casa de oración, Do el alma tantas veces su fuerza y luz halló. Con cuánto amor el ruego Tú sueles escuchar, ¡Qué dulce hablar contigo, cuán bello en Ti esperar!  

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Reconciliados

Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo (Romanos 5:10). Cristo nos ha “reconciliado en el cuerpo de su carne, por medio de la muerte” (Colosenses 1:21-22, V. M.).

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Redimidos

Redimir es liberar mediante el pago de un precio. Por ejemplo, alguien quiere liberar a un esclavo. Va al mercado de esclavos y compra uno. Le quita sus cadenas y lo libera. El esclavo está redimido. Eso es lo que la Biblia llama redención. Gálatas 3:13 nos dice que Cristo nos redimió de la maldición… hecho por nosotros maldición.

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Sacrificios espirituales

Los sacrificios espirituales de hoy son el “fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15): oraciones de acciones de gracias y cánticos de alabanza. Varias estrofas de cánticos corresponden a uno u otro de estos sacrificios. El carácter del holocausto se expresa, por ejemplo, con estas palabras:

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Samuel

Como su madre, Samuel también fue un hombre de oración. Desde muy pequeño se había postrado ante Dios (1 Samuel 1:28). Seguramente había visto a Ana en esta actitud muchas veces y, como ella, aprendió a inclinarse ante Dios. Esta actitud fue conservada hasta el fin de su ministerio, lo cual lo llevó a construir un altar en su casa en Ramá (cap. 7:17), donde, por supuesto, adoraba a Dios.

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Santificados

Ser «santificado» significa ser puesto aparte para Dios, en Cristo. 1.     La santificación de posición, a los ojos de Dios

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Significado

Indicaremos brevemente el significado esencial de estos cuatro sacrificios. El holocausto era todo quemado sobre el altar; es Cristo entregando su vida, ofreciéndose para la gloria de Dios, víctima perfecta, que cumple así toda Su voluntad: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (Hebreos 10:7).

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Toda la noche

En Levítico 6:8-13 se repite más de una vez que el holocausto debe estar sobre el fuego, sobre el altar, “toda la noche, hasta la mañana”; el fuego ardía sobre él continuamente; no debía dejarse que se apagara.

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Totalmente cubierto

“Mas si brotare la lepra cundiendo por la piel, de modo que cubriere toda la piel del llagado desde la cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces éste le reconocerá; y si la lepra hubiere cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al llagado; toda ella se ha vuelto blanca, y él es limpio” (v. 12-13).

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Tres clases de sacrificios por el pecado (resumen)

En el libro del Levítico encontramos tres clases de sacrificios por el pecado:

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Una morada, los sacerdotes y los sacrificios

En Éxodo vemos cómo Dios quiso sacar a su pueblo de Egipto, no sólo a fin de liberarlo de la esclavitud de Faraón, sino para tenerlo para él: “Te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva” (Éxodo 4:23). Pero el pueblo era pecador, y fue menester la sangre de la Pascua sobre cada casa, para que fuese preservada del ángel destructor.

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Una sola ofrenda perfecta: la muerte del Señor Jesús

Nos proponemos considerar la muerte del Señor Jesús, “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Será el tema central de la adoración de los redimidos en la eternidad, pero, aunque no podamos sondearlo aquí abajo, es la voluntad del Señor que nuestros corazones se ocupen en él.

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Versículos para memorizar

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación”. Santiago 1:12 “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. 1 Corintios 10:13

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