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Capítulo 2:12-36
La continuación de este capítulo nos muestra el estado de ruina en el cual había caído el sacerdocio. “Los hijos de Elí eran hombres impíos”. ¡Terrible afirmación cuando se trata de lo que, en Israel, estaba más cerca de Dios! El pecado de estos hombres tenía dos caracteres: hacían caso omiso de los derechos de aquellos que iban a adorar a Dios, adueñándose de su porción (v.
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Capítulo 22
“Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam” (v. 1). Fue allí donde compuso el hermoso Salmo 142, el cual expresa los sentimientos que llenaban su alma en su soledad. “No hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida” (v. 4). “En el camino en que andaba, me escondieron lazo” (v.
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Capítulo 23
Los filisteos combatieron a Keila. David hubiera podido no intervenir y dejar a Saúl el cuidado de socorrerlos, pero semejante abstención estaba lejos de los pensamientos del hombre de fe. David rechazado se convirtió aquí en un salvador para Israel. Se puso en la brecha, pero no sin haber consultado al Señor.
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Capítulo 24
Saúl, al volver de su campaña contra los filisteos, reunió 3.000 hombres escogidos para capturar a David. Así de una vez persiguió a los enemigos de Israel y al salvador de Israel. Un celo exterior por la protección del pueblo de Dios bien puede asociarse con un verdadero odio a Cristo.
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Capítulo 25
Samuel murió (v. 1), y su muerte fue como el preámbulo de la última época de la historia de Saúl. Este fiel siervo había juzgado a Israel en tiempos difíciles y había ejercido en su favor el oficio sacerdotal en medio del debilitamiento que había seguido a la ruina del sacerdocio.
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Capítulo 26
Los zifeos reaparecieron con sus ofertas de traición. Sin preocuparse por la injusticia del rey, ni por la gracia desplegada por David a su respecto, se volvieron hacia aquel de quien esperaban obtener ventajas o cuyo desagrado podría perjudicarles. Semejante desprecio a la persona y al carácter de David es tal vez más espantoso que la violencia grosera de Nabal.
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Capítulo 27
“Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano” (v. 1).
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Capítulo 28
Llegó el día –David no podía escapar de esta coyuntura– cuando los filisteos reunieron nuevamente sus ejércitos para hacer la guerra a Israel. La posición falsa de David en medio de ellos quedó puesta en evidencia. ¡Pobre David! ¿Qué hacer? ¿Cómo retroceder después de haber engañado al enemigo acerca de sus empresas y sus simpatías?
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Capítulo 29
Los ejércitos de los filisteos y de Israel llegaron cada uno a su lugar de reunión. “David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis”, porque se habían convertido en sus guardaespaldas, según la promesa del rey. Los jefes de los filisteos desconfiaban: “¿Qué hacen aquí estos hebreos?”.
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Capítulo 3
Prosigamos todavía, en este capítulo, el paralelo entre Elí y Samuel. El primero continúa en el camino del descenso; el segundo va ascendiendo, hasta que todo Israel conozca que Dios lo ha establecido como profeta.
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Capítulo 30
Un andar según los pensamientos de su corazón natural había privado a David de la comunión con Dios. En el camino que seguía no podía recibir, como Enoc, “testimonio de haber agradado a Dios”.
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Capítulo 31
Según la Palabra de Dios anunciada por Samuel (cap. 28:19), Israel cayó ante los filisteos, en el monte de Gilboa. Los tres hijos de Saúl –entre ellos Jonatán– perecieron. Saúl fue el último. Había tenido gran temor y miedo cuando Samuel anunció el juicio (cap.
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Capítulo 9
Saúl aparece en la escena. En estas circunstancias nuevas, el carácter de Samuel brilla con un resplandor incomparable. Dios le había dicho: “Pon rey sobre ellos”; Samuel esperó todavía, hasta que Dios lo designara.
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Capítulos 4
Este capítulo nos presenta no solamente la ruina del sacerdocio, sino la de todo el pueblo; por eso el juicio alcanzó al uno y al otro. “Y Samuel habló a todo Israel” (v. 1). Lo que Samuel dijo, la palabra profética, tenía un carácter infalible. El juicio pronunciado por ella ciertamente tendría lugar.
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Capítulos 5-6:13
He aquí, pues, el arca, “la gloria de Dios”, cautiva en manos de los enemigos de su pueblo; pero estos no se podrían gloriar por ello.
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Capítulos 6:13-7:1
Los caminos públicos de Dios pueden traer juicio, como acabamos de verlo, pero sus caminos secretos siempre actúan con gracia hacia su pueblo. El arca volvió a subir hasta Bet-semes sin que Israel hubiera sentido necesidad de ello o expresado tal deseo.
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Capítulos 7
A Dios le complacía que su arca volviera por gracia a estar en medio de Israel, pero era necesario que el estado moral de este se pusiera de acuerdo con tal favor. “Desde el día que llegó el arca a Quiriat-jearim pasaron muchos días, veinte años”.
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Capítulos 8
“Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel… Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho” (v. 1-3). La historia de los jueces, como la del sacerdocio, termina en una completa ruina.
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Columnas y cortinas (colgaduras) (Éxodo 27:9-19)
Dimensiones: 100 codos de largo por 50 codos de ancho; 56 columnas para sostener 280 codos de cortinas; la puerta, al este, sostenida por cuatro columnas, tenía un ancho de 20 codos.
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Comunión, capítulo 7
Los dos capítulos precedentes nos han mostrado los cambios importantes producidos en los caminos de Dios hacia Israel por el establecimiento, en Sion, de la realeza de David. El rey lleva allí el arca, asociando así el trono de Dios a su gobierno. No es todavía –lo hemos visto– un estado de cosas de cosas fundado a perpetuidad, como durante el reinado de Salomón.
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Confesión y restauración
Numerosos versículos nos relatan cómo Job discutió y acusó a Dios, justificándose a sí mismo. Cinco versículos son suficientes para relatar la confesión que le abrió el camino a la bendición. “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (v. 2). Puesto ante el poder del enemigo, Job debe reconocer que solo puede recurrir al poder de Dios.
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Conflicto entre hermanos, capítulos 19:41-20:26
Lo mismo que David, el remanente de Israel volverá en realidad a encontrar, tal como el pueblo en tiempos pasados lo hizo en figura, un camino para entrar nuevamente en Canaán. El Jordán, el río de la muerte, es este camino. Hace falta haber muerto con Cristo para entrar en la heredad y en las bendiciones de las promesas. Luego viene Gilgal (cap.
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Dimensiones principales
Atrio: 100 codosa por 50 (Éxodo 27:9-12).
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El altar de bronce (Éxodo 27:1-8)
Es el primer objeto que se encontraba al entrar al atrio.
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