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¿Somos «nosotros» una denominación?
Si usted es de una denominación (una organización con un nombre), por favor, tenga en cuenta lo siguiente: Los primeros cristianos no tenían un nombre particular. Ellos sencillamente eran reconocidos como “cristianos”, puesto que se sabía que pertenecían a Cristo, que se habían convertido a él, y defendían Sus intereses.
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¿Son culpables todas las personas? ¿No hay excepciones?
Todos los hombres son culpables. Los que pertenecen al primer grupo (quienes no se sujetan a ninguna regla de comportamiento, ver 5.5) son culpables, aun cuando nunca hayan escuchado el Evangelio, porque tendrían que reconocer a su Creador simplemente al observar la creación que los rodea. Sin embargo lo rechazan.
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Su objetivo
Oramos primeramente para que Dios sea glorificado. Cuando por la fe nos acercamos verdaderamente a Dios, el deseo de honrarlo crece en nosotros. Entonces, ligados a ese deseo, oramos para discernir y cumplir la voluntad de Dios. Orando aprendemos, no a imponer nuestro pensamiento a Dios, sino a someternos a él. Por medio de la oración buscamos lo que Dios desea y lo aceptamos para hacerlo.
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Sus resultados
Dios responde de dos maneras a la oración de sus hijos. Primero les da su paz y los libra de la angustia (Filipenses 4:7; 1 Samuel 1:15, 18; Salmo 34:17). Podemos echar sobre él toda nuestra carga porque él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7). Luego, Dios nos concede lo que le pedimos si nuestra petición es conforme a su voluntad (1 Juan 5:14).
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¿Tenía Cristo un espíritu humano, un alma humana y un cuerpo humano?
Sí. Era un verdadero hombre, y el hombre está compuesto de espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23).
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¿Tiene María un lugar especial por ser la madre de Jesús? Y si es así, ¿cuál es?
Sí, claro que María tiene un lugar especial. Gabriel le había dicho: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1:28), y Elisabet, poco tiempo después, llena del Espíritu Santo, le repite las mismas palabras (v. 42). Verdaderamente era un inmenso privilegio ser la madre natural de Jesucristo hombre.
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¿Todos los hombres serán perdonados?
Todos los hombres podrían ser perdonados (ver 2.5), pero no todos lo serán, sino únicamente los que creen en Cristo. Leemos: • “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
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Tomarse tiempo para orar
Orar, y hacerlo regularmente, es algo difícil, tenemos que reconocerlo. “¿No habéis podido velar conmigo una hora?” (Mateo 26:40). Cuanto más pesada se nos haga la oración, más negligentes somos en cuanto a ella. El resultado es una decadencia de nuestra vida espiritual.
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¿Tuvo alguna parte la personalidad del escritor en la redacción de la Biblia?
Sí, y una parte importante. El estilo del apóstol Juan (sencillo pero profundo) es diferente del de Pablo (racional y lógico), y este, a su vez, se distingue del de Pedro. Pablo había sido instruido por el famoso rabino Gamaliel. Pedro había sido un simple pescador de Galilea, sin educación formal. Sin embargo, Dios utilizó a ambos para llevar a cabo sus propósitos.
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¿Tuvo Cristo que soportar el juicio divino para efectuar la expiación?
Sí. Algunos han enseñado que la expiación simplemente significa que Cristo «participó de la condición de pecado del hombre caído» o que «se identificó con la condición mala del hombre». Pero afirmar esto es pasar por alto que el “castigo” de nuestra paz fue sobre él (Isaías 53:5), y que la “espada” de Dios cayó contra su compañero (Zacarías 13:7).
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Vencer las dudas y las incertidumbres
La fe en Dios es primordial en las oraciones (Hebreos 11:6). ¿Entonces qué hacer en caso de duda? Una distinción se impone: existen dos tipos de duda. Una aleja de Dios, la otra conduce hacia él. El primer tipo es la duda por incredulidad, que rehúsa creer, ver su propia necesidad e ir hacia Jesús (Juan 5:40). Es un pecado que debe ser confesado y abandonado.
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