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The Mackintosh Treasury

Cómo nos retribuye el Señor

Para terminar este artículo citaremos las preciosas palabras que expresan cómo nos retribuye nuestro bendito Señor y Salvador. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?

Pero es sumamente interesante la respuesta del Señor al “¿cómo?” de Nicodemo: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?

Una vez que presentamos varios pasajes de la Palabra que demuestran que la regeneración o nuevo nacimiento no constituye un cambio en la naturaleza caída del hombre, sino que consiste en la comunicación de una nueva naturaleza divina, pasaremos a considerar, dependiendo de la enseñanza del Espíritu Santo, cómo se produce el nuevo nacimiento, cómo la nueva naturaleza se comunica al hombre.

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Conclusión

El tema es sumamente interesante, profundamente práctico y provechoso en abundancia. Además, es muy sugestivo y abre a la mente espiritual un extenso campo de visión para ir de una parte a otra con un interés que nunca decae, porque el tema es inagotable.

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Conclusión

No podríamos terminar estas meditaciones sin dar una ojeada, aunque sea superficial, a la manera en que nuestro apóstol desempeñó sus diversas comisiones. Lo vemos como “pescador de hombres”, abriendo el reino de los cielos a los judíos y a los gentiles, y, finalmente, apacentando y pastoreando los corderos y las ovejas del rebaño de Cristo.

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Convertidos para esperar a Cristo

Las últimas palabras de 1 Tesalonicenses 1 reclaman ahora nuestra atención. Proporcionan una prueba impresionante y contundente de la claridad, plenitud, profundidad y amplitud del testimonio del apóstol en Tesalónica, y también del esplendor y la autenticidad de la obra en los recién convertidos de aquel lugar. No solamente se volvieron de los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero.

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Convertidos para servir

Vamos a considerar ahora un punto sumamente práctico de nuestro tema. Está contenido en la cláusula: “Para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesalonicenses 1:9). Para todo cristiano verdadero, esto es de inmenso interés. Somos llamados a “servir”.

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Cosechamos lo que sembramos

Todo esto es tremendamente solemne. La gracia perdona; sí, perdona libre, plena y eternamente; pero, al mismo tiempo, “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Un amo manda a su criado a sembrar trigo en su campo. El criado, por ignorancia, torpeza o craso descuido, en lugar de sembrar el trigo, llena la tierra de un grano nocivo.

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¿Cuáles son sus resultados?

Como tercer y último punto, consideraremos los resultados de la regeneración, punto –huelga decirlo– de sumo interés. ¿Quién podrá jamás apreciar debidamente los gloriosos resultados de ser hijos de Dios? ¿Quién podrá describir los afectos que pertenecen a una relación tan santa y elevada en la que entra el alma al nacer de nuevo?

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Cuarta carta - La oración

Querido amigo A.: Cuando tomé mi pluma para escribirte la primera carta, nunca imaginé que tendría la oportunidad de escribir una cuarta carta. De cualquier manera, el tema es de gran interés para mí; y solo hay dos o tres puntos más que quiero tratar brevemente.

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David y Urías

Antes de concluir este tema, consideremos todavía a David “en lo tocante a Urías heteo” (1 Reyes 15:5). Aquí tenemos un muy notable ejemplo de la gracia y el gobierno. En un triste momento, David cae de su santa elevación. Bajo el enceguecedor influjo de sus pasiones, se precipitó en un profundo y horrible pozo de corrupción moral.

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Definición de la palabra conversión

Los dos últimos versículos de nuestro capítulo (1 Tesalonicenses 1:9-10) demandan una atención muy especial. Ofrecen una notable declaración de la verdadera naturaleza de la conversión. Muestran con gran exactitud la profundidad, claridad, plenitud y realidad de la obra del Espíritu de Dios en los convertidos de Tesalónica. No había en ello motivo de equivocación.

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Diferencia entre la vida y la paz

Es de suma importancia conocer la diferencia entre vida y paz. La primera es el resultado de nuestra unión con la Persona de Cristo; la última es el resultado de su obra.

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Diferencia entre pedir perdón y confesar los pecados

Hay una inmensa diferencia moral entre orar para pedir perdón y confesar nuestros pecados, así lo consideremos en relación con el carácter de Dios, con el sacrificio de Cristo o con el estado del alma. Es muy posible que la oración de un cristiano pueda contener, en el fondo, si no en la forma, la confesión de su pecado, cualquiera que sea, y entonces esto resulta lo mismo.

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El altar

Esto nos conduce naturalmente a la segunda imagen del interesante cuadro que tenemos ante nosotros, esto es, el altar. En el mismo momento en que Isaías expresó su profunda convicción en cuanto al estado de su alma, fue introducido en los divinos misterios del altar de Dios: “Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenaza

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El camino preparado por Dios

Qué gracia inefable para aquel que realmente desea andar con Dios, saber que hay un camino en el cual puede andar! Dios ha preparado una senda para sus redimidos en la cual pueden caminar con la mayor certeza, serenidad y firmeza posibles. Todo hijo de Dios –así como todo siervo de Cristo– tiene el privilegio de estar tan seguro de que está en el camino de Dios como salva es su alma.

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El engañador

“Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.

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El estado de la conciencia

En cuanto a la plena y completa restauración de la conciencia de Pedro después de su terrible caída, tenemos la prueba más incuestionable proporcionada por su vida posterior.

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El estado del corazón

Es de vital importancia en todos los casos. Ninguna restauración puede ser considerada divinamente completa si no llega a lo más profundo del corazón. Por eso, cuando consideramos nuevamente las escenas que se desarrollan a orillas del mar de Tiberias, hallamos al Señor ocupado en tratar muy atenta y poderosamente con el estado del corazón de Pedro.

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El hecho mismo

Al entrar en este tema tan glorioso, creemos que lo mejor que se puede poner ante los ojos del lector es el testimonio claro de la Sagrada Escritura sobre el hecho mismo de que nuestro Señor Jesucristo vendrá de nuevo, que dejará el lugar que ocupa ahora en el trono de su Padre y vendrá en las nubes para acoger consigo a su pueblo, ejecutar juicio sobre los impíos y establecer su reino eterno y

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El hombre de Dios

Habiéndonos referido a temas tan profundamente interesantes como el hombre natural y un hombre en Cristo, nos queda ahora por considerar, en tercer y último lugar, un tema sumamente práctico, sugerido por el título de este escrito: el hombre de Dios.

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El hombre natural

El término «hombre natural» es un término de amplísimo contenido. Bajo este título podemos encontrar todos los matices posibles de carácter, temperamento y disposición.

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El juicio

Hay algo peculiarmente penoso en el pensamiento de tener que entrar en conflicto, con tanta frecuencia, con las opiniones aceptadas generalmente en la Iglesia profesante. Parece presuntuoso contradecir, en tantos temas, todas las grandes pautas doctrinales y los credos de la cristiandad. Pero, ¿qué tiene que hacer uno?

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El juicio de sí mismo

Finalmente, en cuanto a la diferencia que existe entre la oración y la confesión, respecto al estado del corazón ante Dios y al sentimiento moral que tiene de la odiosidad del pecado, digamos que esta diferencia no podría ser apreciada en demasía. Es mucho más fácil pedir, de manera general, el perdón de nuestros pecados que confesar estos pecados.

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