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El Señor no fallará
Jamás, pues, dejemos desalentarnos, regocijémonos de todo lo bueno, y, si vemos que todos buscan lo suyo propio, sintámonos impulsados únicamente a ser tanto más semejantes a Cristo nosotros mismos. Es un consuelo y un aliento saber que el Señor, la Cabeza, no puede fallar aunque fallen los miembros.
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El Señor se despojó y se humilló
Hay dos pasos en la humillación del Señor: el primero consiste en que, siendo en forma de Dios, se despojó a sí mismo; el segundo en que, estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente (nada hay más humilde que la obediencia, pues aquel que obedece no tiene voluntad propia en absoluto); y no solo fue obediente, sino obediente hasta la muerte (no solo renunciando a
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El Tabernáculo de reunión fuera del campamento
El campamento del pueblo conducido por Moisés había estado bajo los cuidados de la gracia divina desde la salida de Egipto hasta el Sinaí. A continuación ese pueblo había recibido la ley moral (Éxodo 19 al 24) y se había comprometido a cumplirla.
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El vínculo
El Espíritu une a los creyentes en un solo cuerpo con Cristo (1 Corintios 12:13). Por medio de Cristo “los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18). En el Señor somos “juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22).
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En mi ausencia obra Dios
Llegamos ahora a un pasaje que a menudo turba a las almas, aunque erróneamente, como lo veremos. “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido… ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (v. 12-13).
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Enoc
Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios (Hebreos 11:5).
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¿Es Cristo todo para mí?
Eso es lo que Pablo quería y lo que nos expone en mayor detalle. Nótese que no dice: Cuando fui convertido tuve todo como pérdida. Cuando una persona es convertida, Cristo es todo para ella; el mundo no es más que un engaño, una vanidad, una nulidad que se desvanece en el pensamiento, en tanto que las cosas que no se ven llenan el corazón.
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¿Esto no acarrea desorden?
“Dios no es Dios de confusión, sino de paz” (1 Corintios 14:33). Los creyentes que son conscientes de su debilidad y se ponen bajo la dirección del Espíritu Santo experimentan cuán fiel es el Señor a su promesa: “Allí estoy yo en medio de ellos”.
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Extranjeros y peregrinos
Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.
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Ganar y conocer a Cristo
Dos cosas están aquí ante el espíritu del apóstol (v. 8-9): primeramente, “ganar a Cristo”; luego, “no teniendo mi propia justicia”. Un hombre que usara una vestimenta raída y recibiera una nueva tendría vergüenza de usar la vieja. Así sucedía con Pablo en cuanto a la clase de justicia que había tenido anteriormente. No se puede poseer la propia justicia y la de Dios.
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“Gozaos… regocijaos”
“Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor”. El apóstol señala eso como punto de partida: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”. El efecto de haber terminado conmigo mismo es poder regocijarme siempre, y, si lo hago, lo hago en el Señor.
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Hacia una meta celestial y gloriosa
Dios nos ha predestinado para esto, a saber, para que fuésemos “hechos conformes a la imagen de su Hijo”, no para que nuestra expectativa sea la de ser semejantes a Él cuando nuestro cuerpo esté en la tumba y nosotros en el paraíso.
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Hebreos 13:13-14
En el principio, la Iglesia estaba constituida por un pequeño número de creyentes que tenía la belleza moral de la misma. Y, si queremos percatarnos realmente de lo que es la situación actual y sacar las consecuencias de ello, precisamos nada menos que volver a ese principio de la Historia de la Iglesia tal como nos lo describen los primeros capítulos del libro de los Hechos.
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Interceder en la unidad del Espíritu
Orar por los santos da a aquel que lo hace el poder de ver todo lo bueno que hay en ellos. Las epístolas lo testimonian, salvo la dirigida a los gálatas, en la cual el apóstol no habla de lo que podía alabar, sino que, sin preámbulo, comienza por el mal, pues los gálatas abandonaban el fundamento.
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Introducción
El tema propuesto hoy para nuestra meditación interesa en alto grado a nuestra
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Introducción
Escribir una introducción a la Biblia es una empresa ciertamente difícil y extremadamente seria. No podría ser de otro modo, tratándose de presentar ~ un libro que encierra el conjunto de todos los pensamientos de Dios y de todos sus designios relativos al hombre, así como su determinado propósito en cuanto a Cristo y al hombre en Él;
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Jeremías 15
Podremos ser útiles a alguien que se halle en un lugar como Tiatira y que verdaderamente posea la vida de Dios, pero podría ser que fuésemos en contra del pensamiento de Dios si le constriñésemos a dejar ese lugar; no sabemos cuál sea el propósito de Dios respecto a eso.
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Justificado, hijo muy amado
El creyente, lavado de sus pecados, nacido de nuevo, se encuentra a partir de entonces en una posición muy segura. Es liberado de la culpabilidad que pesaba sobre él, pero, más aún, es justificado positivamente, declarado justo.
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Juzgar el mal
Es muy importante para el cristiano vivir habitualmente en lo que es bueno en este mundo, en el cual necesariamente tenemos que enfrentarnos con lo malo. Nosotros mismos antes fuimos malos y solo moraba el mal en nuestros corazones, en nuestra mente y en nuestro espíritu.
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La caída, la muerte, el juicio
La criatura sólo puede estar en una relación de dependencia respecto a su creador. La Biblia nos dice que al primer hombre Dios sólo le prohibió una cosa. Puesto en Edén, un jardín de delicias, Adán disponía libremente de todo, salvo del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, del cual no debía comer bajo pena de muerte.
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La confianza de Pablo
Ahora Pablo nos muestra cómo era superior a todas las circunstancias por las que atravesaba: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación… Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (v. 11-13). Se oye decir que todo lo podemos en Cristo, como una especie de verdad absoluta. Pero pregunto: ¿Lo puede usted todo? No, no lo puede.
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La cruz y el pecado
Aquellos que solo piensan en las cosas terrenales son enemigos de la cruz de Cristo, decía el apóstol llorando. ¿Qué era la cruz? Ella había juzgado todas esas cosas. El Hijo de Dios –la fuente, la raíz, la planta que despliega toda gloria, Cristo– no encontró más que la cruz en este mundo. “El mundo no me verá más” (Juan 14:19).
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La escuela de la humildad
No diga: Pablo era un apóstol, era un hombre extraordinario, un vaso elegido que estaba muy por encima del mal que me atormenta. No, Pablo tenía un aguijón en la carne mientras escribía y, si bien el aguijón no fue el poder, le infundía el sentimiento de su nulidad cuando la potencia podía actuar. El Señor no quiso quitar el aguijón cuando Pablo le suplicó que lo hiciera.
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La expiación
Durante tres horas las tinieblas envolvieron la tierra y, en el aislamiento de esta obscuridad, el Salvador padeció todo lo que merecían los pecados de los cuales voluntariamente se había hecho cargo. Dice proféticamente:
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