79 resultados

¿Cuál es su objetivo?

Quieren seguir el camino señalado por la Palabra de Dios, obedeciéndola. Esta obediencia implica primeramente una separación de todo lo que no tiene la entera aprobación de Dios.

Sección del libro @book, de @author

Cuando miro la gracia, veo a Cristo

Como lo dije anteriormente: no cabe duda de que, si son superiores a mí, yo no puedo ser superior a ustedes; pero aquí se trata del espíritu según el cual anda un cristiano. Todo espíritu de partido, toda vanagloria se termina –y no puede ser de otro modo– si el corazón está ocupado por Cristo.

Sección del libro @book, de @author

¿De qué son miembros?

La Santa Palabra no nos habla de miembros de una iglesia particular. Sólo habla de los miembros en el sentido de que todos los verdaderos hijos de Dios son miembros de un solo cuerpo. “Somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25).

Sección del libro @book, de @author

Demostrar virtudes cristianas

“Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres” (v. 5). ¿Piensan ustedes que los hombres creerán que su conversación está en los cielos si ustedes ponen tanto celo en andar tras las cosas de la tierra? Ellos solo tendrán este pensamiento si ven que su corazón está puesto en los intereses del cielo.

Sección del libro @book, de @author

Dios deshonrado por Adán, glorificado por Cristo

Veamos, por el contrario, el efecto producido sobre una creación que hace su propia voluntad, como Adán. ¡Qué horrible espectáculo para los ángeles: Dios deshonrado, su gloria desmerecida en el mundo!

Sección del libro @book, de @author

Dios honra la confianza total

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (v. 19). Noten la intimidad que revela ese “mi Dios”. Es una frase de gran alcance. Es como si Pablo dijera: Le conozco, puedo responder por Él. He pasado a través de toda clase de cosas y puedo garantizar que Él jamás me falló.

Sección del libro @book, de @author

Disfrutar una paz soberana

¡Qué cosa maravillosa es, queridos hermanos, el don de la vida de Cristo, la carne tenida por muerta y nosotros andando en consecuencia! ¿Se mantendrá Dios lejos de ustedes en este camino? No, “el Dios de paz estará con vosotros”.

Sección del libro @book, de @author

El agradable sacrificio de Abel

Es preciso que mi conciencia esté delante de Dios y que tenga a Cristo de parte de Dios, pues de otra manera no tengo nada. Un judío podía inclinar su cabeza como un junco y cumplir con todas las leyes de su religión sin que su alma estuviera con Dios. Por eso es que Dios desprecia todo eso.

Sección del libro @book, de @author

El Apocalipsis

El Apocalipsis completa el cuadro mostrando a Cristo como juez en medio de las iglesias, representadas por los candeleros de oro. Como la Iglesia primitiva había abandonado su primer amor, es advertida de que, a menos que se arrepienta y vuelva a su primer estado, su candelero será quitado. El juicio final de la Iglesia se encuentra en Tiatira y en Laodicea.

Sección del libro @book, de @author

El campamento alrededor del Tabernáculo de reunión (Libro de los Números)

El Tabernáculo terrenal, llamado ya, como acabamos de verlo, “tabernáculo de reunión” en las instrucciones recibidas por Moisés en el monte, antes del becerro de oro, toma pues su lugar en el interior del vasto campamento del pueblo de Israel, así este acampe o se desplace por el desierto.

Sección del libro @book, de @author

El Cordero de Dios

Pero este libro de vida, en el cual haría falta estar inscrito para escapar a la condenación, en otro pasaje del Apocalipsis (13:8) lleva este nombre significativo: “El libro de la vida del Cordero que fue inmolado”.

Sección del libro @book, de @author

El dilema de Pablo: ¿partir o quedar?

“Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte” (v. 20). Vemos aquí que la idea de perfección en la carne no es más que locura, pues Pablo esperaba ser semejante a Cristo en la gloria.

Sección del libro @book, de @author

El egocentrismo

Antes de seguir adelante deseo aun destacar que es infinitamente precioso ver cómo prosigue esta marcha cuando la Iglesia ya había caído en ruinas: “Todos buscan lo suyo propio” (v. 21) dice el apóstol (¡ya entonces!). ¡Cuán poco nos damos cuenta del verdadero estado de la Iglesia primitiva cuando hablamos de ella!

Sección del libro @book, de @author

El Espíritu de adopción

Esta gloriosa posición de hijo de Dios tiene como consecuencia la recepción del Espíritu Santo: Por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo (Gálatas 4:6).

Sección del libro @book, de @author

El gran objetivo de Satanás

El gran objetivo de Satanás es establecer para el hombre un sistema que sustituya completamente la dirección del Espíritu de Dios. Esta será su obra maestra de los últimos tiempos y la característica prominente de la gran apostasía que se acerca a grandes pasos.

Sección del libro @book, de @author

El hombre es religioso por naturaleza

El hombre es una criatura muy compleja que necesita numerosas y diversas cosas para satisfacer sus gustos y anhelos. Le hace falta algo de negocios, de política, de sociedad, de estudios y, por fin, hasta un poco de religión.

Sección del libro @book, de @author

El lugar que Cristo merece en nuestro corazón

Pablo nos dice ahora cuál es el poder por el cual estimamos todo como pérdida. Él quiere ganar a Cristo y parece que fuera un terrible sacrificio abandonarlo todo con tal fin. Ocurre con ello como con un niño que tiene un juguete en sus manos: si intentan ustedes quitárselo, se aferrará más a él; pero si le muestran uno más lindo, dejará el primero.

Sección del libro @book, de @author

El mundo es enemigo de la cruz

De manera que, si alguien se asocia al mundo, es enemigo de la cruz de Cristo. Como cristianos, tenemos que considerar muy bien si toda esta hermosa apariencia de la que se reviste el mundo no echa un velo sobre nuestros corazones y nos impide ver. Si busco o acepto la gloria del mundo que crucificó a Cristo, me glorifico en lo que es mi vergüenza.

Sección del libro @book, de @author

El mundo provee a todas las necesidades del hombre natural

El hombre necesita vivir en sociedad. Por eso el mundo ha organizado el sistema social y se ha esmerado en hacerlo de un modo completo y perfecto. La posición social es el todo para el hombre; este no ahorra esfuerzos para alcanzarla, y ningún gasto le parece excesivo para llegar a ese propósito.

Sección del libro @book, de @author

El Pentateuco

El Génesis da las bases y todos los grandes principios de las relaciones del hombre con Dios: la creación, Satanás, la caída, el sacrificio, la separación entre los santos y el mundo, el juicio del mundo, el gobierno que pone freno al mal, el llamado de Dios cuando es introducida la idolatría, las promesas, la simiente de Dios, los fieles –peregrinos y extranjeros en la tierra,

Sección del libro @book, de @author

El poder

El que ha sido rescatado por Cristo tiene naturalmente el deseo de vivir para su Señor. Desgraciadamente, no tarda en experimentar que en sí no tiene ninguna fuerza para llevar una vida santa y pura, de manera que el bien que quiere, no lo practica; el mal que no quiere, lo hace (Romanos 7:19).

Sección del libro @book, de @author

El sacrificio de Abel

Caín ofreció a Dios lo que había logrado cosechar con el sudor de su frente, presentó a Dios el fruto de su trabajo. Esto no procedía de un hombre carente de religión, pues ofreció sacrificio a Dios, adoró al Señor; sin embargo fue desechado. ¿Por qué?

Sección del libro @book, de @author

El sacrificio de la cruz

Si bien el amado Hijo del Padre vino como hombre a este mundo, no fue solamente para llevar una vida perfecta, toda ella para gloria de Dios, sino para cumplir por medio de su muerte la obra de nuestra salvación. Ningún hombre podía pagar el rescate por otros, estando él mismo ya condenado. Sólo Jesús podía pagarlo, y vino para hacerlo.

Sección del libro @book, de @author

El sello

“Dios… nos ha sellado” (2 Corintios 1:21-22). “Fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”; el Espíritu Santo “con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 1:13; 4:30). Dios ha puesto así su Espíritu sobre nosotros como un sello, una marca indeleble de que procedemos de Él y somos suyos por los siglos.

Sección del libro @book, de @author