74 resultados
La luna y el lago
Permítame, para concluir, que me valga de otro ejemplo. En una hermosa noche de luna llena, dos hombres están mirando atentamente una laguna en cuyas aguas se ve reflejada la luna. Uno de ellos le dice a su amigo: –¡Qué brillante y redonda está la luna esta noche! ¡Qué silenciosa y majestuosamente sigue su curso!
Sección del libro @book, de @author
La mala naturaleza continúa existiendo
Según la Escritura, la mala naturaleza no se desarraiga después de la conversión; sigue existiendo. Sin embargo, también es cierto que no seremos juzgados. Somos justificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una sola vez. Entonces ¿podemos pecar a nuestro capricho?
Sección del libro @book, de @author
La obra cumplida
El juicio estaba ejecutado. Aquel que había tomado nuestro lugar bajo el juicio expió las faltas de las cuales voluntariamente se hizo cargo. Pudo proclamar: “Consumado es” (Juan 19:30). Entraba en la muerte para pagar enteramente lo que merecía el pecado.
Sección del libro @book, de @author
La petición
Hablar a Dios de nuestras necesidades
Sección del libro @book, de @author
La puerca lavada
Otro puede decirme: «¿Cómo se compagina esto con lo que se halla escrito en 2 Pedro 2:22?» (“Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”). No está dicho que la oveja vuelva a revolcarse en el cieno, sino la puerca lavada.
Sección del libro @book, de @author
La salvación sin obras
Examinemos ahora el otro lado de la cuestión. Algunos preguntan: «¿No hay un versículo en Filipenses que dice: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”? (cap. 2:12); ¿cómo se explica esto?». En primer lugar, debemos observar que estas palabras se encuentran en la epístola a los Filipenses. ¿A quiénes va dirigida?
Sección del libro @book, de @author
La santificación
Esta presencia del Espíritu Santo en el creyente impone una separación práctica del mal. ¿“Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo” (1 Corintios 6:19-20).
Sección del libro @book, de @author
La tumba abierta: una puerta a la felicidad eterna
El Señor salió del sepulcro a pesar del sello que había puesto el gobernador romano. La piedra fue quitada para que pudiésemos mirar, y mirando, se desvanecieran nuestras dudas y recelos; de modo que ahora podemos exclamar triunfantes: «¡El Señor ha resucitado verdaderamente!».
Sección del libro @book, de @author
La unción
Dios nos ha ungido con el Espíritu como con un aceite de consagración para servirle, para conocer las cosas profundas de Dios, para recibir y comunicar sus pensamientos (2 Corintios 1:21; 1 Corintios 2:10-15; 1 Juan 2:20, 27).
Sección del libro @book, de @author
La vieja naturaleza no puede ser cambiada
Sale nuestro amigo guiando a sus animales, pero, al pasar cerca de un charco, la puerca da un resoplido de satisfacción y se hunde en el cieno. Y es que, a pesar de su estado de limpieza y de las cintas que luce, su naturaleza es la misma, no ha cambiado en nada. De un salto se echa en el charco y da a la vez un empujón a la oveja, la que queda igualmente cubierta de barro.
Sección del libro @book, de @author
Las arras
Dios “nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”. “Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu” (2 Corintios 1:22; 5:5). El Espíritu Santo de la promesa “que es las arras de nuestra herencia” (Efesios 1:14). El Espíritu Santo, en nuestros corazones, es a la vez una garantía y un anticipo de nuestras futuras bendiciones en la gloria.
Sección del libro @book, de @author
Las Escrituras no pueden contradecirse
Así sentados estos principios, damos por aceptado que las Escrituras no se contradicen a sí mismas; que es completamente imposible que un versículo contradiga a otro; aunque, si se juzga con ligereza, así lo parezca en algunos casos. Los incrédulos buscan contradicciones en la Biblia y a menudo encuentran un punto en el que creen que existe una.
Sección del libro @book, de @author
Las obras de la ley y el fruto del espíritu
Alguien dirá: «¿No le parece que debemos guardar los diez mandamientos?». Yo opino que debemos hacer más que esto. Supongamos que tengo dos medidas, una de un metro y medio de altura y otra de dos metros. Si llego a la que tiene dos metros, es natural que llego también a la que tiene un metro y medio. Cristo es la medida del cristiano.
Sección del libro @book, de @author
Lazos familiares
Veamos el siguiente ejemplo: Su hijo le ha desobedecido. El semblante del niño manifiesta que ha hecho algo que no debía. Media hora antes disfrutaba paseando con usted en el jardín, admirando lo que usted admiraba, alegrándose con aquello con que usted se alegraba. En otras palabras, estaba en comunión con usted; sus sentimientos y gustos eran iguales a los suyos.
Sección del libro @book, de @author
Liberación de la antigua posición en Adán
En las epístolas de Pablo, el Espíritu Santo nos presenta la completa liberación del creyente de su antigua posición en Adán, y nos da a conocer su nueva posición: completamente justificado y perfectamente aceptado en Cristo.
Sección del libro @book, de @author
Libres de un diluvio judicial
Voy a presentar otro caso que ilustra la enseñanza que me propongo dar. Dice la Biblia que, cuando Noé y su familia estuvieron dentro del arca, Jehová cerró la puerta (Génesis 7:16).
Sección del libro @book, de @author
Lo que Dios establece y nuestras experiencias
Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga:
Sección del libro @book, de @author
Lo que Dios ha hecho
Examinemos ahora los cuatro hechos de Juan 3:35-36 mencionados anteriormente:
Sección del libro @book, de @author
Los agradecimientos
Dar gracias a Dios Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias (Colosenses 4:2).
Sección del libro @book, de @author
Los creyentes esperan el retorno de Cristo – ¿por qué?
Ahora bien, ¿por qué habría de ser distinto para ti y para mí cuando oímos hablar del regreso del Señor? ¿Acaso no experimentamos la dulzura de su amor? ¿No fue él quien sufrió y murió por nosotros? ¿No nos ha guardado a lo largo del camino, desde el día que le conocimos, llevando nuestros dolores y restaurándonos después de muchas caídas?
Sección del libro @book, de @author
Los hechos divinos y nuestros sentimientos y experiencias
Desde el momento en que Dios establece un hecho en su Palabra, debemos creerlo y aceptarlo, aun cuando nuestra razón no pueda comprenderlo, o aquello no concuerde con nuestra experiencia o nuestros sentimientos. Dios es su propio intérprete y, a su tiempo, aclarará todo al que pacientemente espera en él. Y aunque no lo haga, nuestro deber siempre es creer, puesto que Dios no se equivoca.
Sección del libro @book, de @author
Los que recayeron
Puede ser que algunos digan: «¿No hay en la epístola a los Hebreos, capítulo 6, un versículo que habla de recaer?». Que lean con mucha atención los versículos 4 al 6 de ese capítulo. En ellos se dice: "Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados… y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento." Esto significa que no hay misericordia para los que recaen.
Sección del libro @book, de @author
Más que vencedores
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Sección del libro @book, de @author
Meditar la Palabra de Dios
Ciertamente, la lectura y la meditación de la Escritura es uno de los recursos más grandes dados al cristiano para su vida de oración. Leer la Biblia y orar son dos acciones que van juntas, como la inspiración y la espiración de nuestros pulmones (Jacob: Génesis 31:13; 32:9. Moisés: Éxodo 33:12-13; Números 7:89. David: 2 Samuel 7:27. Daniel: Daniel 9:2-3. Habacuc: Habacuc 3:2.
Sección del libro @book, de @author