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Hay tantos hipócritas

No es justo llamar «hipócritas» a todos los cristianos solo porque algunos dicen ser cristianos aunque no se portan como tales. Si se razonara de esta forma, habría que llamar a todos los cajeros «ladrones» porque a algunos los han cogido robando. Hipócritas son aquellos que profesan ser lo que saben que no son.

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Justificados por la fe

Leer Romanos 3:25-31 Dios podía tener paciencia con los pecados de los creyentes que vivieron en el tiempo del Antiguo Testamento (Romanos 3:25) porque Él ya miraba adelante a la obra de Cristo. Él no cerraba sus ojos para no ver esos pecados, sino que, al perdonarlos, obraba con justicia porque sabía que Cristo iba a derramar su sangre para ello.

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La tumba abierta: una puerta a la felicidad eterna

El Señor salió del sepulcro a pesar del sello que había puesto el gobernador romano. La piedra fue quitada para que pudiésemos mirar, y mirando, se desvanecieran nuestras dudas y recelos; de modo que ahora podemos exclamar triunfantes: «¡El Señor ha resucitado verdaderamente!».

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Le daré la vuelta a la página y empezaré de nuevo

Aunque tan solo pudiera doblar la página y empezar otra vez, ¿qué de los pecados de antes? A un niño en la escuela se le regó la tinta en la página de un libro. Rápidamente pasó a una página limpia y decidió tener más cuidado en el futuro. Pero la mancha quedó ahí y cuando la maestra la vio, lo castigó.

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Libres de un diluvio judicial

Voy a presentar otro caso que ilustra la enseñanza que me propongo dar. Dice la Biblia que, cuando Noé y su familia estuvieron dentro del arca, Jehová cerró la puerta (Génesis 7:16).

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Mis pecados no me preocupan lo suficiente

Muchas personas, cuando ven que son culpables delante de Dios, se ocupan de lo que sienten. Sin embargo, la salvación no depende de lo que uno sienta. No tenemos que «sentir» nada para ser salvos. Deje de pensar en su inquietud. Más bien pregúntese: ¿Quiere Dios salvarme ahora?

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«No comprendo. Fue demasiado fácil».

Algunos nos dicen: «No comprendo el Evangelio; ustedes dicen: Crean solamente. Me parece una cosa demasiado fácil». Tal afirmación la he oído en muchas otras partes del mundo; brota naturalmente del corazón humano. Pero es mejor que reflexione, que piense bien: ¿en realidad fue una cosa demasiado fácil? El Señor Jesús descendió del cielo a la tierra. ¡Qué viaje!

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No creo que me haya arrepentido lo suficiente

La Biblia dice que, a no ser que nos arrepintamos, pereceremos (Lucas 13:3). ¿Significa esto que usted debe alcanzar cierto grado de arrepentimiento para ser perdonado?

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¿No es un atrevimiento decir que uno es salvo?

¿Cree a Dios? Él dice por medio del apóstol Juan: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios (Jesús), para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

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No importa lo que crea, siempre que sea sincero

He aquí lo siguiente: un hombre, al sentirse mal, fue a buscar medicamento. Pero, por equivocación, tomó un frasco de veneno e ingirió algo de su contenido. Una hora más tarde murió sufriendo terribles dolores. ¿Se salvó porque creía que era medicamento? Estaba realmente equivocado y, como consecuencia, murió.

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No me siento salvo

Nunca se nos pide que «nos sintamos salvos», sino solo que creamos en la Palabra de Dios. Nuestros pecados serán perdonados una vez que confiemos en Cristo como nuestro Salvador. En el ejemplo anterior del hombre por el que alguien pagó una gran suma de dinero, aquél no sintió que se había pagado la deuda. Lo sabía porque tenía el recibo y eso le alegraba.

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No puedo amar a Dios

Para lograr el perdón de sus pecados, algunas personas se esfuerzan mucho en amar a Dios. Sin embargo, se dan cuenta de que realmente no pueden.

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No puedo dejar los placeres del mundo

Hasta que usted sea salvo, Dios no le pide que deje los placeres del mundo. El deseo de Dios es que reciba por fe a Cristo en su corazón, y luego Él le salvará tanto del castigo como del poder del pecado. Dios quiere salvarle ahora mismo, tal como es. No tiene que dejar el mundo antes de convertirse.

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No quiero ser triste y melancólico

Algunas personas piensan que los cristianos tienen caras largas y vidas tristes. Esta es una de las mentiras más grandes de Satanás. La verdadera y duradera felicidad es la parte de todo cristiano. ¿Puede entristecerme saber que mis pecados están perdonados y que voy a pasar la eternidad con el Señor Jesús en el cielo?

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¿No son suficientes las buenas obras?

Cuando se dice que Dios salva por gracia, “por medio de la fe… y no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8, 9), la gente piensa que los cristianos no creen en las buenas obras. Esto es un error. La Biblia nos muestra que una persona que no ha sido salvada no puede agradar a Dios con sus buenas obras.

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¿No tengo que orar para ser salvo?

En ninguna parte de la Biblia se nos dice que la gente se salva por orar mucho, sino simplemente por tener fe en la obra que el Señor Jesucristo cumplió. Usted no necesita suplicarle al Señor que lo salve. Él es quien está rogándole que acepte la salvación (2 Corintios 5:20; Apocalipsis 3:20).

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Nunca en mi vida le he hecho mal a nadie

¿Quiere usted decir que nunca ha tenido un mal pensamiento, ni ha mentido, ni ha tratado de engañar a nadie? ¿Ha amado a Dios con todo el corazón, alma, fuerza y mente? ¿Ha amado a otros como a usted mismo? Esta es la perfección que Dios requiere (Lucas 10:26-37). Por supuesto, nadie puede vivir una vida tan perfecta.

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Pequeño resumen

Hay tres cosas que están íntimamente unidas: la obra de Cristo; la Palabra de Dios; y su salvación. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16:31). “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Gracias a Dios, esta es nuestra herencia mediante la fe.

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Pesar trapos inmundos

Muchos creen que en el día del juicio sus buenas obras serán puestas en un platillo de la balanza sostenida por la Justicia, y sus pecados en el otro platillo, y que, en caso de que pesaran más las buenas obras, entrarán en el cielo.

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¿Por cuántos pecados?

Permítame dirigirle una pregunta: ¿Por cuántos de sus pecados fue entregado el Señor Jesucristo? Él fue entregado por nuestros pecados. ¿Por cuántos? Aún no habíamos nacido cuando Cristo murió en la cruz. La historia de nuestras vidas pertenecía al futuro. Pero Dios conocía todos nuestros pasos y él entregó a Cristo por nuestros pecados. ¿Por cuántos?

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¿Puedo estar completamente seguro de que tengo la vida eterna?

Es posible que una persona salva no sienta que tiene la vida eterna. Aun después de ser salvos, debemos cuidar que no nos desvíen nuestros sentimientos y pensamientos. Satanás es quien provoca dudas en nosotros. Pero podemos confiar en la realidad de la salvación de Dios.

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¿Puedo estar seguro de que Dios me salvará?

Cuando un hombre le preguntó al apóstol Pablo qué debía hacer para ser salvo, Pablo contestó: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Dios no miente. De modo que usted puede tener absoluta seguridad de que Dios quiere salvarlo eternamente.

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¿Puedo ser salvo ahora mismo?

¿Cuánto tiempo tarda usted en creer lo que alguien le dice? Un momento es suficiente, ¿verdad? A lo largo del Nuevo Testamento se puede comprobar que las personas que creyeron, inmediatamente fueron salvas. Antaño, a causa de sus pecados, los israelitas se estaban muriendo de mordeduras de serpientes.

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Si cumplo con mi parte, ¿no hará Dios la suya?

Un cristiano dijo que le fueron necesarios 42 años para aprender tres verdades:

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