Salmos » Capítulo 102

Version Reina Valera 1960

Cada Día las Escrituras
Humillación y tristeza sin igual de Jesucristo
Salmos 102:1-15

Cada Día las Escrituras
La respuesta que Dios le da
Salmos 102:16-28

1Oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento.
[1] Jehová, escucha mi oración,
Y llegue a ti mi clamor.

2
No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia;
Inclina a mí tu oído;
Apresúrate a responderme el día que te invocare.
3
Porque mis días se han consumido como humo,
Y mis huesos cual tizón están quemados.

4
Mi corazón está herido, y seco como la hierba,
Por lo cual me olvido de comer mi pan.
5
Por la voz de mi gemido
Mis huesos se han pegado a mi carne.
6
Soy semejante al pelícano del desierto;
Soy como el búho de las soledades;
7
Velo, y soy
Como el pájaro solitario sobre el tejado.
8
Cada día me afrentan mis enemigos;
Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.
9
Por lo cual yo como ceniza a manera de pan,
Y mi bebida mezclo con lágrimas,
10
A causa de tu enojo y de tu ira;
Pues me alzaste, y me has arrojado.
11
Mis días son como sombra que se va,
Y me he secado como la hierba.
12
Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre,
Y tu memoria de generación en generación.

13
Te levantarás y tendrás misericordia de Sion,
Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.
14
Porque tus siervos aman sus piedras,
Y del polvo de ella tienen compasión.
15
Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová,
Y todos los reyes de la tierra tu gloria;
16
Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion,
Y en su gloria será visto;
17
Habrá considerado la oración de los desvalidos,
Y no habrá desechado el ruego de ellos.
18
Se escribirá esto para la generación venidera;
Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH,
19
Porque miró desde lo alto de su santuario;
Jehová miró desde los cielos a la tierra,
20
Para oír el gemido de los presos,
Para soltar a los sentenciados a muerte;
21
Para que publique en Sion el nombre de Jehová,
Y su alabanza en Jerusalén,
22
Cuando los pueblos y los reinos se congreguen
En uno para servir a Jehová.
23
Él debilitó mi fuerza en el camino;
Acortó mis días.

24
Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días;
Por generación de generaciones son tus años.
25
Desde el principio tú fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.

26
Ellos perecerán, mas tú permanecerás;
Y todos ellos como una vestidura se envejecerán;
Como un vestido los mudarás, y serán mudados;
27
Pero tú eres el mismo,
Y tus años no se acabarán. 1
28
Los hijos de tus siervos habitarán seguros,
Y su descendencia será establecida delante de ti.
  • 1He. 1.10–12.