El pueblo no debe hacer nada; Jesucristo lo ha hecho todo
Levítico 16:23-34
¿Qué hacía el pueblo durante ese gran trabajo del sacerdote? No podía ni debía hacer nada, sino afligir su alma. A su favor se cumplía una obra en la cual descansaba.
La gracia ante la miseria del hombre
Miqueas 7:1-20
“¡Ay de mí!” exclama el profeta, quien reconoce a la vez su propia miseria y la del pueblo. Si generalizamos, podemos ver aquí la amarga experiencia que el hombre hace consigo mismo.