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¿No tengo que orar para ser salvo?

En ninguna parte de la Biblia se nos dice que la gente se salva por orar mucho, sino simplemente por tener fe en la obra que el Señor Jesucristo cumplió. Usted no necesita suplicarle al Señor que lo salve. Él es quien está rogándole que acepte la salvación (2 Corintios 5:20; Apocalipsis 3:20).

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¿Nos reconoceremos en el cielo?

A veces los cristianos se preguntan si reconoceremos en el cielo a aquellos que nos tomaron la delantera. Personalmente, no lo dudo; pero reconoceremos también a los que no habíamos conocido en este mundo, de la misma manera que los discípulos reconocieron en el monte de la transfiguración a Moisés y a Elías en gloria, mientras que éstos no hacían más que hablar con Jesús.

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Nunca en mi vida le he hecho mal a nadie

¿Quiere usted decir que nunca ha tenido un mal pensamiento, ni ha mentido, ni ha tratado de engañar a nadie? ¿Ha amado a Dios con todo el corazón, alma, fuerza y mente? ¿Ha amado a otros como a usted mismo? Esta es la perfección que Dios requiere (Lucas 10:26-37). Por supuesto, nadie puede vivir una vida tan perfecta.

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Palabras inefables

No hay un cuarto cielo, de modo que el paraíso es el lugar más alto, es el cielo de Dios, “el paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7). Allí fue arrebatado el apóstol Pablo. ¿Cómo? Sólo Dios lo sabe; pero Pablo estaba seguro de que podía estar allí tanto como alma separada del cuerpo como en el cuerpo.

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Paraíso y gloria

Notemos además que el paraíso no es la gloria. No cabe la menor duda de que la gloria está allí donde Cristo se encuentre; pero nosotros sólo podremos entrar en la gloria como seres completos; tendremos cuerpo y alma reunidos, y no nos hallaremos en un estado intermedio. Generalmente nos hacemos una falsa idea de la gloria al considerarla como un lugar. La gloria es una manifestación.

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Pequeño resumen

Hay tres cosas que están íntimamente unidas: la obra de Cristo; la Palabra de Dios; y su salvación. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16:31). “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Gracias a Dios, esta es nuestra herencia mediante la fe.

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Pesar trapos inmundos

Muchos creen que en el día del juicio sus buenas obras serán puestas en un platillo de la balanza sostenida por la Justicia, y sus pecados en el otro platillo, y que, en caso de que pesaran más las buenas obras, entrarán en el cielo.

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¿Por cuántos pecados?

Permítame dirigirle una pregunta: ¿Por cuántos de sus pecados fue entregado el Señor Jesucristo? Él fue entregado por nuestros pecados. ¿Por cuántos? Aún no habíamos nacido cuando Cristo murió en la cruz. La historia de nuestras vidas pertenecía al futuro. Pero Dios conocía todos nuestros pasos y él entregó a Cristo por nuestros pecados. ¿Por cuántos?

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¿Puedo estar completamente seguro de que tengo la vida eterna?

Es posible que una persona salva no sienta que tiene la vida eterna. Aun después de ser salvos, debemos cuidar que no nos desvíen nuestros sentimientos y pensamientos. Satanás es quien provoca dudas en nosotros. Pero podemos confiar en la realidad de la salvación de Dios.

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¿Puedo estar seguro de que Dios me salvará?

Cuando un hombre le preguntó al apóstol Pablo qué debía hacer para ser salvo, Pablo contestó: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Dios no miente. De modo que usted puede tener absoluta seguridad de que Dios quiere salvarlo eternamente.

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¿Puedo ser salvo ahora mismo?

¿Cuánto tiempo tarda usted en creer lo que alguien le dice? Un momento es suficiente, ¿verdad? A lo largo del Nuevo Testamento se puede comprobar que las personas que creyeron, inmediatamente fueron salvas. Antaño, a causa de sus pecados, los israelitas se estaban muriendo de mordeduras de serpientes.

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Si cumplo con mi parte, ¿no hará Dios la suya?

Un cristiano dijo que le fueron necesarios 42 años para aprender tres verdades:

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Si fuera cristiano, fracasaría

Muchas personas tratan de ser cristianas, pero fracasan. Empiezan muy contentas; después, sus sentimientos de alegría y su resolución de «ser buenas» ambos fracasan. Si usted hace semejante experiencia, está ensillando antes de tener caballo. Lo que Dios le pide ahora es que crea en el Señor Jesús.

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Si la persona hace lo mejor que puede, se salvará

¿Puede usted decir sinceramente que siempre ha hecho lo mejor que podía para Dios? ¿No le ha pasado a menudo que ha hecho lo que no debía y dejado de hacer lo que debía hacer? Un solo pecado es suficiente para condenarlo. Dios dice que “todos nosotros nos descarriamos como ovejas” (Isaías 53:6) y que “no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Salmo 14:3).

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Siempre he creído en Jesús; pero no puedo decir que soy salvo

Hay una gran diferencia entre creer acerca de Jesucristo y verdaderamente creer en Él. Aun creer que Él murió en la cruz por los pecadores no lo salvará. Debe creer que murió por usted –por sus pecados– y aceptarlo como su Salvador personal. Una historia ilustra la diferencia:

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Soy demasiado pecador para ser salvo

No cabe duda de que usted es un gran pecador, y quizás incluso peor de lo que se imagina. Dios todo lo sabe con respecto a usted. Desde su niñez, cuidó de usted y le amó más que lo hacen los propios padres. A pesar de su pecado, Dios tiene los brazos abiertos para acogerle.

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Todavía hay mucho tiempo para ser salvo

Pensar que uno tiene mucho tiempo para ser salvo, no tiene fundamento, pues, cada año, miles de personas mueren repentinamente, sea de muerte natural o por asesinato. Los derrames cerebrales destruyen instantáneamente la mente de muchos miles más. Si usted muere en sus pecados, ¿qué excusa tendrá cuando esté delante de Dios, ante el gran trono blanco? (Apocalipsis 20:11-15).

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Una paz inmutable

Unas palabras más para explicar el último punto. Los hombres hablan de los problemas por los cuales pasa su paz. Mi deseo es grabar en su mente esta verdad de la Escritura: “Él es nuestra paz” (Efesios 2:14). Es muy frecuente que, cuando alguien tiene deseos de obtener la paz, la busque en su propio corazón. Es un error:

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