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The Mackintosh Treasury

Daniel el profeta

“Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado.

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Decadencia espiritual del pueblo de Israel cuando Josías llega al trono

El rey Josías vivió y gobernó dos mil quinientos años atrás. No obstante, su historia es muy instructiva, y nunca pierde su frescura y vigor. Ascendió al trono en un tiempo de particular oscuridad y zozobra.

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Definición de la palabra conversión

Los dos últimos versículos de nuestro capítulo (1 Tesalonicenses 1:9-10) demandan una atención muy especial. Ofrecen una notable declaración de la verdadera naturaleza de la conversión. Muestran con gran exactitud la profundidad, claridad, plenitud y realidad de la obra del Espíritu de Dios en los convertidos de Tesalónica. No había en ello motivo de equivocación.

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Descubrimiento del libro de la ley

Esto es lo que vemos tan vívidamente ilustrado en la vida y los tiempos de Josías, y particularmente en el decimoctavo año de su reinado, al cual ahora llamaremos la atención del lector. Este año fue uno de los más memorables, no solo en la historia de Josías, sino en los anales de Israel.

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Dios amó al mundo y dio a su Hijo

En la porción de la Escritura que ocupa nuestra atención, Juan 3:16, tenemos una ilustración muy notable del carácter de todo el Evangelio de Juan, y especialmente de los primeros capítulos. Es imposible meditar en ella sin comprender este interesante hecho.

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Dios nos considera como considera a Cristo

Pondere el lector esto. Quizá diga que no acaba de entender cómo puede su «yo» pecaminoso ser considerado como muerto y sepultado, cuando está sintiendo continuamente su obra, su pesadez, sus impulsos y sus tendencias en su interior.

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Dios se ha revelado para que le conozcamos como nuestro Salvador

Pero volvamos a la porción que constituye el tema especial del presente artículo. De seguro que en ella escuchamos la voz de un Dios Salvador, la voz de Aquel que descendió del cielo para revelar a Dios de un modo en que jamás había sido revelado antes.

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Discurso de Pablo ante Félix

Podríamos concluir aquí esta división de nuestro tema, si no fuera porque nos sentimos obligados a ofrecer a nuestros lectores dos ilustraciones más, extraordinariamente bellas, de nuestra tesis (una de los Hechos y otra de las Epístolas).

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Discursos de los amigos de Job

No es de ninguna manera nuestro propósito realizar un examen minucioso de las extensas discusiones que se sucedieron entre Job y sus amigos, las que abarcan más de 29 capítulos. Solo citaremos algunos fragmentos de los discursos de los tres amigos, lo cual posibilitará al lector formarse una idea del falso terreno en que se hallaban estos hombres.

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¿Dónde hallar al Dios Salvador?

El Dios Salvador no se reveló en la creación Pero, ¿dónde hay que conocerle? Esta es, en realidad, una pregunta solemne. Más de uno ha tenido que gritar, como Job: ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! (Job 23:3).

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Dos sistemas teológicos opuestos con proposiciones correctas pero con deducciones erróneas

Así es como la mente humana razona y arguye; y la teología, lamentablemente, no ayuda a resolver la dificultad, sino que, por el contrario, aumenta la confusión y la oscuridad.

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Ejemplos bíblicos del perdón de los pecados

Así, en todas las épocas, el perdón de pecados fue conocido con toda la certidumbre que puede dar la Palabra de Dios. Uno solo de los casos mencionados anteriormente basta para refutar la enseñanza de aquellos que afirman que nadie puede saber si sus pecados son perdonados. Si encuentro en la Escritura una sola persona que haya conocido esta preciosa bendición, ello es suficiente para mí.

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El acertado ministerio de Eliú

“Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos. Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios. Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job” (cap. 32:1-3).

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El apóstol Pablo y la gran comisión

Vamos a considerar por unos momentos el ministerio del apóstol de los gentiles, y ver de qué manera cumplió la gran comisión. Ya lo hemos oído hablar acerca del “arrepentimiento”, y ahora veremos qué dice acerca del “perdón de pecados”.

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El arrebatamiento del profeta

Desde el momento en que Elías echa su manto sobre los hombros de Eliseo, podemos considerar su carrera profética como casi llegada a su fin.

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El arrepentimiento del hombre alegra el corazón de Dios

Desde que acabamos nuestra última nota, hemos estado muy interesados en la manera en que el arrepentimiento se presenta en esas singulares parábolas de Lucas 15. Aprendemos allí, de manera muy convincente y conmovedora, no solo la necesidad permanente y universal del arrepentimiento –la aptitud moral en cada caso de verdadero arrepentimiento–, sino también que es grato al corazón de Dios.

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El conocimiento de Dios es luz y vida

En lo que concierne a su condición natural, el lector se halla en un estado de tinieblas. No posee ni siquiera un rayo de luz espiritual. En el plano espiritual y moral, está igual que estaba físicamente la creación antes que saliese de los labios del Creador Todopoderoso la frase sublime e imperiosa: “Sea la luz”. Todo es oscuridad y caos, porque

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El creyente gime junto con la creación

Es muy probable que a algunos les resulte difícil conciliar la calma certeza expresada en el primer versículo de nuestro capítulo con el gemido del segundo versículo.

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El evangelio de Pablo

Pero debemos recordar que el bendito apóstol Pablo –el mayor evangelista que jamás haya existido, a excepción de su divino Maestro– no se limitó a este único aspecto; y tampoco debemos hacerlo nosotros. Él insistió enérgicamente en las demandas de la santidad divina. Llamó a los pecadores a juzgarse a sí mismos, y a los creyentes a subyugar la carne y negarse a sí mismos.

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El Evangelio en medio de una profesión hueca

Ahora bien, aquí es precisamente donde se manifiestan de una manera muy dolorosa la lamentable deficiencia y la culpable parcialidad de nuestra predicación moderna. El evangelio que uno oye a menudo hoy, es, si se nos permite expresarnos así, un evangelio carnal, terrenal, mundano. Ofrece cierta comodidad, pero es una comodidad carnal, mundana.

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El fracaso de todas las dispensaciones corrobora la incapacidad del hombre

Además, la Escritura no solo enseña la doctrina de la completa e irremediable ruina del hombre, de su incorregible mal, de su total impotencia para hacer el bien y de su invariable inclinación al mal, sino que también nos provee de un cúmulo de pruebas, absolutamente incontestables, en la forma de hechos e ilustraciones tomados de la historia actual del hombre, que demuestran la doctrina.

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El hombre es ciego

¡Qué profundidad y plenitud hay en estas palabras! ¡Qué declaración tan completa de la condición del hombre! ¡Qué presentación tan bendita de los recursos de la gracia divina! Hay una armonía muy notable entre esta comisión encargada a Pablo y la que se les encargó a los doce en Lucas 24. Quizás se diga que no se hace mención alguna al arrepentimiento.

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El hombre está bajo el poder de Satanás

Además, el hombre –todo hombre, tanto judío como gentil–, no solo es ciego y está en la oscuridad, sino que, para colmo de todo, está también bajo el poder de Satanás. Esto da una idea terrible de la condición del hombre. Es esclavo del diablo. Él no lo cree.

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El hombre está en tinieblas

Pero hay todavía algo más. El hombre no solo es ciego, sino que está en “tinieblas”. Supongamos por un momento que una persona tiene su vista; ¿de qué le sirve si está en la oscuridad? En realidad es una doble afirmación sobre el estado del hombre y su posición: En cuanto a su estado, el hombre es ciego; y en cuanto a su posición, está en la oscuridad.

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