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Orientación cristiana
Bendito sea el Dios...
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo(Efesios 1:3).
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Orientación cristiana
El canto en la casa de Dios
El canto es una parte muy importante en el servicio de la casa de Dios. Los buenos himnos que expresan correctamente los sentimientos propios de los santos son de mucho valor.
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Cada Día las Escrituras
Efesios: Capítulo 2
Antes y después Los versículos 1 a 3 describen en pocas palabras nuestra trágica condición de otrora. Como “hijos de ira”, andábamos según el mundo, conforme a su príncipe y de acuerdo con nuestros culpables deseos. Pero Dios intervino (v. 4).
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La obra de Dios para llevar a cabo su propósito
El capítulo 1 nos ha revelado los designios de Dios para Cristo y la Iglesia, y termina con la oración del apóstol, quien desea que conozcamos el poder que opera para con nosotros y por el cual esos designios de amor tendrán cumplimiento.
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Versículo 10
Esto nos conduce a otra verdad. No solo que nuestras obras están excluidas –porque Dios lo ha hecho todo– sino que también nosotros somos hechura suya y, como tales, formamos parte de una nueva creación en Cristo Jesús. Las obras de la ley están excluidas como medio de salvación; sin embargo, ello no debe hacernos inferir que las obras no tienen lugar en la vida cristiana.
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Versículo 13
El hecho de poner de lado a Israel preparó el camino para que tuviera lugar un gran cambio en los propósitos de Dios en la tierra. El breve recuerdo del pasado, dado por el Espíritu de Dios en los versículos 11 y 12, hace que, por contraste, la posición de los creyentes en el presente sea tanto más llamativa.
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Versículo 14
En segundo lugar, en este versículo leemos que de los creyentes de ambos pueblos, es decir, judíos y gentiles, “hizo uno”. Nadie puede sobrestimar la importancia de haber sido hechos cercanos por la sangre, pero para la formación de la Iglesia se necesita algo más.
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Versículo 15
Mediante su muerte, Cristo abolió “la ley de los mandamientos”, la cual era la causa de la distancia entre Dios y el hombre, y entre los judíos y los gentiles. Aunque la ley prometía la vida a los que la guardaran, condenaba a los que la transgredían.
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Versículo 16
En cuarto lugar, se nos da a conocer otra verdad más: que los creyentes son reunidos para formar “un solo cuerpo”. Los creyentes de origen judío así como de los gentiles, se encuentran unidos no solo para manifestar las gracias del nuevo hombre, esto es, Cristo señaladamente en todas sus glorias morales, sino que también forman un solo cuerpo.
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Versículo 17
Esta bendita verdad nos fue suministrada por las buenas nuevas de paz anunciadas a los que estaban lejos –los gentiles– y a los que, dispensacionalmente, estaban cerca –los judíos–. Podemos comprender por qué el anuncio de las buenas nuevas se introduce en este punto, en un pasaje que habla de la formación de la Iglesia.
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Versículo 18
Aquí encontramos una bendita verdad más: por un mismo Espíritu, judíos y gentiles tienen acceso al Padre. Ya no existe distancia, ni del lado de Dios ni de nuestro lado. Mediante la obra de Cristo en la cruz, Dios puede acercarse a nosotros y anunciarnos la paz; y por la obra del Espíritu en nosotros, podemos acercarnos al Padre.
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Versículo 4
Si para Dios, el mundo está totalmente muerto, el hombre no tiene posibilidad de liberarse por sí mismo de tal condición. Un muerto no puede hacer nada en cuanto a Aquel ante quien está muerto. Para un muerto, toda bendición tiene que depender enteramente de Dios. Esto le abre el camino a las actividades del amor de Dios.
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Versículo 5
Dicho amor se expresa hacia nosotros primeramente en las actividades de la gracia que, individualmente, nos vivifica con Cristo. Si estamos muertos, no puede haber ningún movimiento de nuestra parte hacia a Dios. El primer movimiento debe provenir de Dios. La nueva vida nos ha sido impartida, pero es una vida en asociación con Cristo.
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Versículo 6
Pero no solo ha cambiado nuestra condición, sino también nuestra posición. La vivificación es la comunicación de la vida; la resurrección introduce al que es vivificado en la posición de los vivientes. Aquí se nos enseña que tenemos esta posición en Cristo.
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Versículo 7
Habiendo alcanzado la altura de la posición cristiana, pasamos ahora a conocer el glorioso objetivo que Dios se propuso al obrar así para con nosotros en amor. Esto es “para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”.
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Versículos 11-12
El gran tema del capítulo 2 es la formación de la Iglesia en el transcurso del tiempo, considerando los designios de Dios para la eternidad.
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Versículos 1-3
El capítulo comienza presentándonos un solemne cuadro de la posición y de la condición en la que el hombre había caído bajo la antigua creación. Los dos primeros versículos presentan la condición del mundo gentil; el versículo 3 introduce a los judíos en este solemne cuadro. “Nosotros”, judíos, dice el apóstol, “éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.
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Versículos 19-22
Hasta aquí hemos contemplado a la Iglesia como Cuerpo de Cristo, pero en los caminos de Dios en la tierra también se la considera bajo otros aspectos, dos de los cuales se nos presentan en los últimos versículos de este capítulo. En primer lugar, la Iglesia es vista como un edificio que va creciendo para ser “un templo santo en el Señor”; seguidamente como “morada de Dios”.
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Versículos 8-9
Todo se llevará a cabo por la gracia de Dios, y toda bendición que gozamos es don de Dios. Incluso la fe por medio de la cual recibimos la salvación es don de Dios. Las obras del hombre no hallan cabida para asegurarse esta bendición; todo es de Dios y, por consecuencia, no hay lugar para la vanagloria del hombre.
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