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Orientación cristiana

¿Cristo murió por nuestras enfermedades?

En la profecía de Isaías, capítulo 53, leemos en los versículos 4 y 5 las siguientes palabras, referentes al Señor Jesucristo: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

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Mensaje para todos

Cuatro aspectos de la presencia del Señor (n° 5 y 6)

Oh Señor, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos… ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

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Mensaje para todos

El silencio del Señor (nº 10, parte 2)

Callar mientras se sufre la injusticia y el maltrato nunca ha sido popular. En general, el sufrimiento injusto debe darse a conocer públicamente y ser rechazado.

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“Esto lo he hecho yo”

Las decepciones de la vida no son, en realidad, otra cosa que los decretos del amor: «Hoy tengo algo que enseñarte», dice el Señor a cada uno de sus redimidos afligidos. «Te lo diré suavemente al oído para que las tempestades que te sobrevengan no te atemoricen, y para que las espinas sobre las cuales tienes que andar te hagan menos daño.

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Mensaje para todos

Instruye al niño

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.Proverbios 22:6 

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El oprobio de los hombres y el despreciado del pueblo

Consideremos ahora los acontecimientos que caracterizaron el fin de “la noche que fue entregado”, escena durante la que el “Señor de gloria”, “el cual creó los confines de la tierra”, fue objeto de los más ignominiosos tratos de parte de sus criaturas.

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Abraham y su casa

El segundo pasaje que quiero citar se refiere a la vida de Abraham.

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The Mackintosh Treasury

El ministerio de Cristo en el pasado

Volvámonos ahora al capítulo 21 del libro del Éxodo, donde leemos lo siguiente:

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Elí y su casa

El comienzo del primer libro de Samuel proporciona una muy solemne prueba de esta verdad: “Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin.

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La casa del siervo de Dios en el libro de los Números

Pero debo proseguir con las pruebas bíblicas. En el libro de los Números, los “niños” también nos son presentados. Ya hemos visto que el verdadero propósito de un creyente en comunión con Dios es salir con sus hijos de Egipto. Ellos deben ser sacados de allí a toda costa; pero ni la fe ni la fidelidad de los padres cristianos se contentan con eso.

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La casa del siervo de Dios en el libro del Éxodo

Nos remitimos ahora a los primeros capítulos del libro del Éxodo, donde vemos que una de las cuatro objeciones de Faraón a dejar que Israel fuese plenamente liberado, se refería específicamente a los niños (Éxodo 10:8-9):

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Noé y su casa

Cuando la iniquidad del mundo antediluviano había llegado a su colmo, y el Dios justo –quien estaba por devastar toda esta escena de corrupción con la recia corriente del juicio– tuvo que decidir el fin de toda carne, estas gratas palabras sonaron a oídos de Noé:

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