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Comer y beber

Con respecto al pan encontramos dos afirmaciones: la primera es que el pan se parte, la segunda es que se come (1 Corintios 10:16; 11:26). En cuanto a la copa solo se nos dice que bebemos de ella. ¿Cuál es la diferencia entre partir y comer el pan? El Señor Jesús tomó el pan, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles que comieran de él.

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Criterios bíblicos

Ahora surge la pregunta: ¿Según qué criterios se puede admitir a una persona a la Mesa del Señor? En otras palabras: ¿Qué normas da el Señor para admitir a alguien en el partimiento del pan? Hay ciertas condiciones que deben cumplirse, y también hay obstáculos que impiden una admisión. Repetimos: no somos nosotros los que fijamos los criterios, sino el Señor.

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Cuarta respuesta: Anunciar su muerte

Partimos el pan y bebemos la copa para anunciar la muerte del Señor. Dicho pensamiento está estrechamente relacionado con la Cena del Señor tal y como se presenta en 1 Corintios 11. Allí Pablo escribe:

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Dignamente

La forma en que un creyente participa en el partimiento del pan se puede expresar en una frase: ¡debe hacerlo dignamente! El apóstol Pablo tuvo que reprender a los corintios porque algunos de ellos comían el pan y bebían la copa “indignamente”. Censuró este mal comportamiento porque no estaba en armonía con lo que representa la Cena.

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Dos aspectos diferentes

Por supuesto, para explicar lo concerniente al partimiento del pan, el apóstol Pablo no utiliza un solo pasaje, sino dos, y con justa razón. Si comparamos los dos pasajes, vemos dos aspectos distintos de una misma cosa. 1 Corintios 10 nos habla de la Mesa del Señor, y 1 Corintios 11 presenta la Cena del Señor. Los dos pasajes hablan del partimiento del pan.

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Ejemplos bíblicos

Los partidarios de las sanidades actuales seguramente habrían exhortado al apóstol Pablo a rechazar su aguijón en la carne. Él mismo, antes de conocer el pensamiento del Señor, le había pedido que retirara su prueba, pensando que esta entorpecería la obra que le había sido confiada. Pero, para él, como para nosotros, la respuesta del Señor fue perfecta:

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El gobierno del Padre

El gobierno del Padre incluye todos los hechos y los designios de amor y disciplina del Padre para con sus hijos: “Porque el Señor al que ama disciplina... Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

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El pan y la copa

La Cena del Señor consta de dos elementos, el pan y la copa. Así lo instituyó el Señor Jesús. Estos dos elementos también se encuentran en 1 Corintios 10 y 11. Son símbolos sencillos, pero tienen un significado profundo. El Señor Jesús mismo explica lo que significan:

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El partimiento del pan en el Nuevo Testamento

Lo que vimos sobre el bautismo cristiano también se aplica al partimiento del pan. Los evangelios nos muestran la institución de la Cena. Los Hechos de los apóstoles nos muestran a los primeros cristianos reuniéndose para partir el pan, y en 1 Corintios hallamos la explicación doctrinal de este hecho:

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El sufrimiento

Entre los medios utilizados para ocupar a los cristianos de sí mismos, el del sufrimiento es de los más explotados. Como el sufrimiento es penoso para nuestra naturaleza humana, creada al principio para vivir en esta tierra y para gozar, se entiende que los hombres presten fácilmente atención a todo lo que se les proponga para verse librados de las pruebas.

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En su memoria

“Haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19). Estas fueron las palabras del Señor a sus discípulos. Jesús mismo, aquel que se ofreció voluntariamente en sacrificio como Cordero de Dios dispuesto a morir, ocupa así el centro de nuestros pensamientos. No pensamos tanto en nuestra salvación y en nuestras bendiciones, aunque no las descartamos. Pero nuestras bendiciones no son el punto principal.

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Enseñanzas del Antiguo Testamento

El principio de la contaminación por asociación presentado en el Nuevo Testamento es confirmado en el Antiguo Testamento. Los tiempos cambian, es cierto, pero los pensamientos y los principios de Dios sobre su casa son inmutables. El gran principio es:

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Enseñanzas del Nuevo Testamento

Volvamos a 1 Corintios 10. Los corintios se habían vuelto de los ídolos a Dios. Sin embargo, creían que podían participar en los sacrificios ofrecidos a los demonios sin que esto afectara su comunión en la Mesa del Señor. No querían tener comunión con los demonios, pero pensaban que, como parte de su libertad cristiana, tenían derecho a asistir al culto pagano donde se ofrecían sacrificios.

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Es un acto unido a la asamblea local

Vayamos directamente a la respuesta: el partimiento del pan está unido a la asamblea local y no puede separarse de ella, según el pensamiento de Dios.

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¿Existe un poder milagroso hoy?

Los que pretenden hoy día tener el poder milagroso, no se refieren solamente a las enseñanzas de Santiago 5:13-18; piensan que se hallan beneficiados por un movimiento del Espíritu de Dios que reproduce lo que tuvo lugar en Pentecostés como si se tratara de una especie de “lluvia en la estación tardía” (Zacarías 10:1).

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Falsas enseñanzas

Se entiende así cómo los partidarios de las sanidades están alejados de los pensamientos de Dios cuando nos dicen: «Ustedes no deben estar enfermos; pueden sanar enseguida si tienen fe». Este lenguaje equivale a decir: «Dios se equivoca respecto a vosotros; nosotros queremos restituiros la salud».

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Introducción

El Enemigo siempre ha realizado múltiples esfuerzos para distraer a los creyentes del objeto que las Escrituras ponen ante ellos, a saber, la persona del Señor.

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La Cena no es un medio para obtener la gracia

Para comenzar afirmamos que, contrario a una idea muy generalizada, comer el pan y beber la copa no confiere ninguna gracia, es decir, no es un sacramento. El acto mismo de partir el pan no tiene ningún efecto directo sobre la persona que participa en él; no se produce ningún cambio en la persona. Partir el pan no es algo místico o misterioso, no cambia nada en el interior de una persona.

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La costumbre de los primeros cristianos

Si nos fijamos en la costumbre de los primeros cristianos, vemos que al principio del testimonio cristiano en este mundo –al menos en Jerusalén– el pan se partía diariamente (Hechos 2:42, 46). Podemos entenderlo bien.

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La Mesa del Señor

La expresión “Mesa del Señor” solo aparece en 1 Corintios 10. Por supuesto, no se trata de un mueble (aunque, por comodidad, el pan y la copa se ponen sobre una mesa), sino de principios unidos a los privilegios comunes que disfrutamos y que nos animan a asumir nuestra responsabilidad común.

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La oración eficaz

No olvidemos, por otra parte, que la oración y su otorgamiento están en relación:

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La oración incesante

La Palabra de Dios está llena de exhortaciones a la oración y ciertamente no debemos despreciarlas. Se ha dicho que la oración es la incesante respiración del nuevo hombre. “Orad sin cesar” dice el apóstol a los tesalonicenses en la primera epístola, capítulo 5:17.

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La Palabra es el remedio

Para escapar de las sutilezas del enemigo, autor de todo lo que es antiescritural en la cristiandad, permanezcamos aferrados con toda sencillez a la Palabra de Dios. Ella nos ocupa de Cristo y no de nosotros mismos; no ofrece al cristiano ningún lugar en este mundo, sino el de testigo de un Salvador despreciado y rechazado.

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La verdadera obra del Espíritu Santo

Este Espíritu, más que nunca contristado en la cristiandad, no puede actuar como si la Iglesia fuera fiel. Efectuar los actos de potestad del principio sería aprobar el desorden, la revuelta contra Dios y la insumisión al dueño de la Asamblea.

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