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Josué y su casa

Quiero pasar ahora a considerar esa tan bella declaración de Josué: “Escogeos hoy a quién sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Notemos que él no dijo solamente “yo”, sino “yo y mi casa”.

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La base del título de “hermanos santos”

Pero examinemos sobre qué base el apóstol funda este título de “hermanos santos”. Es de suma importancia tener en claro esta cuestión. Si no vemos que es enteramente independiente de nuestro estado, de nuestra marcha o de nuestro progreso, no podremos comprender ni nuestra posición ni sus resultados prácticos.

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La casa del siervo de Dios en el libro de los Números

Pero debo proseguir con las pruebas bíblicas. En el libro de los Números, los “niños” también nos son presentados. Ya hemos visto que el verdadero propósito de un creyente en comunión con Dios es salir con sus hijos de Egipto. Ellos deben ser sacados de allí a toda costa; pero ni la fe ni la fidelidad de los padres cristianos se contentan con eso.

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La casa del siervo de Dios en el libro del Deuteronomio

A lo largo de todo el libro de Deuteronomio, los israelitas son una y otra vez enseñados por Dios a poner los mandamientos, los estatutos, los juicios y los preceptos de la ley delante de sus niños; y en muchas circunstancias se ve a estos mismos niños inquiriendo en la naturaleza y el propósito de diversas ordenanzas e instituciones.

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La casa del siervo de Dios en el libro del Éxodo

Nos remitimos ahora a los primeros capítulos del libro del Éxodo, donde vemos que una de las cuatro objeciones de Faraón a dejar que Israel fuese plenamente liberado, se refería específicamente a los niños (Éxodo 10:8-9):

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La cautividad - Daniel

Pero –bendito sea por siempre el Dios de toda gracia– él jamás se deja a sí mismo sin testimonio (Hechos 14:17).

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La Cena del Señor y su relación con la unidad del cuerpo de Cristo

Sin embargo, la cuestión de la preparación se comprenderá mejor en la medida que desarrollemos el asunto. Quiero, pues, establecer otro principio relacionado con la naturaleza de la Cena del Señor: ella supone el reconocimiento inteligente de la unidad del cuerpo de Cristo. “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

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La Cena es la expresión de la unidad de todos los creyentes

Pero debo apresurarme y pasar a otros aspectos de este tema.

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La educación de los hijos

Aparte de la casa propiamente dicha, lo que veo incluido en la expresión “Tú y tu casa” es la educación de los hijos. ¡Ah, éste es un asunto doloroso y profundamente humillante para muchos de nosotros, puesto que revela un cúmulo de tristes fracasos! El estado de los hijos tiende a manifestar, más que toda otra cosa, el estado moral de los padres.

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La epístola de Judas

Pasemos ahora a considerar la epístola de Judas. Allí vemos a la cristiandad apóstata bajo todas sus terribles formas de iniquidad, así como en Malaquías habíamos visto al judaísmo apóstata. Pero nuestro objetivo no es ocuparnos de la cristiandad apóstata, sino del remanente cristiano.

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La relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”

Pero debemos recordar aquí al lector que es de la mayor importancia ser claros y estar bien fundados en cuanto a la relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”. Esta es una gran verdad fundamental, respecto a la cual no debe haber ninguna vaguedad ni indecisión. La Escritura es clara y enfática sobre este gran punto cardinal. Pero hay muchos que no quieren oír la Escritura.

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La unidad de los esposos en el gobierno del hogar

Para ello, además, hace falta una perfecta comprensión y una plena armonía entre el padre y la madre. El lenguaje de ambos, su voluntad, su influencia, deben ser una en el más estricto sentido del término. Al ser ambos “ya no más dos, sino una sola carne”, deberían siempre aparecer ante sus hijos en la belleza y el poder de esta unidad.

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Laodicea

No quisiera terminar sin decir unas palabras sobre Laodicea. Nada puede ser más vívido o notable que el contraste que existe, en todos los aspectos, entre Laodicea y Filadelfia. Laodicea representa el último período del cuerpo profesante cristiano. Está a punto de ser vomitada como algo intolerablemente nauseabundo para Cristo. No se trata aquí de crasa inmoralidad.

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Las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor

Habiendo tratado lo que considero que es, por lejos, el punto más importante de nuestro tema, pasaré a considerar, en segundo lugar, las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor. Estas circunstancias fueron particularmente solemnes e instructivas.

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Las personas para quienes fue instituida la Cena del Señor

Vamos a considerar ahora, en tercer lugar, las personas para quienes –y para quienes solamente– se instituyó la Cena del Señor. Fue instituida para la Iglesia de Dios, para la familia de los redimidos.

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Malaquías

Dirijámonos ahora, por un momento, al final del Antiguo Testamento, al profeta Malaquías. Muchos años habían pasado desde los brillantes días de Esdras y Nehemías, y aquí nos encontramos con un cuadro muy triste de la condición en que había caído Israel. ¡Ayayay, qué rápido se había seguido el «camino descendente»!

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Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor

Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.

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Naturaleza de la disciplina

Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.

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Necesitábamos ser “santificados”

Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.

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Nehemías

Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.

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Noé y su casa

Cuando la iniquidad del mundo antediluviano había llegado a su colmo, y el Dios justo –quien estaba por devastar toda esta escena de corrupción con la recia corriente del juicio– tuvo que decidir el fin de toda carne, estas gratas palabras sonaron a oídos de Noé:

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Objetivo de la disciplina

Para concluir, consideremos brevemente el objetivo de la disciplina de la Asamblea. El inspirado apóstol, en 1 Corintios 5, nos dice que el objetivo es la salvación “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:5). Esto es muy valioso. Es digno del Dios de toda gracia.

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Pensamientos sobre la Cena del Señor

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

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Privilegio implica responsabilidad

El privilegio de tener a Dios con nosotros

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