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Lleno del Espíritu
El día de Pentecostés, los discípulos no recibieron simplemente el Espíritu para que morara en ellos, sino que “fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:4). Cuando un creyente está lleno del Espíritu, la carne en él permanece inactiva, y nada puede oponerse a Su poder. Esto lo vemos en Esteban, quien estaba “lleno de fe y del Espíritu Santo”, “lleno de gracia y de poder”.
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Los agradecimientos
Dar gracias a Dios Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias (Colosenses 4:2).
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Meditar la Palabra de Dios
Ciertamente, la lectura y la meditación de la Escritura es uno de los recursos más grandes dados al cristiano para su vida de oración. Leer la Biblia y orar son dos acciones que van juntas, como la inspiración y la espiración de nuestros pulmones (Jacob: Génesis 31:13; 32:9. Moisés: Éxodo 33:12-13; Números 7:89. David: 2 Samuel 7:27. Daniel: Daniel 9:2-3. Habacuc: Habacuc 3:2.
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Muertos en cuanto a Dios y vivificados por él
La epístola a los Efesios revela nuestra verdadera condición: “Estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). El versículo siguiente muestra que, no obstante este estado de muerte, andábamos activamente en esos delitos y pecados. Ello es así porque la muerte de la que se trata aquí es la muerte con relación a Dios.
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Nacer de agua y del Espíritu
Después de haber mostrado a Nicodemo la absoluta necesidad del nuevo nacimiento, el Señor precisa por qué medios se lo obtiene: El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3:5).
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Nacer del Espíritu y ser la morada del Espíritu
En Ezequiel 36 y 37 se formulan profecías que conciernen al nuevo nacimiento y a la vivificación que se cumplirán en el remanente de Israel a fin de prepararlo para la bendición milenaria. En esos dos capítulos también se trata el don del Espíritu Santo. “Pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (cap.
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Nacido de Dios
En su primera epístola, el apóstol Juan siempre se remonta a los principios esenciales. Afirma: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9). No se menciona ni el medio empleado –la Palabra de Dios– ni el agente –el Espíritu Santo– que efectúa el trabajo en el alma.
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“Ni la circuncisión… ni la incircuncisión, sino una nueva creación”
La epístola a los Gálatas insiste en la posición de los creyentes, refiriéndose para ello a su unidad en Cristo: “Todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”, “ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” (Gálatas 3:28; 6:15).
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Nuestro alejamiento de Dios
Para comprender lo que es la reconciliación, resulta necesario comprender primeramente todo el drama de nuestro alejamiento de Dios. En Colosenses 1:21, la reconciliación es efectivamente mencionada como lo opuesto al hecho de que éramos extraños y enemigos en nuestra mente. La palabra griega que aquí es traducida por “extraños” podría igualmente serlo por «alejados» de Dios.
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Obedecer y complacer al Señor Jesús
El apóstol Juan relaciona claramente la respuesta a la oración con el hecho de guardar los mandamientos del Señor (1 Juan 3:22). Para tener una respuesta, es verdad que no debemos apoyarnos en nuestra obediencia sino únicamente en la gracia de Dios. Sin embargo, si no buscamos agradar al Señor, si nos negamos a obedecerlo, Dios no responderá a nuestras oraciones (Isaías 59:1-2).
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Orientar nuestro corazón hacia Dios
A veces, cuando oramos, la presencia de Dios se hace real y llega a ser una fuente de paz, de ánimo y de gozo. Pero otras veces nuestras oraciones nos parecen rutinarias, frías, sin vida. Dios nos parece lejano. Los fieles del Antiguo Testamento vivieron las mismas experiencias. Pero no por ello cesaron de orar, sino que se lo dijeron al Señor (Salmo 10:1; 13:1). Ahí está el remedio.
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Permanecer en la dependencia del Señor
Otro obstáculo para nuestra vida de oración es esa profunda tendencia a ser independientes. Cuando todo va bien, fácilmente nos volvemos negligentes para orar. Nos alejamos de Dios, queremos vivir por nuestra cuenta, y en consecuencia llega el fracaso, un fracaso que durará hasta que nos volvamos nuevamente al Señor. ¡Tenemos necesidad de él para todo!
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Pregunta 1
Cuando hablamos de la nueva creación, ¿tenemos razón de dar al término “creado” el mismo sentido literal que aquel que atribuimos a la creación en Génesis 1?
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Pregunta 1
¿Cuál es la diferencia entre la purificación por la sangre de Cristo (1 Juan 1:7) y la purificación por la Palabra de Dios? “La sangre es la vida” (Deuteronomio 12:23). La sangre de Cristo es su vida santa entregada a fin de morir por nosotros. Por ese medio somos judicialmente purificados ante Dios. Es un hecho exterior a nosotros.
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Pregunta 1
Con frecuencia, los creyentes son llamados “santos” en el Nuevo Testamento. El uso popular de la palabra “santo”, ¿corresponde al uso de la Sagrada Escritura? No, se trata de dos sentidos diferentes. Incluso sería útil emplear dos vocablos diferentes si estos existieran.
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Pregunta 1
El apóstol Pablo exhortaba a los filipenses a ocuparse en su propia “salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12). ¿Qué significa este pasaje?
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Pregunta 1
El apóstol Pablo explica que la exclusión de los judíos “es la reconciliación del mundo” (Romanos 11:15). ¿Qué significa esta expresión?
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Pregunta 1
Puesto que existe un aspecto futuro de la redención, ¿es correcto afirmar que hemos sido rescatados? ¿No deberíamos decir, más bien, que vamos a serlo?
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Pregunta 1
¿Cómo conciliar la afirmación del apóstol Pablo que “el hombre es justificado por fe sin las obras de ley” (Romanos 3:28), con la del apóstol Santiago, según la cual “el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”? (Santiago 2:24).
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Pregunta 1
A veces se oye decir que todos los hombres son perdonados. ¿Es correcto este pensamiento?
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Pregunta 2
Las siguientes expresiones: “nacido de nuevo”, “nacido de agua y del Espíritu”, “nacido de Dios”, ¿son todas equivalentes?
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Pregunta 2
Ciertas personas pretenden estar enteramente santificadas en la práctica, completamente liberadas del pecado. ¿Confirma la Palabra de Dios estas afirmaciones?
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Pregunta 2
El día de Pentecostés, el apóstol Pedro exhortó a la muchedumbre diciendo: “Sed salvos de esta perversa generación” (Hechos 2:40). ¿A qué aspecto de la salvación se refería?
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Pregunta 2
¿Cómo debe entenderse la expresión de Efesios 1:14: “la redención de la posesión adquirida”? Primeramente hay que hacer distingo entre adquisición y redención. Podemos decir que la redención comprende la adquisición, mientras que frecuentemente la adquisición no comprende la redención.
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