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Dios provee al hombre ayuda idónea
El matrimonio de Adán es la norma para todos los matrimonios. Dios arregló la unión de Adán y Eva, y lo hace así en cada caso de verdadero matrimonio.
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Disciplina y amonestación
Si volvemos a la segunda parte de la exhortación a los padres, hecha en Efesios 6:4, notamos el importante mandato de criar a los hijos “en la disciplina y amonestación del Señor”. Como lo hemos observado ya, los hijos de un creyente están en una posición de bendición y privilegio que los hace extraños al mundo del que Satanás es el príncipe.
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Ejemplos bíblicos
En la Biblia encontramos muchos ejemplos de hogares, entre los hijos de Dios, que abrieron sus puertas al Señor y que fueron usados para su obra. En los días de David, Obed-edom geteo guardó el arca de Jehová en su casa por tres meses, y Jehová le bendijo a él y a toda su casa por ese motivo (2 Samuel 6:10, 11).
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Ejercer la autoridad con amor
El esposo podría hacer pesar exageradamente su posición y sus derechos como cabeza de la familia y de la esposa, y actuar de manera despótica, olvidando que el amor debe caracterizar al círculo matrimonial.
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El altar familiar
Todo padre cristiano debería establecer un altar familiar en su hogar, es decir, reunir a su familia cada día para leer la Biblia, orar y quizás cantar algún himno, si es posible. Ésta es la responsabilidad del padre como sacerdote del hogar; en su ausencia, la madre debe asumirla. Padres, no descuiden ustedes este importante servicio del culto familiar. No permitan que nada se interponga.
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El amor verdadero es el único motivo justo
Lo que lleva a dos corazones a unirse en vínculo matrimonial debe ser un verdadero y profundo amor, un mutuo afecto divinamente implantado. Unido al conocimiento de la voluntad de Dios en la materia, este debería ser el único motivo para contraer matrimonio.
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El castigo por la desobediencia
El Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Hebreos 12:6-7).
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El centro de atracción
Antes de terminar el tema de la enseñanza de los niños, sería bueno considerar el error de permitir a los niños tomar demasiada importancia en presencia de otros, dejándoles ser el centro de atracción y llamar la atención en cuanto a su inteligencia y agudeza. De este modo, pronto aprenden que se les está dando importancia y desearán ser ensalzados.
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El disfrute de nuestras relaciones celestiales
En la medida en que gocemos de las bendiciones provenientes de nuestras relaciones celestiales, y nos mantegamos firmes en Cristo, la Cabeza, ocuparemos nuestro lugar en nuestras respectivas relaciones aquí abajo. Aquellos que no disfrutan de estas verdades celestiales, tampoco las manifestarán en su hogar.
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El doble amor de Cristo, nuestro modelo
El pasaje de Efesios 5 pone ante el esposo el amor de Cristo por la Iglesia de un modo dual. Primero, Cristo se dio a sí mismo por la Iglesia y, en segundo lugar, Él cuida con amor de su Esposa, santificándola y limpiándola mediante el lavamiento por la Palabra.
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El encargo de Génesis 1
Debería ser el propósito y feliz esperanza de cada pareja de casados tener una familia y criar hijos para el Señor, si a Él le agrada concedérselos. Normalmente, un hogar no está completo sin hijos y sin los goces que ellos proporcionan. El bendito encargo que Dios confió a la primera pareja, Adán y Eva, es aún el que Dios da hoy a los esposos que estén en el umbral del matrimonio.
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El error de David
El breve comentario del Espíritu de Dios, en cuanto al error de David al no disciplinar a su hijo Adonías, contiene una lección que sirve de advertencia para todos los padres. En 1 Reyes 1:6 se lee acerca de Adonías: “Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así?”.
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El hogar de Betania
Cuando el bendito Salvador estaba aquí en la tierra como un extranjero sin hogar, sin lugar donde reclinar su cabeza, Marta lo recibía en su casa (Lucas 10:38). Quizás su hogar fue el único en la ciudad de Betania abierto para Él. Allí siempre era bienvenido. A menudo recurrió a este hogar.
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El lugar preeminente de la Palabra de Dios
En Deuteronomio 11:18-21 Dios nos da una bella descripción de lo que Él desea ver en cada hogar. Él desea que su Palabra sea puesta en el corazón de los padres y atada como señal sobre sus manos. Ellos han de enseñar esa Palabra a sus hijos continuamente y escribirla sobre los postes de su casa y en sus puertas.
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Enseñar a obedecer
Dios ha dicho: Obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros (1 Samuel 15:22).
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Esposas
Para una mujer es natural amar; el afecto está profundo y fuertemente implantado en su corazón, motivo por el cual no necesita que se le ordene de un modo especial que ame a su marido. Pero ella no ha de olvidar su sumisión a él como al Señor, en lugar de pretender gobernar. Como Eva, tiene inclinación a olvidar su lugar y asumir el mando y caer en pecado y desobediencia.
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Esposos
Aquello que el Espíritu Santo ha registrado como el deber más necesario del esposo para mantener una feliz vida hogareña es amar a su esposa, sustentarla y cuidarla, como Cristo ama, sustenta y cuida a la Iglesia.
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Fracaso en la familia
Mucho fracaso y confusión se manifiestan en los hogares y familias cristianas, debido a que el esposo y padre no ha tomado su propio lugar como cabeza de la casa ni ha reconocido como tal su responsabilidad ante Dios. Dios espera del padre especialmente que vele por su familia y que ordene su casa de acuerdo con su Palabra y para Su gloria.
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Ganar a un hijo rebelde
Cierto padre tenía un hijo inmanejable e ingobernable en el hogar, al punto de poner en peligro las vidas de los miembros de la familia. Después de haber empleado sin éxito todos los métodos de amor, recompensas, amenazas y castigos, el padre decidió enviarlo a una escuela correccional, de modo que fue a ver al director de dicho centro, un simpático cristiano, y le contó sus preocupaciones.
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Instituido por Dios
El hogar fue establecido por Dios, y fue Su designio para la humanidad. Cuando Dios hizo a Adán y a Eva y los unió en santo matrimonio, mandándoles que fructificaran y se multiplicaran y que llenaran la tierra, instituyó la primera familia y el primer hogar (Génesis 1:27-28).
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Instituido por Dios en Edén
El matrimonio es la más antigua y la más noble de las instituciones que Dios dio a la humanidad. El vínculo matrimonial fue la intención de Dios para el hombre desde el comienzo de su historia. En el huerto de Edén, Él mismo efectuó la primera boda, y su Palabra declara que “honroso sea en todos el matrimonio” (Hebreos 13:4).
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La educación
Ciertamente la tendencia a llenar la mente de los niños con toda clase de cuentos de hadas y ficciones no puede conducir a formar en ellos el concepto de la verdad. Tales libros deben ser alejados de ellos tanto como sea posible y reemplazados por los que se refieran a hechos reales y vivientes.
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La falta de hospitalidad
Uno de los rasgos admirables del patriarca Job era el de abrir sus puertas al “caminante”. “El forastero no pasaba fuera la noche” (Job 31:32). En cambio, los días de decadencia y alejamiento del pueblo de Dios se caracterizan por la falta de ese gesto. Esto se nota en los días de los jueces (Jueces 19:15-18), cuando el pueblo de Dios había caído muy bajo.
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La familia cristiana
Pero la familia cristiana, en la cual uno o ambos esposos pertenecen al Señor, es infinitamente más que un bendito refugio contra el mal. Es, en medio de un mundo sin Dios y sin Cristo, un santuario en el cual las preciosas almas de los hijos son guardadas de la contaminante influencia de ese mundo.
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