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Cada Día las Escrituras

Zacarías: Capítulo 11

Cristo el pastor, y el anticristo El incendio mencionado en los versículos 1 a 3 anuncia la ira contra el país y contra el pueblo a causa del crimen del cual este se hará culpable en la cruz.

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Cada Día las Escrituras

Zacarías: Capítulo 12

Cristo aparecerá, será reconocido y recibido por su pueblo ¿Quién habla aquí? El que extendió los cielos, fundó la tierra y formó en el hombre esa inteligencia de la cual este se siente tan orgulloso (y que a menudo emplea tan mal; comp. Isaías 42:5). ¿No tendría tal Dios soberana autoridad sobre los acontecimientos terrenales?

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Zacarías: Capítulo 13

Sufrimientos del Señor – Su regreso en gloria Las miradas de Israel (y las nuestras) acaban de posarse en la cruz (cap. 12:10).

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Zacarías: Capítulo 14

El Señor de los ejércitos Es el fin del drama. Cuando se levante el telón del último acto, la situación habrá sido invertida por la súbita aparición del Señor de gloria. Hasta el decorado habrá cambiado. Un inaudito cataclismo trastornará la configuración del país.

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Zacarías: Capítulo 3

Purificado y justificado Una nueva escena se ofrece a Zacarías. El sacerdote Josué, que representa al pueblo, está delante del Ángel de Jehová. Pero también Satanás está ahí en su acostumbrado papel de acusador (Apocalipsis 12:10). Porque las viles vestiduras de Josué son una muy apropiada ocasión para sus ataques.

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Zacarías: Capítulo 4

El candelabro y los dos olivos Por sus preguntas, Zacarías se clasifica entre los profetas, quienes según 1 Pedro 1:10-11 diligentemente indagaron el alcance profético de sus propios escritos. Buscaban en ellos a Aquel que ahora nos fue revelado en sus sufrimientos y sus glorias (p. ej. cap. 13:5-7; 6:13). ¡Cuántas figuras de Cristo tenemos en este capítulo!

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Zacarías: Capítulo 5

El rollo de maldición – El efa y una mujer sentada Dos visiones ocupan este corto capítulo. La primera, bajo forma de ese rollo volante, nos muestra la Palabra de Dios obrando para poner el mal en evidencia.

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Zacarías: Capítulo 6

Los cuatro carros – Josué prefigura a Cristo La octava y última visión nos recuerda la primera (cap. 1), pero con la diferencia de que aquí los caballos están uncidos a carros (los cuatro imperios) y se lanzan entre los montes de bronce (la estabilidad del gobierno de Dios).

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Zacarías: Capítulo 7

Obediencia y no ritos externos Después del libro de las visiones (cap. 1-6) empieza el de las profecías. Una diligencia de los habitantes de Bet-el, para saber si debían seguir con el ayuno y las lamentaciones, da lugar a la primera declaración del profeta. Antes de contestar, se dirige a la conciencia de ellos (comp.

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Cada Día las Escrituras

Zacarías: Capítulo 8

La gracia que sana “Así dice Jehová” precisa incansablemente el profeta (v. 1, 3-4, 6-7, 9, 19-20, 23). Cuando leemos la Biblia o la citamos a otros, nunca perdamos de vista que es Dios quien habla.

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Cada Día las Escrituras

Zacarías: Capítulo 9

Derrocamiento de las naciones – El Rey viene Esta profecía concierne a los pueblos vecinos de Israel. Su conducta había sido observada sin que lo supieran, “porque el ojo de Jehová está sobre los hombres” (v. 1, V. M.; fin del v. 8).

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¿A quién debemos orar?

Cuando oramos es importante saber a quién nos dirigimos. Cristo descendió del cielo para darnos a conocer a Dios como nuestro Padre (Lucas 11:2; Mateo 11:27; Juan 17:26). Desde entonces podemos dirigirnos a Dios como un hijo habla a su padre, en una comunión íntima y feliz.

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Amnón

Otra consecuencia de la caída de David

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Características de una auténtica confesión

Primeramente, el creyente debe estar profundamente convencido de haber ofendido tanto al Dios santísimo, quien por gracia ha llegado a ser su Padre, como a su Salvador, que se dio a sí mismo para librarle del presente siglo malo (Gálatas 1:4).

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Codicioso, adúltero y asesino

“No codiciarás la mujer de tu prójimo”, dice la ley. “No cometerás adulterio”. “No matarás” (Éxodo 20:17, 14 y 13). David, que declara en el Salmo 19:7: “La ley de Jehová es perfecta”, transgredió sucesivamente por lo menos tres mandamientos. Sin embargo, su conciencia sigue sin reprenderlo. Es necesario que Jehová le envíe a Natán.

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Cómo volver a encontrar la comunión con Dios

El salmo 51 fue escrito por David en una muy dolorosa circunstancia. Nos revela los sentimientos producidos en el alma por una verdadera convicción de pecado, así como la senda trazada por el Espíritu Santo para volver a encontrar la comunión con Dios. Consideremos las penosas etapas de ese camino:

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Con amor y fe

La oración tiene su origen en un llamamiento de Dios. No somos nosotros los que tomamos la iniciativa para orar, es Dios quien nos llama a orar. Orar es, pues, una gracia que Dios nos concede. Dios no cesa de dirigirse hacia nosotros y nos invita a ir a él y amarlo.

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Con el corazón y el entendimiento

Cuando oramos, debemos hacerlo con el corazón (Marcos 7:6). No se trata de caer en el sentimentalismo, sino de expresar las necesidades reales y sentidas. Las palabras no siempre expresan lo más profundo de nosotros mismos, incluso pueden encubrir una negativa de abrirse a Dios. Uno no ora con las ideas, sino con su persona. No con lo que uno sabe, sino con lo que vive.

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¿Con qué fin la asamblea debe ejercer la disciplina?

Primeramente, a causa del deber que le incumbe de responder a la santidad del Señor y de su Mesa. No se puede venir a la presencia del Señor cargado con pecados para participar del partimiento del pan (Malaquías 1:7; 1 Corintios 10:20; 1 Corintios 11:27-32).

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Condiciones favorables para la oración

La sobriedad y el ayuno: privarse para estar más disponible para Dios Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto (Mateo 6:6).

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Conscientes de nuestra necesidad

Una de las primeras condiciones para orar es ser conscientes de nuestra necesidad. Aquel que dice: “Yo soy rico… y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apocalipsis 3:17), no siente la urgencia de invocar a Dios. En cambio, el creyente que se da cuenta de su pobreza espiritual se acerca voluntariamente al Padre.

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Ejemplos de las Escrituras: La iglesia de Corinto

Después de haber recibido la primera carta del apóstol Pablo, la asamblea de Corinto había al fin puesto bajo disciplina y excluido al malvado fornicario que se hallaba entre ellos (1 Corintios 5). Luego leemos en la segunda carta a los corintios que el apóstol exhorta a la asamblea a perdonar a dicho hermano y a consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza (2 Corintios 2:5-11).

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Ejemplos de las Escrituras: La lepra

Cuando en Israel se temía que alguien pudiera tener lepra (en sentido figurado esta terrible enfermedad es una imagen del pecado), en Levítico 13 y 14 se lee cómo esta persona era aislada durante 7 días. Después de este tiempo, el sacerdote tenía que mirar a la persona para comprobar si realmente se trataba de un caso de lepra.

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El camino de regreso

Todo esto nos muestra claramente que no existe algo como «un leve pecado» en la vida de un creyente o uno que no tenga consecuencias. Aun un solo pecado tiene consecuencias graves, y mucho más cuando se trata de una vida de pecado, como por ejemplo el alcoholismo o la fornicación. ¿Somos conscientes del hecho de que, como dice J. N.

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