8 resultados
Santos e irreprochables ante él en amor
El versículo 4 dice: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Aquí tenemos ante nosotros la naturaleza divina. Según su naturaleza, Dios es santo, irreprochable en su obrar, y su naturaleza es amor (1 Juan 1:5; 4:8, 16). Al querer tenernos en su cercanía, le era necesario hacernos corresponder a su naturaleza.
Sección del libro @book, de @author
Sardis
En Sardis tenemos un nuevo principio. No se hallan aquí los grandes pecados de Tiatira. Tampoco se exige que sea reconocida la infalibilidad, ni hay doctrina pervertida, ni persecución de los santos, ni requerimiento de la más alta autoridad en el mundo. Aquí el mal es más bien de orden negativo: no hay vida.
Sección del libro @book, de @author
Satanás atado
No obstante, el pecado no será quitado enteramente de la tierra. El corazón del hombre es malo. Y todas estas bendiciones del reino de paz no lo mejorarán. Al fin resultará que los hombres, después de haber experimentado las bendiciones del glorioso gobierno del Señor Jesús durante mil años, le aborrecerán de la misma forma que antes.
Sección del libro @book, de @author
Su humanidad
Del Señor Jesús se ha dicho que «su humanidad fue perfectamente natural en su desarrollo». Es esta una declaración muy hermosa y verdadera. Si fuera preciso lo demostraría el versículo 52 del capítulo 2 de Lucas.
Sección del libro @book, de @author
Su persona, nuestro todo
«El privilegio de nuestra fe cristiana» –ha escrito alguien– «el secreto de su poder, consiste en esto: todo lo que ella posee, todo lo que ella ofrece, se halla resumido en una persona.
Sección del libro @book, de @author
Su simpatía en las dificultades y en la aflicción
Cuando perdemos un ser querido, ¿quién comprende nuestro sufrimiento como él, quien lloró al lado de la tumba de un amigo? (Juan 11:35). Cuando la soledad nos abruma, ¿quién hubo más solitario que él, quien se lamentó: “Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado”? (Salmo 102:7).
Sección del libro @book, de @author
Subo a mi Padre y a vuestro Padre
Como un testimonio más humilde aun de su plena fidelidad a todas sus promesas, el Salvador se encuentra con los suyos en Galilea, tal como les había prometido; y, como una expresión más completa de la misma fidelidad, los lleva al Padre, al cielo, como también les había prometido, enviándoles este mensaje: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17).
Sección del libro @book, de @author
Sugerencia de Pedro
También en el capítulo 16 de Mateo vemos a Pedro manifestando un tierno afecto y un fuerte apego por su maestro: “Señor” –le dice– “ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”, pero Jesús juzgó las palabras de Pedro solamente según su valor moral. Cuán duro, por cierto, es para nosotros actuar así cuando se nos trata de una manera tan agradable.
Sección del libro @book, de @author
Tenemos paz para con Dios
Aunque Dios sabía perfectamente quién eras, entregó al Señor Jesús para que, creyendo en él, tuvieras la vida eterna. Él dice que serás justificado gratuitamente si con fe en la sangre del Señor Jesús acudes a Dios (Romanos 3:23-25). Te absolverá de toda culpabilidad si te acercas a él de esta manera, porque él es justo.
Sección del libro @book, de @author
Tiatira
Aquí tenemos el sistema malo, del cual ha nacido el papado. Vemos a Jezabel que caracteriza a la Iglesia. Se dice profetisa, enseña exigiendo que se reconozca autoridad absoluta a su doctrina, autoridad infalible. Sabemos que, según la Palabra de Dios, una mujer no tiene facultad para enseñar (1 Timoteo 2:12).
Sección del libro @book, de @author
Tiempo de guardar y tiempo de desechar
He aquí cómo nuestro Señor observaba la divina regla que dice “Hay tiempo de guardar, y tiempo de desechar”. Si la prodigalidad en el servicio para Dios y en la adoración a él no es estimada como desperdicio, las migajas mismas del alimento humano tampoco lo serán.
Sección del libro @book, de @author
Un concierto con la muerte, y un pacto con el infierno
Los judíos temen desde hace mucho tiempo tal invasión. En Isaías 28 leemos que, justamente en vista de ello, conciertan una alianza con los jefes impíos del Imperio romano.
Sección del libro @book, de @author
Un ministerio de suma constancia
Quisiera destacar, además, que en los caracteres que el Señor Jesús revistió durante el curso de su ministerio (ya sea por una ocasión solamente o por un momento pasajero), vemos la misma perfección y la misma gloria moral que en la senda que atravesó cada día.
Sección del libro @book, de @author
Un pescador convencido de pecado
Pedro fue convencido de pecado en ocasión de la pesca milagrosa, o sea antes de la resurrección. Pedro el pescador vino a ser a sus propios ojos Pedro el pecador: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador (Lucas 5:8).
Sección del libro @book, de @author
Un principio importante para comprender la profecía
En Isaías 46:10 está escrito que Dios anuncia el porvenir desde el origen. Es este un principio muy importante, que vemos confirmado en toda la Escritura. Desde Génesis 1:1 ya se nos hacen revelaciones sobre el objeto final de los caminos de Dios.
Sección del libro @book, de @author
¡Y el mar ya no existía más!
¡Cuántas cosas se encierran en esta expresión de Apocalipsis 21:1! Si ahora faltara el mar, ninguna vida podría subsistir en la tierra, salvo un milagro de Dios. Ni hombre, ni animal, ni planta podrían vivir en ella.
Sección del libro @book, de @author
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos
Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:4-5).
Sección del libro @book, de @author