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The Mackintosh Treasury
La base del título de “hermanos santos”
Pero examinemos sobre qué base el apóstol funda este título de “hermanos santos”. Es de suma importancia tener en claro esta cuestión. Si no vemos que es enteramente independiente de nuestro estado, de nuestra marcha o de nuestro progreso, no podremos comprender ni nuestra posición ni sus resultados prácticos.
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La cautividad - Daniel
Pero –bendito sea por siempre el Dios de toda gracia– él jamás se deja a sí mismo sin testimonio (Hechos 14:17).
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La Cena del Señor y su relación con la unidad del cuerpo de Cristo
Sin embargo, la cuestión de la preparación se comprenderá mejor en la medida que desarrollemos el asunto. Quiero, pues, establecer otro principio relacionado con la naturaleza de la Cena del Señor: ella supone el reconocimiento inteligente de la unidad del cuerpo de Cristo. “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
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La Cena es la expresión de la unidad de todos los creyentes
Pero debo apresurarme y pasar a otros aspectos de este tema.
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La cristiandad
¡Qué variedad de pensamientos y sentimientos se despiertan en el alma al solo sonido del vocablo «cristiandad»! Es un vocablo terrible pues nos pone delante esa vasta multitud de profesantes bautizados que se llaman a sí mismos la iglesia de Dios, pero no lo son; se llaman el cristianismo, pero no lo son. La cristiandad es una anomalía oscura y terrible. No es una cosa ni otra.
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La doble vertiente del hecho
Confiando en que hemos dejado bien probado el hecho de la venida del Señor, vamos ahora a poner ante el lector la doble vertiente de tal hecho: la que concierne al pueblo de Dios y la que concierne al mundo.
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La epístola de Judas
Pasemos ahora a considerar la epístola de Judas. Allí vemos a la cristiandad apóstata bajo todas sus terribles formas de iniquidad, así como en Malaquías habíamos visto al judaísmo apóstata. Pero nuestro objetivo no es ocuparnos de la cristiandad apóstata, sino del remanente cristiano.
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La relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”
Pero debemos recordar aquí al lector que es de la mayor importancia ser claros y estar bien fundados en cuanto a la relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”. Esta es una gran verdad fundamental, respecto a la cual no debe haber ninguna vaguedad ni indecisión. La Escritura es clara y enfática sobre este gran punto cardinal. Pero hay muchos que no quieren oír la Escritura.
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“La venida” y “El día”
Volvamos por un momento a las dos epístolas a los Tesalonicenses. Como hemos hecho notar, estos cristianos fueron convertidos a la bienaventurada esperanza del regreso del Señor. Se les enseñó a esperarle cada día.
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Laodicea
No quisiera terminar sin decir unas palabras sobre Laodicea. Nada puede ser más vívido o notable que el contraste que existe, en todos los aspectos, entre Laodicea y Filadelfia. Laodicea representa el último período del cuerpo profesante cristiano. Está a punto de ser vomitada como algo intolerablemente nauseabundo para Cristo. No se trata aquí de crasa inmoralidad.
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Las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor
Habiendo tratado lo que considero que es, por lejos, el punto más importante de nuestro tema, pasaré a considerar, en segundo lugar, las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor. Estas circunstancias fueron particularmente solemnes e instructivas.
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Las diez vírgenes
Llegamos a la sección solemne del discurso de nuestro Señor en la cual presenta el reino de los cielos bajo el símil de “diez vírgenes”. La instrucción contenida en esta tan importante parábola es de aplicación más amplia que la del siervo al cual nos referimos anteriormente, pues abarca toda la gama de la profesión cristiana y no está limitada al ministerio, dentro o fuera de la casa.
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Las dos resurrecciones
Es posible que algunos de nuestros lectores se alarmen al leer el título de este artículo. Acostumbrados, desde la más tierna infancia, a considerar este tema mediante las pautas doctrinales y las confesiones de fe de la cristiandad, la idea de dos resurrecciones no se les habrá ocurrido jamás.
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Las personas para quienes fue instituida la Cena del Señor
Vamos a considerar ahora, en tercer lugar, las personas para quienes –y para quienes solamente– se instituyó la Cena del Señor. Fue instituida para la Iglesia de Dios, para la familia de los redimidos.
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Los israelitas en el desierto
Ante todo, una advertencia sobre el valor que tienen para nosotros las enseñanzas del Antiguo Testamento. En 2 Timoteo 3:16 leemos que “toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñar, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia” (V.M.).
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Los israelitas en el país Canaán
En el Deuteronomio encontramos nuevas enseñanzas. Al final de su marcha de cuarenta años a través del desierto, el pueblo ha llegado al Jordán para entrar en la tierra prometida. Dios les indica entonces cómo han de comportarse allí.
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Los talentos
Nos queda por considerar la porción del discurso de nuestro Señor en la cual, de nuevo, trata el tema de la responsabilidad ministerial durante su ausencia.
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Lucas 12:40
Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?
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Malaquías
Dirijámonos ahora, por un momento, al final del Antiguo Testamento, al profeta Malaquías. Muchos años habían pasado desde los brillantes días de Esdras y Nehemías, y aquí nos encontramos con un cuadro muy triste de la condición en que había caído Israel. ¡Ayayay, qué rápido se había seguido el «camino descendente»!
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Mateo 25:10
Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
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Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor
Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.
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Naturaleza de la disciplina
Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.
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Necesitábamos ser “santificados”
Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.
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Nehemías
Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.
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