1 resultado
2 Samuel
Estudio sobre 2 Samuel
Libro de @author

Capítulo 1
Capítulo de @book, de @author
Introducción
Los libros históricos del Antiguo Testamento se ocupan de los caminos de Dios para con Israel desde su entrada a Canaán. La conducta de este pueblo y la vida de los hombres de Dios proveen en ellos, en cada página, la ocasión de aprender grandes lecciones morales.
Capítulo de @book, de @author
La caída de David y sus consecuencias, capítulos 11-20
Del capítulo 11 al capítulo 20 tenemos la historia de David como rey responsable. Estos capítulos cuentan la terrible caída del rey, la disciplina que le alcanza, las consecuencias de su falta y, por fin, su restauración. El capítulo 20 termina, como lo hemos dicho más arriba (compárese con cap.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Los compañeros de David y los amigos de Pablo
Las líneas siguientes son un extracto de una carta dirigida a un amigo, y a pedido de él son enviadas como un mensaje a la Iglesia de Dios. ¡Quiera el Espíritu Santo revestirlas de su poder!
Capítulo de @book, de @author
Realeza sobre Judá, capítulos 2-4
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
2 Samuel 11 a 19 - La conspiración
Debemos seguir de nuevo a David en el valle de la humillación, valle profundo, por cierto, donde pueden verse claramente graves pecados y sus frutos amargos. La senda de este notable hombre es verdaderamente extraordinaria. Apenas la tierna mano del amor restauró su alma y volvió a poner sus pies sobre la roca, lo vemos nuevamente descender a extrañas profundidades de mal.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
2 Samuel 6 - El regreso del arca
Ahora somos llamados a seguir a David de las escenas de su exilio a las de su gobierno. La historia de Saúl se había terminado; había muerto a manos de un amalecita, de un hombre de esa misma nación de la cual, en su desobediencia, se había apiadado. ¡Solemne advertencia! Jonatán también había caído junto a su padre en el monte Gilboa, y David había pronunciado sobre ambos su sublime endecha.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
2 Samuel 7 - La casa de David y la casa de Dios
Nada manifiesta más la estrechez del corazón humano que su apreciación de la gracia divina. Nos inclinamos mayormente hacia el legalismo, porque ofrece al yo un lugar, y nos hace sentirnos algo. Ahora bien, es precisamente lo que Dios no quiere permitir. “Para que ninguna carne se jacte en su presencia”, está escrito (1 Corintios 1:29; RV 1909), y es una palabra que nada puede anular.
Sección del libro @book, de @author
Abner, capítulo 3
Al principio del capítulo 2 vemos la feliz dependencia de David, en el momento de ser nombrado rey sobre Judá. El establecimiento gradual de su realeza ha llevado nuestros pensamientos hacia tiempos futuros, cuando el reinado de Cristo será establecido en poder. Pero este capítulo 2 contiene un hecho aún no mencionado y muy digno de hacer constar.
Sección del libro @book, de @author
Amigos y enemigos, capítulo 16
Las circunstancias que atraviesa David ponen a prueba el estado de los corazones; también los diversos caracteres de los hombres que se presentan ante el rey son, bajo este aspecto, muy instructivos para nosotros.
Sección del libro @book, de @author
Amnón, capítulo 13
El alma de David es restaurada, su conciencia purificada, su corazón humillado; a pesar de eso, hace falta que los caminos del gobierno de Dios a su respecto sigan su curso. Lo que Natán predijo:
Sección del libro @book, de @author
Comunión, capítulo 7
Los dos capítulos precedentes nos han mostrado los cambios importantes producidos en los caminos de Dios hacia Israel por el establecimiento, en Sion, de la realeza de David. El rey lleva allí el arca, asociando así el trono de Dios a su gobierno. No es todavía –lo hemos visto– un estado de cosas de cosas fundado a perpetuidad, como durante el reinado de Salomón.
Sección del libro @book, de @author
Conflicto entre hermanos, capítulos 19:41-20:26
Lo mismo que David, el remanente de Israel volverá en realidad a encontrar, tal como el pueblo en tiempos pasados lo hizo en figura, un camino para entrar nuevamente en Canaán. El Jordán, el río de la muerte, es este camino. Hace falta haber muerto con Cristo para entrar en la heredad y en las bendiciones de las promesas. Luego viene Gilgal (cap.
Sección del libro @book, de @author
El Amalecita, capítulo 1:1-16
Dos hechos señalan el reinado de David en su aurora: el juicio de Israel y de su príncipe sobre los montes de Gilboa, y la victoria obtenida sobre Amalec por aquel que será rey mañana.
Sección del libro @book, de @author
El arca en Sion, capítulo 6
No basta que la sede de la realeza de David –o de Cristo– sea colocada en Sion, en el monte de la gracia. Dios mismo quiere morar allí para siempre con su rey (véase Apocalipsis 22:1, 3). Por eso David está enteramente en la corriente de los pensamientos de Dios, cuando va a buscar el arca para volverla a traer a Jerusalén.
Sección del libro @book, de @author
El cántico de la liberación, capítulo 22
Llegamos aquí a la liberación definitiva de David. Todos su enemigos, de los cuales Saúl formaba parte (v. 1), han desaparecido. Este cántico que tendría lugar, históricamente, al principio del capítulo 7 (v. 1), se coloca aquí, porque el último de los adversarios de David y de su pueblo acaba de ser aniquilado (cap.
Sección del libro @book, de @author
El servicio, capítulo 17
El rey, como lo hemos visto, había devuelto a Sadoc, a Abiatar y a Husai a Jerusalén, para emplearles en su servicio. Las demostraciones de abnegación no bastan, por preciosas que sean al corazón del amo, y no son sino el preludio del servicio.
Sección del libro @book, de @author
Hanún, capítulo 10
La gracia de David no se dirige al remanente judío solamente. En el capítulo 10, se presenta a unos gentiles rebeldes. Moab y Amón, descendientes de Lot, formaban casi un solo pueblo, habiéndose sido siempre aliados, entre sí y con los enemigos de Israel, para perjudicar al pueblo de Dios.
Sección del libro @book, de @author
Hebrón, capítulo 2
Al mismo tiempo que pronuncia un lamento sobre Saúl y sobre Jonatán, David –lo hemos visto– tenía el propósito de enseñar a los hijos de Judá a servirse del arco. Hemos notado que el arco significa, para el creyente, la fuerza de Dios que solo se manifiesta en la dependencia. Al principio del capítulo 2, la conducta de David es la ilustración de esta verdad.
Sección del libro @book, de @author
Is-boset, capítulo 4
Este capítulo es el último de los que cuentan los preludios de la realeza de David. Satanás, el seductor, no se desanima en su obra malvada contra el ungido de Jehová y, rechazado una primera vez, no teme volver a la carga. En el capítulo 1 había ofrecido la corona a David por medio de un amalecita.
Sección del libro @book, de @author
Joab, capítulo 14
Hemos notado más arriba que el primer libro de Crónicas guarda silencio sobre los acontecimientos que nos ocupan. En nuestro relato, David no es figura de Cristo más que incidentalmente; representa más bien al remanente restaurado, que atraviesa la tribulación con la culpabilidad de la muerte del Justo.
Sección del libro @book, de @author
La caída, capítulo 11
Al leer este capítulo, un sentimiento de profunda humillación llena el corazón de todo hijo de Dios. Hace más de treinta siglos que ocurrieron estos hechos, pero treinta siglos transcurridos no impiden que Dios haya sido deshonrado por uno de sus siervos. El pecado puede haberse borrado, pero el ultraje hecho a Dios subsiste.
Sección del libro @book, de @author
La endecha de David, capítulo 1:17-27
“Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha, y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá” (v. 18). Es una enseñanza para ellos. Como testigos del desastre de Israel, debían saber cómo evitarlo ellos mismos en el porvenir. Saúl había sido por vencido por los arqueros (1 Samuel 31:3), cuando él mismo estaba privado de esta arma.
Sección del libro @book, de @author