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Versículos 4-6

Naturalmente surge una importante pregunta: ¿cuál es el pensamiento del Espíritu, que debemos esforzarnos en guardar? Tenemos la respuesta en los versículos 4 a 6. El pensamiento del Espíritu se nos presenta en estas siete unidades: un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo y un Dios y Padre de todos.

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Versículos 5-9

Para que el siervo cristiano obedezca a un amo terrenal, es necesario que tenga un corazón recto para con Cristo. Podrá servir “de buena voluntad” a su amo terrenal, únicamente si lo hace como siervo de Cristo, buscando de corazón hacer la voluntad de Dios. Lo que haga de buena voluntad para el Señor, tendrá su recompensa.

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Versículos 8-10

En segundo lugar, en otro tiempo éramos tinieblas, mientras que ahora somos luz en el Señor. Esto no significa simplemente que estábamos en la oscuridad, sin conocer a Dios, sino que nos caracterizábamos por tener una naturaleza que es tinieblas, la cual se complace en todo lo que es contrario a Dios.

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Versículos 8-9

Todo se llevará a cabo por la gracia de Dios, y toda bendición que gozamos es don de Dios. Incluso la fe por medio de la cual recibimos la salvación es don de Dios. Las obras del hombre no hallan cabida para asegurarse esta bendición; todo es de Dios y, por consecuencia, no hay lugar para la vanagloria del hombre.

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Versículos 8-9

Aquí vemos no solamente que Dios nos ha destinado para la bendición en la que seremos introducidos en el futuro; y no solamente que poseemos la redención de nuestras almas y el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia, sino también que esta misma gracia abundó para con nosotros a fin de que en el presente podamos tener el conocimiento de Su propósito.

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Versículos 9-10

Estos dos versículos son parentéticos y se introducen para demostrar la grandeza de la victoria de Cristo. En la cruz Él descendió hasta el lugar más bajo en que el pecado puede colocar a un hombre. Y desde ese abismo donde, como Sustituto, fue hecho pecado, subió al lugar más elevado en el que un hombre puede ser colocado: la diestra de Dios.

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Versículos 9-11

La predicación del Evangelio daba lugar a la segunda parte del servicio de Pablo, el cual consistía en aclarar a todos el misterio, en dar a conocer a todos los hombres de qué manera, de eternidad a eternidad, se lleva a cabo el designio de Dios en el curso del tiempo mediante la formación de la Iglesia en la tierra, y así revelar lo que hasta entonces había permanecido escondido en Dios desde

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¡Y el mar ya no existía más!

¡Cuántas cosas se encierran en esta expresión de Apocalipsis 21:1! Si ahora faltara el mar, ninguna vida podría subsistir en la tierra, salvo un milagro de Dios. Ni hombre, ni animal, ni planta podrían vivir en ella.

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Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos

Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:4-5).

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Pláticas sencillas

Zacarías y Elisabet

Entre las personas que temían a Dios se encontraba un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías (1 Crónicas 24:10), y su mujer Elisabet, de las hijas de Aarón. “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (v. 6).

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