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¿Cuál es la solución divina ante el problema de los pecados y del pecado?
Los pecados han sido perdonados. Si usted cree en Cristo, ha sido justificado de sus pecados. Sin embargo, el pecado, como tal, no puede ser perdonado. Solo puede ser condenado. Y es lo que Dios hizo en la cruz (Romanos 8:3). Los actos pueden ser perdonados, pero la mala naturaleza debe ser condenada.
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¿Cuáles son las consecuencias de la justificación? (Romanos 5:1)
Tenemos paz para con Dios. ¡No hay más asuntos que arreglar entre Dios y nosotros! Nada nos separa de él. ¡No se trata de la promesa de que el creyente tendrá paz con Dios, sino de que ya la tiene! Nada puede impedir su relación con Dios.
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¿Cuáles son las consecuencias prácticas de la justificación en nuestras vidas?
Los versículos siguientes (Romanos 5:3-11) nos muestran que las tribulaciones (pruebas y dificultades graves) que debemos atravesar en nuestras vidas vienen a ser un motivo de gloria para nosotros, y tienen por resultado un crecimiento de la paciencia, la experiencia y la esperanza. El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
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¿Cuáles son las dos familias en Romanos 5?
Cada ser humano es un descendiente de Adán desde su nacimiento, pero los que han aceptado a Cristo y creyeron en él han venido a ser miembros de la familia (o linaje) de Jesucristo. Nuestra muerte con Cristo corta el vínculo con Adán, de manera que pasamos a ser miembros de una nueva familia de la cual Cristo es la Cabeza.
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¿Cuáles son sus actividades como abogado?
Como nuestro abogado, el Señor Jesús siempre está dispuesto a socorrernos cuando pecamos. Los creyentes no tienen necesidad de pecar y no deberían pecar, no obstante pecan: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).
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¿Cuándo comenzó la Iglesia?
La Iglesia comenzó el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección del Señor (Hechos 2).
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Cuando el “yo” de Romanos 7 entiende que no puede liberarse del problema por sí mismo, ¿de dónde recibe ayuda?
Hacia el final del capítulo 7, esta persona deja de buscar ayuda en sí misma y comienza a buscarla afuera. Ahora no dice: «¿Cómo podré liberarme?», sino: “¿Quién me librará”? (Romanos 7:24).
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¿Cuándo tendrá lugar la gran tribulación?
Durante la segunda mitad de un período de siete años, entre el arrebatamiento y el reinado de Cristo. En la profecía de las setenta semanas de Daniel 9:25-27 (una semana profética equivale a siete años), hay un intervalo indefinido entre la semana 69 y la 70. Al final de la semana 69 Cristo fue crucificado (“se quitará la vida al Mesías”).
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¿Cuándo y durante cuánto tiempo ocurrirá esto?
El tiempo de la Iglesia aquí abajo se acabará con el arrebatamiento de los creyentes. Luego, posiblemente después de un intervalo, sobrevendrá un período de siete años de tribulación. Al final de dicho período, Cristo aparecerá con poder para establecer su reinado, el cual durará mil años: “Y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4).
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¿Debemos nombrar ancianos hoy en día?
En el Nuevo Testamento, los ancianos siempre fueron establecidos por los apóstoles (Hechos 14:23) o sus delegados (Tito 1:5). Tito había recibido un mandato expreso de parte del apóstol para proceder así. En nuestros días, ya no hay apóstoles (porque un requisito para ser un apóstol era haber visto al Señor, Hechos 1:21-22 y 9:4-6, compárese con 1 Corintios 15:8).
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¿Deberá cumplirse alguna profecía antes del arrebatamiento?
No, absolutamente nada tiene que cumplirse. El arrebatamiento puede suceder en cualquier momento. En los versículos de 1 Tesalonicenses 4:16-17, citados en la respuesta 4.1, Pablo afirma: “Los que vivimos… seremos arrebatados”. Esto demuestra que ya en el primer siglo los cristianos debían esperar la venida de Cristo en cualquier momento, y esto durante toda su vida.
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¿Debería un creyente guardar la ley (o ciertas reglas) para asegurarse de no cometer pecados? (Romanos 7:1-6)
No. Guardar leyes o reglas no es el camino para lograr esto.
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¿Declaró el Señor si el Antiguo Testamento era inspirado por Dios o no?
Sí, lo hizo muchas veces. El Señor utilizaba el Antiguo Testamento atribuyéndole una autoridad absoluta (ver 8.7). Ponía las palabras del Antiguo Testamento al mismo nivel que sus propias palabras (compárese Mateo 5:18 con Mateo 24:35).
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¿Dejará Cristo alguna vez de ser hombre?
No. Resucitó de entre los muertos (1 Corintios 15) y ascendió a los cielos donde ahora está como Hombre glorificado. Esto es importante, porque él es ahora nuestro Sumo Sacerdote. Él sabe cómo compadecerse de nosotros, porque fue y es hombre; sabe lo que es ser probado y tentado como nosotros en este mundo –excepto que él no tuvo ni tiene una naturaleza pecaminosa–.
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¿Dejó el Señor de ser Dios cuando se hizo hombre?
No. Siempre fue, es y será Dios. Esta es una verdad incontrovertible. Dios es eterno y no puede dejar de ser Dios (Colosenses 1:19; 2:9).
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¿Dios ha predestinado personas para condenación?
No. La Biblia nunca afirma una cosa así. Dios quiere que todos los hombres sean salvos (Tito 2:11; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Además, Dios “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). En Romanos 9:18 leemos que Dios endurece a quien él quiere (pero solo después de que el hombre se ha endurecido a sí mismo, tal como observamos en el ejemplo del Faraón; v.
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El problema de nuestros pecados ha sido resuelto mediante la muerte de Cristo por nosotros. Pero, ¿cómo ha sido resuelto el pecado y su poder?
No ha sido resuelto por medio de la muerte de Cristo por nosotros, sino por nuestra muerte con Cristo.
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¿En qué momento Cristo se hizo hombre?
Cuando nació en Belén, hace aproximadamente 2000 años (compárese con Miqueas 5:2; Lucas 2:4-7). Este punto en el tiempo es denominado por Dios mismo como la “plenitud del tiempo” (Gálatas 4:4, V. M.). El hombre había sido probado de diferentes maneras, y siempre había fracasado por completo.
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¿En qué momento el Señor Jesús llevó los pecados de todos los que creen en él?
Para que quede claro: no lo hizo durante Su vida, ni tampoco en el sepulcro, ni siquiera durante las tres primeras horas en la cruz. Cristo llevó nuestros pecados durante las tres horas de tinieblas, “desde la hora sexta… hasta la hora novena” (Mateo 27:45). Durante este tiempo hubo tinieblas y silencio. El Señor no pronunció una sola palabra hasta la hora novena.
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En resumen, ¿qué dice la Biblia de sí misma?
La Biblia afirma claramente que ella es la Palabra de Dios. Da por hecho su inspiración verbal y plenaria y, en consecuencia, su infalibilidad. Agradezcamos a Dios que se complació en revelarse al hombre de esta manera. En todo el universo no hay nada más seguro que la Biblia: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lucas 21:33).
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enero
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Entonces, ¿cómo puede alguien ser justificado ante Dios? (Romanos 3:22-25)
En lo que concierne a nosotros, solo “por medio de la fe”. En lo que concierne a Dios, solo “por su gracia”. “Por medio de la fe” significa que confiamos en Cristo quien pagó el precio que merecían nuestros pecados, y esto basta. “Por su gracia” implica que solo podemos aceptar o recibir lo que Dios nos da; ninguna otra cosa podemos hacer y nada podemos agregar.
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Entonces, ¿es la Biblia un libro humano y, por lo tanto, imperfecto?
De ninguna manera. El resultado final fue exactamente el que Dios buscaba. Cada palabra fue dada por él.
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Entonces, ¿por qué a veces cometo pecados? ¿No estoy muerto con Cristo?
En Romanos 6 a 8 aprendemos acerca del «viejo hombre» (ver 6.10), quien ha sido crucificado con Cristo. Pero, también debemos aprender, aunque a veces a través de una dolorosa experiencia, que todavía tenemos en nosotros la carne (la expresión «carne» en este contexto no se refiere al cuerpo físico, sino a nuestra naturaleza pecaminosa).
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