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The Mackintosh Treasury
La epístola de Judas
Pasemos ahora a considerar la epístola de Judas. Allí vemos a la cristiandad apóstata bajo todas sus terribles formas de iniquidad, así como en Malaquías habíamos visto al judaísmo apóstata. Pero nuestro objetivo no es ocuparnos de la cristiandad apóstata, sino del remanente cristiano.
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La relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”
Pero debemos recordar aquí al lector que es de la mayor importancia ser claros y estar bien fundados en cuanto a la relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”. Esta es una gran verdad fundamental, respecto a la cual no debe haber ninguna vaguedad ni indecisión. La Escritura es clara y enfática sobre este gran punto cardinal. Pero hay muchos que no quieren oír la Escritura.
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“La venida” y “El día”
Volvamos por un momento a las dos epístolas a los Tesalonicenses. Como hemos hecho notar, estos cristianos fueron convertidos a la bienaventurada esperanza del regreso del Señor. Se les enseñó a esperarle cada día.
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Laodicea
No quisiera terminar sin decir unas palabras sobre Laodicea. Nada puede ser más vívido o notable que el contraste que existe, en todos los aspectos, entre Laodicea y Filadelfia. Laodicea representa el último período del cuerpo profesante cristiano. Está a punto de ser vomitada como algo intolerablemente nauseabundo para Cristo. No se trata aquí de crasa inmoralidad.
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Las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor
Habiendo tratado lo que considero que es, por lejos, el punto más importante de nuestro tema, pasaré a considerar, en segundo lugar, las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor. Estas circunstancias fueron particularmente solemnes e instructivas.
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Las diez vírgenes
Llegamos a la sección solemne del discurso de nuestro Señor en la cual presenta el reino de los cielos bajo el símil de “diez vírgenes”. La instrucción contenida en esta tan importante parábola es de aplicación más amplia que la del siervo al cual nos referimos anteriormente, pues abarca toda la gama de la profesión cristiana y no está limitada al ministerio, dentro o fuera de la casa.
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Las dos resurrecciones
Es posible que algunos de nuestros lectores se alarmen al leer el título de este artículo. Acostumbrados, desde la más tierna infancia, a considerar este tema mediante las pautas doctrinales y las confesiones de fe de la cristiandad, la idea de dos resurrecciones no se les habrá ocurrido jamás.
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Las personas para quienes fue instituida la Cena del Señor
Vamos a considerar ahora, en tercer lugar, las personas para quienes –y para quienes solamente– se instituyó la Cena del Señor. Fue instituida para la Iglesia de Dios, para la familia de los redimidos.
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Los talentos
Nos queda por considerar la porción del discurso de nuestro Señor en la cual, de nuevo, trata el tema de la responsabilidad ministerial durante su ausencia.
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Lucas 12:40
Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?
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Malaquías
Dirijámonos ahora, por un momento, al final del Antiguo Testamento, al profeta Malaquías. Muchos años habían pasado desde los brillantes días de Esdras y Nehemías, y aquí nos encontramos con un cuadro muy triste de la condición en que había caído Israel. ¡Ayayay, qué rápido se había seguido el «camino descendente»!
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Mateo 25:10
Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
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Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor
Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.
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Naturaleza de la disciplina
Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.
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Necesitábamos ser “santificados”
Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.
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Nehemías
Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.
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Objetivo de la disciplina
Para concluir, consideremos brevemente el objetivo de la disciplina de la Asamblea. El inspirado apóstol, en 1 Corintios 5, nos dice que el objetivo es la salvación “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:5). Esto es muy valioso. Es digno del Dios de toda gracia.
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Pensamientos sobre la Cena del Señor
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
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Privilegio implica responsabilidad
El privilegio de tener a Dios con nosotros
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¿Qué es la Cena del Señor, y qué anuncia?
Esta pregunta es de suma importancia. Si no comprendemos la naturaleza de la Cena, todos nuestros pensamientos sobre ella serán erróneos. La Cena es sencilla y claramente una fiesta de acción de gracias por una gracia ya recibida. El Señor mismo, al instituirla, le confiere su carácter al dar las gracias: “El Señor… tomó pan; y habiendo dado gracias”.
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“Real”
Consideremos ahora por un momento el tercer y último vocablo de nuestro tema. Es el término tan altamente expresivo: “real”. Pedro continúa diciendo: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio… para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (v. 9).
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Relación entre la Cena del Señor y la Pascua judía
Hay otro punto digno de atención en conexión con las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor, a saber, la relación que existe entre la Cena del Señor y la Pascua judía. “Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.
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“Santo”
Después de haber dado un vistazo al fundamento, fijémonos ahora en el edificio mismo que se levanta sobre él. Esto nos conducirá al segundo de nuestros tres vocablos tan importantes.
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Sardis
Pero, ¿qué diremos de Sardis? ¿Se trata de la Iglesia restaurada? Nada de eso. “Tienes nombre de que vives, y estás muerto” (cap. 3:1). Esta no es ninguna iglesia restaurada o reformada, sino algo muerto, a la que el Señor amenaza con venir como ladrón, en lugar de alentarla con darle “la estrella de la mañana”.
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