64 resultados
Su organización
Como Dios ya lo había anunciado a Abraham, los descendientes del patriarca habitarían durante mucho tiempo en un país extranjero en el cual serían sometidos a la esclavitud. Esto ocurrió en Egipto, a donde José fue llevado después de haber sido vendido por sus hermanos, y donde llegó a ser el gobernador del país.
Sección del libro @book, de @author
Su origen
El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12).
Sección del libro @book, de @author
Su origen
Entre la familia humana surgida de Noé después del diluvio, Abraham fue el primero en recibir un llamado de Dios. El conocimiento del verdadero Dios se había esfumado mezclándose con la idolatría naciente. Durante esa época el testimonio de Dios era transmitido oralmente de una generación a otra.
Sección del libro @book, de @author
Su origen
La Palabra de Dios nos revela muy poco sobre Satanás; y las pocas porciones que nos hablan de él, a veces lo hacen encubiertamente, en particular las que hacen alusión a su estado original. Bajo la figura del rey de Babilonia, en Isaías 14 es descrito con el título que le es dado: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!” (v. 12).
Sección del libro @book, de @author
Su origen y su naturaleza
El Espíritu Santo procede del Padre (Juan 15:26), y el Padre lo envió en nombre del Hijo (Juan 14:26). Después de la glorificación de Jesús, la promesa concerniente al Espíritu Santo se cumplió el día de Pentecostés, estando los discípulos reunidos (véase Hechos 2:1-4).
Sección del libro @book, de @author
Sus acciones ocasionales
“¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?” (1 Corintios 12:29-30). Tales preguntas nos demuestran que estos dones no han sido otorgados a la Iglesia de manera permanente, y que solo algunos los poseían. Cuando las necesidades eran satisfechas, estos dones no eran renovados.
Sección del libro @book, de @author
Sus funciones esenciales
En los capítulos 14, 15 y 16 del evangelio de Juan, el Señor enseña a sus discípulos respecto al tiempo en que estarían solos en la tierra después de Su partida. En el curso de estos encuentros de una preciosa intimidad, a menudo el Señor alude al Espíritu Santo, llamándole “el Consolador”. Esta palabra (en griego “Paracleto”) también tiene el sentido de abogado, intercesor o defensor.
Sección del libro @book, de @author
Sus resultados
Dios responde de dos maneras a la oración de sus hijos. Primero les da su paz y los libra de la angustia (Filipenses 4:7; 1 Samuel 1:15, 18; Salmo 34:17). Podemos echar sobre él toda nuestra carga porque él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7). Luego, Dios nos concede lo que le pedimos si nuestra petición es conforme a su voluntad (1 Juan 5:14).
Sección del libro @book, de @author
Tomarse tiempo para orar
Orar, y hacerlo regularmente, es algo difícil, tenemos que reconocerlo. “¿No habéis podido velar conmigo una hora?” (Mateo 26:40). Cuanto más pesada se nos haga la oración, más negligentes somos en cuanto a ella. El resultado es una decadencia de nuestra vida espiritual.
Sección del libro @book, de @author
Una vida nueva
La fe en el Señor Jesús, “el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:25), nos asegura no solamente que estamos al abrigo del juicio, que no pereceremos, sino también que desde ahora tenemos la vida eterna.
Sección del libro @book, de @author
Vencer las dudas y las incertidumbres
La fe en Dios es primordial en las oraciones (Hebreos 11:6). ¿Entonces qué hacer en caso de duda? Una distinción se impone: existen dos tipos de duda. Una aleja de Dios, la otra conduce hacia él. El primer tipo es la duda por incredulidad, que rehúsa creer, ver su propia necesidad e ir hacia Jesús (Juan 5:40). Es un pecado que debe ser confesado y abandonado.
Sección del libro @book, de @author