Salmos » Capítulo 40

Version Reina Valera 1960

Cada Día las Escrituras
Jesucristo se ofrece voluntariamente
Salmos 40

1Al músico principal. Salmo de David.
[1] Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

2
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.4
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,
Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

5
Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas;
Y tus pensamientos para con nosotros,
No es posible contarlos ante ti.
Si yo anunciare y hablare de ellos,
No pueden ser enumerados.6
Sacrificio y ofrenda no te agrada;
Has abierto mis oídos;
Holocausto y expiación no has demandado.

7
Entonces dije: He aquí, vengo;
En el rollo del libro está escrito de mí; 8
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón. 1 9
He anunciado justicia en grande congregación;
He aquí, no refrené mis labios,
Jehová, tú lo sabes.

10
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón;
He publicado tu fidelidad y tu salvación;
No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.11
Jehová, no retengas de mí tus misericordias;
Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

12
Porque me han rodeado males sin número;
Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista.
Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.13
Quieras, oh Jehová, librarme;
Jehová, apresúrate a socorrerme.

14
Sean avergonzados y confundidos a una
Los que buscan mi vida para destruirla.
Vuelvan atrás y avergüéncense
Los que mi mal desean; 15
Sean asolados en pago de su afrenta
Los que me dicen: ¡Ea, ea!16
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,
Y digan siempre los que aman tu salvación:
Jehová sea enaltecido.

17
Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí.
Mi ayuda y mi libertador eres tú;
Dios mío, no te tardes.
  • 1He. 10.5–7.