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The Mackintosh Treasury

La gracia de Dios

En primer lugar, la gracia de Dios –Su libre y soberano favor– es la fuente de donde mana la salvación –la salvación en toda su extensión, en toda su profundidad, en el sentido más amplio de esta preciosa palabra–; salvación que desciende, como una cadena de oro, desde el seno de Dios hasta el más profundo abismo de la culpa y la condición arruinada del pecador, y que sube de nuevo al trono de

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La importunidad

Pero hay todavía otro muy importante rasgo moral de la verdadera oración en la enseñanza del Señor en Lucas 11, y es la “importunidad” o insistencia. El Señor nos dice que el hombre logra su objetivo simplemente por su gran insistencia. No se dio por vencido; tenía que llevar los tres panes.

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La Persona de Cristo

La persona de Cristo –y su obra terminada– constituyen el único canal por el cual la salvación puede fluir hacia el pecador perdido y culpable. No es la Iglesia, con sus sacramentos, ni la religión, con sus ritos y ceremonias; nada que provenga del hombre o de sus hechos, cualquiera que sea su forma o apariencia, sino la muerte y resurrección de Cristo.

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La restauración de Pedro

Si hacemos un cuidadoso estudio de estos versículos encontraremos en ellos tres diferentes etapas en la restauración de un creyente: la restauración de la conciencia, la del corazón y la de la posición.

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“La venida” y “El día”

Volvamos por un momento a las dos epístolas a los Tesalonicenses. Como hemos hecho notar, estos cristianos fueron convertidos a la bienaventurada esperanza del regreso del Señor. Se les enseñó a esperarle cada día.

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Las condiciones morales para orar

Vamos a considerar ahora, a la luz de la Palabra de Dios, las condiciones morales o los atributos de la oración. Nada es más precioso que tener la autoridad de las Escrituras para todo acto de nuestra vida cristiana práctica. La Escritura debe ser nuestro único, gran y supremo árbitro en todas nuestras dificultades; no lo olvidemos jamás.

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Las diez vírgenes

Llegamos a la sección solemne del discurso de nuestro Señor en la cual presenta el reino de los cielos bajo el símil de “diez vírgenes”. La instrucción contenida en esta tan importante parábola es de aplicación más amplia que la del siervo al cual nos referimos anteriormente, pues abarca toda la gama de la profesión cristiana y no está limitada al ministerio, dentro o fuera de la casa.

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Las dos resurrecciones

Es posible que algunos de nuestros lectores se alarmen al leer el título de este artículo. Acostumbrados, desde la más tierna infancia, a considerar este tema mediante las pautas doctrinales y las confesiones de fe de la cristiandad, la idea de dos resurrecciones no se les habrá ocurrido jamás.

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Levántate y sube a Bet-el

Las palabras “Levántate y sube a Bet-el” (Génesis 35:1) encierran una gran verdad práctica respecto de la cual deseamos llamar la atención del lector.

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Los rechazos que enfrentó el perfecto obrero

No hubo un solo servidor de Dios en este mundo que no haya sufrido rechazos de una u otra forma. Y el único perfecto obrero no constituye una excepción a la regla. Jesús sufrió el desprecio y el desengaño. Si no hubiese experimentado estas cosas, no podría compadecerse de aquellos que tienen que enfrentarlas en cada etapa de su carrera.

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Los recursos que el perfecto obrero halló en Dios

Vamos a considerar ahora los recursos que el perfecto obrero halló en Dios.

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Los talentos

Nos queda por considerar la porción del discurso de nuestro Señor en la cual, de nuevo, trata el tema de la responsabilidad ministerial durante su ausencia.

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Lucas 12:40

Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?

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Mateo 25:10

Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

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Moisés

Consideremos a Moisés. Habló imprudentemente con sus labios en las aguas de Meriba (Números 20). Y ¿cuál fue el resultado?: El decreto gubernamental de Jehová le prohibió la entrada a la tierra prometida.

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Orar con perseverancia

Todo lo que precede nos conduce naturalmente a otra de estas condiciones morales de la oración, que nos han ocupado hasta aquí. Leamos Lucas 18:1-8. “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

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Pedir con fe

En Mateo 21:22 encontramos otra condición moral esencial para la oración efectiva. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. ¡Esta es una afirmación verdaderamente maravillosa! Le abre a la fe la tesorería del cielo. No hay ningún límite. Nuestro bendito Señor nos asegura que vamos a recibir lo que pidamos con fe sencilla.

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Peticiones específicas

Leamos en Lucas 11: “¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?

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Primera carta - En busca de las almas

Querido amigo A.:

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Quinta carta - La obra de literatura

Querido amigo A.:

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Relaciones entre 1 Samuel 4 y 7, y Filadelfia y Laodicea en Apocalipsis 3

Antes de terminar este breve artículo, solo quisiera mencionar que 1 Samuel 4 y 7 nos hacen recordar a las iglesias de Laodicea y Filadelfia, en Apocalipsis 3. La primera nos presenta una condición que deberíamos evitar escrupulosamente; la segunda, una condición que deberíamos cultivar con diligencia y seriedad. En la primera, hay una miserable autocomplacencia, y Cristo es dejado fuera.

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Restablecido en su servicio

Algunos nos dicen que una persona que cae, nunca puede recuperar su posición original; y es cierto que bajo el gobierno, uno ha de cosechar lo que sembró (Gálatas 6:7). Pero la gracia es otra cosa totalmente diferente. El gobierno echó fuera a Adán del huerto de Edén, y nunca lo restableció allí, pero la gracia anunció la victoriosa Simiente de la mujer.

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Segunda carta - El Espíritu Santo

Querido amigo A.: Hay un punto en relación con nuestro tema que ha ocupado mucho mi mente. Se trata de la inmensa importancia de cultivar una fe genuina en la presencia y bajo la acción del Espíritu Santo. Es menester que recordemos, en todo momento, que nosotros no podemos hacer nada, y que Dios, el Espíritu Santo, lo puede hacer todo. El versículo

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Séptima carta - La Escuela Dominical

Querido amigo A.: Por falta de espacio, me vi obligado a finalizar mi última carta sin siquiera tocar el tema de la Escuela Dominical. Sin embargo, debo dedicar una o dos páginas a una rama de la obra que ha ocupado un lugar muy amplio en mi corazón por treinta años. Consideraría que mi serie de cartas quedaría incompleta si no hubiese tocado este tema.

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