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The Mackintosh Treasury
El pecador endurecido
Era muy improbable que el carcelero tuviese abierto el camino hasta la reunión de oración junto al río. No le importaban esas cosas. No era uno de los que buscan sinceramente, ni tampoco un engañador. Era un pecador endurecido, con una profesión que lo volvía aún más insensible. Por la propia exigencia de su trabajo, los carceleros son generalmente hombres duros y severos.
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El que busca con sinceridad
Cuando el laborioso apóstol, en el curso de sus viajes misioneros, llegó a Troas, se le mostró “una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.
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El resultado es la consagración de un corazón entero al servicio de Dios
Vimos la completa ruina del pecador, y su cura completa en Cristo. Observemos ahora el resultado, tal como se muestra en la consagración de un corazón entero al servicio de Dios.
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Éxodo 34:6-7
No quisiera terminar este artículo sin citar un pasaje que a menudo se cita erróneamente como la expresión de la gracia, y que en realidad es la manifestación del divino gobierno: “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová!
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Jacob
Solo citaremos un ejemplo más del libro del Génesis, de carácter sumamente práctico, en el cual se ven reunidas en el mismo individuo la acción conjunta de la gracia y el gobierno de una manera solemne e importante. Me refiero al patriarca Jacob. Toda la historia de este hombre –por demás instructiva– presenta una serie de eventos que ilustran nuestro tema.
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La autoridad
Por último, la autoridad sobre la cual recibimos la salvación es el testimonio del Espíritu Santo en las Escrituras. Es “conforme a las Escrituras”. Esta es una muy sólida y reconfortante verdad. No es cuestión de nuestros sentimientos o experiencias o pruebas; es una simple cuestión de fe en la Palabra de Dios, producida en el corazón por el Espíritu de Dios.
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La base moral de la oración
La Escritura nos presenta la base moral de la oración en palabras tales como estas: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7).
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La causa que provocó la restauración de Simón Pedro
Esta se nos presenta con particular fuerza por la pluma del inspirado evangelista Lucas: “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31). Si a Satanás se le hubiera permitido hacer su voluntad, el pobre Simón habría quedado arruinado para siempre.
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La confesión de los pecados
Pero “si alguno hubiere pecado” ¿qué tiene que hacer? A esta pregunta el inspirado apóstol da una respuesta de las más claras y benditas: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). La confesión es el medio por el cual la conciencia es libertada.
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La gracia de Dios
En primer lugar, la gracia de Dios –Su libre y soberano favor– es la fuente de donde mana la salvación –la salvación en toda su extensión, en toda su profundidad, en el sentido más amplio de esta preciosa palabra–; salvación que desciende, como una cadena de oro, desde el seno de Dios hasta el más profundo abismo de la culpa y la condición arruinada del pecador, y que sube de nuevo al trono de
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La importunidad
Pero hay todavía otro muy importante rasgo moral de la verdadera oración en la enseñanza del Señor en Lucas 11, y es la “importunidad” o insistencia. El Señor nos dice que el hombre logra su objetivo simplemente por su gran insistencia. No se dio por vencido; tenía que llevar los tres panes.
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La Persona de Cristo
La persona de Cristo –y su obra terminada– constituyen el único canal por el cual la salvación puede fluir hacia el pecador perdido y culpable. No es la Iglesia, con sus sacramentos, ni la religión, con sus ritos y ceremonias; nada que provenga del hombre o de sus hechos, cualquiera que sea su forma o apariencia, sino la muerte y resurrección de Cristo.
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La restauración de Pedro
Si hacemos un cuidadoso estudio de estos versículos encontraremos en ellos tres diferentes etapas en la restauración de un creyente: la restauración de la conciencia, la del corazón y la de la posición.
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Las condiciones morales para orar
Vamos a considerar ahora, a la luz de la Palabra de Dios, las condiciones morales o los atributos de la oración. Nada es más precioso que tener la autoridad de las Escrituras para todo acto de nuestra vida cristiana práctica. La Escritura debe ser nuestro único, gran y supremo árbitro en todas nuestras dificultades; no lo olvidemos jamás.
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Levántate y sube a Bet-el
Las palabras “Levántate y sube a Bet-el” (Génesis 35:1) encierran una gran verdad práctica respecto de la cual deseamos llamar la atención del lector.
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Los rechazos que enfrentó el perfecto obrero
No hubo un solo servidor de Dios en este mundo que no haya sufrido rechazos de una u otra forma. Y el único perfecto obrero no constituye una excepción a la regla. Jesús sufrió el desprecio y el desengaño. Si no hubiese experimentado estas cosas, no podría compadecerse de aquellos que tienen que enfrentarlas en cada etapa de su carrera.
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Los recursos que el perfecto obrero halló en Dios
Vamos a considerar ahora los recursos que el perfecto obrero halló en Dios.
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Moisés
Consideremos a Moisés. Habló imprudentemente con sus labios en las aguas de Meriba (Números 20). Y ¿cuál fue el resultado?: El decreto gubernamental de Jehová le prohibió la entrada a la tierra prometida.
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Orar con perseverancia
Todo lo que precede nos conduce naturalmente a otra de estas condiciones morales de la oración, que nos han ocupado hasta aquí. Leamos Lucas 18:1-8. “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
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Pedir con fe
En Mateo 21:22 encontramos otra condición moral esencial para la oración efectiva. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. ¡Esta es una afirmación verdaderamente maravillosa! Le abre a la fe la tesorería del cielo. No hay ningún límite. Nuestro bendito Señor nos asegura que vamos a recibir lo que pidamos con fe sencilla.
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Peticiones específicas
Leamos en Lucas 11: “¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?
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Primera carta - En busca de las almas
Querido amigo A.:
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Quinta carta - La obra de literatura
Querido amigo A.:
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Relaciones entre 1 Samuel 4 y 7, y Filadelfia y Laodicea en Apocalipsis 3
Antes de terminar este breve artículo, solo quisiera mencionar que 1 Samuel 4 y 7 nos hacen recordar a las iglesias de Laodicea y Filadelfia, en Apocalipsis 3. La primera nos presenta una condición que deberíamos evitar escrupulosamente; la segunda, una condición que deberíamos cultivar con diligencia y seriedad. En la primera, hay una miserable autocomplacencia, y Cristo es dejado fuera.
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