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La gavilla por primicia

La Pascua y la fiesta de los panes sin levadura podían ser celebradas en el desierto, pero para traer al Señor la gavilla por primicia era menester haber entrado en la tierra que él les daba. La Pascua era sacrificada por la tarde, a la puesta del sol, y comida en la noche. En la mañana todo estaba terminado (Deuteronomio 16:6-7).

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La ofrenda vegetal

En la ofrenda vegetal, no se trata de una víctima degollada, de sangre derramada, de propiciación ni de pecado. La ofrenda no es ofrecida para “ser aceptada”.

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La pascua

Dios quiere reunir un pueblo alrededor de sí mismo en su reposo para que publique Su alabanza (Isaías 43:21). Para que ello sea posible, todo debe estar en orden no solamente en gracia, sino también en justicia, porque Dios es tanto luz como amor. En figura, la Pascua echa los fundamentos de esta obra.

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La purificación del leproso

El Señor mismo dijo: Muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio (Lucas 4:27).

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Los sacrificios por el pecado

Los sacrificios por el pecado y por la culpa no eran librados al discernimiento del israelita; eran ofrendas obligatorias cuando se había cometido alguna falta: “Cuando alguna persona pecare… traerá por su ofrenda…” (Levítico 4:2, 28).

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Pentecostés

Pentecostés se ubica en el centro de las siete fiestas, es el desenlace de las tres primeras. En cierto sentido las fiestas habrían podido terminar allí si el Espíritu de Dios no hubiera tenido en vista la restauración futura de Israel, tipificada por las tres últimas. Asimismo, en la vida del creyente, la restauración a veces es tan necesaria.

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1 Samuel 14

Este bello capítulo presenta un contraste sorprendente entre la eficacia de lo que Israel había deseado y obtenido para ser conducido, y la del antiguo principio de una fe simple en Dios. Saúl se sienta debajo de un granado, símbolo, podemos decir, de un vano despliegue de grandeza sin el menor poder real.

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1 Samuel 15

El capítulo 15 nos da a conocer la prueba final y el rechazo del rey según el corazón del hombre. “Ve, pues, y hiere a Amalec” (1 Samuel 15:3), tal es la palabra de Jehová, y la piedra de toque que realmente va sacar a luz el estado moral del corazón de Saúl.

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1 Samuel 17 - El valle de Ela

Tan pronto como el aceite de la unción de parte de Jehová fue derramado sobre David, este es llamado a dejar su lugar de retiro y a presentarse ante Saúl, el rey desechado por Dios y atormentado por un espíritu malo. Este pobre hombre necesitaba los dulces sonidos del arpa de David para neutralizar la influencia de este espíritu que, día tras día, lo atormentaba. ¡Miserable hombre!

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1 Samuel 22 - La cueva de Adulam

Del glorioso campo de batalla del valle de Ela, David pasó a través de escenas muy diferentes en la casa de Saúl. Allí solo encontró miradas envidiosas y atentados contra su vida, en respuesta a los dulces acordes de su arpa y a sus valientes hazañas.

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1 Samuel 25 - Nabal y Abigail

Es interesante observar, a medida que recorremos las diversas escenas de la vida de David, los diferentes sentimientos que experimentaron con respecto a su persona los que estaban en relación con él, y la consiguiente posición asumida en cuanto a él. Hacía falta una gran energía de fe para discernir, en el desterrado despreciado, al futuro rey de Israel.

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1 Samuel 27 a 30 - Siclag

La historia que recorremos presenta necesariamente muchas debilidades y fracasos; sin embargo, al leerla, es bueno recordar lo que somos nosotros mismos, por temor a señalar las faltas de otros en un espíritu de propia satisfacción. El sagrado escritor coloca siempre ante nosotros, con rigurosa fidelidad, todas las imperfecciones de aquellos de quienes narra la historia.

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1 Samuel 3

En el capítulo 3 se halla la predicción del terrible derrumbe de la casa de Elí: “Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel” (1 Sa

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1 Samuel 4

El capítulo 4 presenta un cuadro humillante de la condición de Israel, en relación con la casa culpable de Elí: “Por aquel tiempo salió Israel a encontrar en batalla a los filisteos, y acampó junto a Eben-ezer, y los filisteos acamparon en Afec.

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1 Samuel 5 y 6

Los capítulos 5 y 6 abarcan el período durante el cual “Icabod” (privado de gloria) fue escrito sobre la nación de Israel. Durante este tiempo, Dios dejó de actuar públicamente en favor de Israel, y el arca de su presencia fue llevada de ciudad en ciudad entre los filisteos incircuncisos. Este período está lleno de instrucción.

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1 Samuel 7

Sin detenernos más en las valiosas enseñanzas de los capítulos 5 y 6, pasaremos a considerar brevemente la feliz restauración de Israel, bajo el ministerio del “sacerdote fiel”.

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1 Samuel 8

Tenemos aquí un paso decisivo en el establecimiento de un rey sobre Israel. “Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel… Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho” (1 Samuel 8:1, 3) ¡Triste cuadro! Es el del hombre en cada época.

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1 Samuel 9 a 13

Estos capítulos nos dan a conocer el carácter de Saúl, su unción y el comienzo de su reinado. No nos detendremos mucho tiempo en esto, dado que nuestro principal objetivo en esta introducción, es llamar la atención del lector respecto de los pasos que condujeron al establecimiento de un rey en Israel.

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2 Samuel 11 a 19 - La conspiración

Debemos seguir de nuevo a David en el valle de la humillación, valle profundo, por cierto, donde pueden verse claramente graves pecados y sus frutos amargos. La senda de este notable hombre es verdaderamente extraordinaria. Apenas la tierna mano del amor restauró su alma y volvió a poner sus pies sobre la roca, lo vemos nuevamente descender a extrañas profundidades de mal.

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2 Samuel 22 a 23 - Cántico y últimas palabras de David

El capítulo 22 del segundo libro de Samuel, paralelo al Salmo 18, contiene el magnífico cántico de David. Es el espíritu de Cristo que habla en David, en relación con el triunfo del Señor sobre la muerte por la supereminente grandeza del poder de Dios (Efesios 1:19).

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2 Samuel 6 - El regreso del arca

Ahora somos llamados a seguir a David de las escenas de su exilio a las de su gobierno. La historia de Saúl se había terminado; había muerto a manos de un amalecita, de un hombre de esa misma nación de la cual, en su desobediencia, se había apiadado. ¡Solemne advertencia! Jonatán también había caído junto a su padre en el monte Gilboa, y David había pronunciado sobre ambos su sublime endecha.

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2 Samuel 7 - La casa de David y la casa de Dios

Nada manifiesta más la estrechez del corazón humano que su apreciación de la gracia divina. Nos inclinamos mayormente hacia el legalismo, porque ofrece al yo un lugar, y nos hace sentirnos algo. Ahora bien, es precisamente lo que Dios no quiere permitir. “Para que ninguna carne se jacte en su presencia”, está escrito (1 Corintios 1:29; RV 1909), y es una palabra que nada puede anular.

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Decadencia espiritual del pueblo de Israel cuando Josías llega al trono

El rey Josías vivió y gobernó dos mil quinientos años atrás. No obstante, su historia es muy instructiva, y nunca pierde su frescura y vigor. Ascendió al trono en un tiempo de particular oscuridad y zozobra.

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El arrebatamiento del profeta

Desde el momento en que Elías echa su manto sobre los hombros de Eliseo, podemos considerar su carrera profética como casi llegada a su fin.

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