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Otros resultados del nuevo nacimiento
Habiendo dicho lo suficiente como para advertir a aquellos que estén en peligro de caer bajo la influencia de dicha línea de argumentación, pasaré a considerar otro aspecto de los resultados de la regeneración: la disciplina en la casa del Padre.
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Pedir con fe
En Mateo 21:22 encontramos otra condición moral esencial para la oración efectiva. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. ¡Esta es una afirmación verdaderamente maravillosa! Le abre a la fe la tesorería del cielo. No hay ningún límite. Nuestro bendito Señor nos asegura que vamos a recibir lo que pidamos con fe sencilla.
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Permanecer en la dependencia del Señor
Otro obstáculo para nuestra vida de oración es esa profunda tendencia a ser independientes. Cuando todo va bien, fácilmente nos volvemos negligentes para orar. Nos alejamos de Dios, queremos vivir por nuestra cuenta, y en consecuencia llega el fracaso, un fracaso que durará hasta que nos volvamos nuevamente al Señor. ¡Tenemos necesidad de él para todo!
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Peticiones específicas
Leamos en Lucas 11: “¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?
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Primera carta - En busca de las almas
Querido amigo A.:
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¿Qué es la regeneración?
Muchos se figuran que es un cambio operado en la vieja naturaleza por el influjo del Espíritu Santo. Se cree que este cambio o mejoría se va produciendo de forma gradual hasta que la vieja naturaleza quede completamente exterminada. Esta idea involucra dos errores: (a) En cuanto a la verdadera condición de la vieja naturaleza y (b) respecto de la personalidad del Espíritu Santo.
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¿Qué nos otorga la conversión?
Consideraremos ahora lo que podríamos llamar el lado positivo del gran tema de la conversión. Hemos visto que consiste en volverse de los ídolos, es decir, de todos aquellos objetos que gobernaban nuestro corazón y ocupaban nuestros afectos: las vanidades e insensateces, los deseos y placeres que formaban parte de toda nuestra existencia en los días de nuestra oscuridad y ceguera.
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Quinta carta - La obra de literatura
Querido amigo A.:
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Relaciones entre 1 Samuel 4 y 7, y Filadelfia y Laodicea en Apocalipsis 3
Antes de terminar este breve artículo, solo quisiera mencionar que 1 Samuel 4 y 7 nos hacen recordar a las iglesias de Laodicea y Filadelfia, en Apocalipsis 3. La primera nos presenta una condición que deberíamos evitar escrupulosamente; la segunda, una condición que deberíamos cultivar con diligencia y seriedad. En la primera, hay una miserable autocomplacencia, y Cristo es dejado fuera.
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Restablecido en su servicio
Algunos nos dicen que una persona que cae, nunca puede recuperar su posición original; y es cierto que bajo el gobierno, uno ha de cosechar lo que sembró (Gálatas 6:7). Pero la gracia es otra cosa totalmente diferente. El gobierno echó fuera a Adán del huerto de Edén, y nunca lo restableció allí, pero la gracia anunció la victoriosa Simiente de la mujer.
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Segunda carta - El Espíritu Santo
Querido amigo A.: Hay un punto en relación con nuestro tema que ha ocupado mucho mi mente. Se trata de la inmensa importancia de cultivar una fe genuina en la presencia y bajo la acción del Espíritu Santo. Es menester que recordemos, en todo momento, que nosotros no podemos hacer nada, y que Dios, el Espíritu Santo, lo puede hacer todo. El versículo
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Séptima carta - La Escuela Dominical
Querido amigo A.: Por falta de espacio, me vi obligado a finalizar mi última carta sin siquiera tocar el tema de la Escuela Dominical. Sin embargo, debo dedicar una o dos páginas a una rama de la obra que ha ocupado un lugar muy amplio en mi corazón por treinta años. Consideraría que mi serie de cartas quedaría incompleta si no hubiese tocado este tema.
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Sexta carta - La predicación del Evangelio
Querido amigo A.:
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Su amor
Cuanto más atentamente meditamos la historia de los cristianos profesantes
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Su caída
Ahora seguiremos a nuestro querido apóstol en la escena más oscura y humillante de toda su historia; una escena que difícilmente podríamos entender o explicar si no conociéramos algo de las infinitas profundidades de la gracia divina, por un lado, y de los terribles abismos en los que aun un santo de Dios o un apóstol de Cristo son capaces de hundirse si no son guardados por el poder divino, po
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Su confesión
Al final del capítulo 6 de Juan tenemos una clara y hermosa confesión de Cristo de los labios de nuestro apóstol; una confesión que las circunstancias hicieron más conmovedora y poderosa.
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Su convicción
La referencia que tenemos de nuestro apóstol en Juan 1, es sin duda muy breve, pero encierra mucho significado. “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro [o piedra])” (Juan 1:41-42).
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Su fe
El final del capítulo 14 de Mateo presenta una escena de la vida de nuestro apóstol en la cual nos detendremos con provecho unos momentos. Ofrece una exquisita ilustración de su conmovedora pregunta: “Señor, ¿a quién iremos?”.
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Su llamamiento
Las palabras que leímos “dejándolo todo, le siguieron”, expresan una completa separación de las cosas temporales y naturales, así como una sincera consagración a Cristo y sus intereses.
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Su objetivo
Oramos primeramente para que Dios sea glorificado. Cuando por la fe nos acercamos verdaderamente a Dios, el deseo de honrarlo crece en nosotros. Entonces, ligados a ese deseo, oramos para discernir y cumplir la voluntad de Dios. Orando aprendemos, no a imponer nuestro pensamiento a Dios, sino a someternos a él. Por medio de la oración buscamos lo que Dios desea y lo aceptamos para hacerlo.
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Su reprensión
Detengámonos aún un poco en la escena tan interesante e instructiva del capítulo 16 de Mateo. Nos presenta dos grandes temas: «La Iglesia» y «el reino de los cielos». Nunca debemos confundir estas dos cosas. La Iglesia solo se encuentra en el Nuevo Testamento.
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Su restauración
Ahora consideraremos el tan interesante tema de la restauración de Simón Pedro, en el cual hallaremos algunos puntos de suma importancia práctica. De su caída aprendemos la debilidad e insensatez del hombre; de su restauración aprendemos la gracia, sabiduría y fidelidad de nuestro Señor Jesucristo.
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Sus resultados
Dios responde de dos maneras a la oración de sus hijos. Primero les da su paz y los libra de la angustia (Filipenses 4:7; 1 Samuel 1:15, 18; Salmo 34:17). Podemos echar sobre él toda nuestra carga porque él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7). Luego, Dios nos concede lo que le pedimos si nuestra petición es conforme a su voluntad (1 Juan 5:14).
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Ten cuidado de la doctrina
Detengámonos ahora un momento en el segundo punto de nuestro tema; me refiero a la doctrina o enseñanza; esta última palabra expresa el verdadero sentido del original. ¡Cuántas cosas se encuentran encerradas allí! “Ten cuidado de la enseñanza”. ¡Qué solemne advertencia! ¡Cuánto cuidado y qué santa vigilancia se requieren!
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