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Resumen

Por las explicaciones del Nuevo Testamento queda claro que con el don de «pastor» de hecho no se trata de una persona, sino más bien de un don espiritual, otorgado por Dios a uno de sus hijos, quien lo ejerce en el poder del Espíritu Santo.

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Algo más importante que el sacrificio o la ofrenda

Por muy importantes que sean todos estos aspectos, existen por lo menos cinco cosas que agradan aún más al Señor que el sacrificio o la ofrenda.

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Algunos principios para guiarnos

1) Lo que sembremos es lo que cosecharemos. Es un principio de la propia naturaleza. Si yo siembro trigo, anticipo cosechar trigo. Si siembro muy pocas semillas, la cosecha será escasa, pero si siembro abundantemente, la cosecha tiene posibilidades de ser amplia. En las cosas espirituales es igual, lo cual incluye nuestras ofrendas al Señor.

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¿Cómo administrar las ofrendas en la iglesia?

Pablo escribió a los creyentes de Corinto como iglesia, lo que él había enseñado en todas las iglesias, que pusieran aparte un donativo, una ofrenda, cada primer día de la semana, según habían prosperado durante la semana. Este dinero debía ser guardado hasta que se presentara una necesidad, por ejemplo, para ayudar a los pobres en Judea.

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Conclusión

Pensando en estos preciosos ejemplos comprendemos que ser pastor es un servicio de gran abnegación y entrega a los que se pastorea. No es para hacerse grande o importante, sino todo lo contrario. La meta es formar ovejas muy agradables a Dios, incluso al precio de su propia vida.

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Contraste entre la exigencia del Antiguo Testamento y el tiempo de la gracia

Al leer el Antiguo Testamento queda bien claro que Dios exigía de su pueblo terrenal que le diera anualmente una parte de sus ingresos, es decir, la décima parte o el diezmo. Este era un mandamiento adicional a los sacrificios obligatorios que se debían ofrecer a causa de los pecados cometidos, al impuesto del templo y a parte de las cosechas del campo, entre otras ofrendas.

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¿Cuáles son los resultados?

¡Qué maravilloso es que otras personas puedan ser bendecidas por medio de nuestras ofrendas! Ellas a su vez agradecerán y bendecirán al Señor y nuestro donativo subirá a Dios en olor fragante, lo cual agradará Su corazón. Leemos en Filipenses capítulo 4 que el donativo que ellos habían enviado a Pablo cuando él estaba encarcelado suplió sus necesidades.

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¿Cuándo dar nuestra ofrenda?

Pablo dijo a los Corintios que apartaran sus ofrendas al comienzo de cada semana, según hubieran prosperado durante la semana pasada (1 Corintios 16:1-2). Así, con base a esto, un domingo podían apartar un poco más, otro domingo, quizás algo menos.

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¿Cuánto nos pide el Señor?

¿Nos pide el Señor realmente el diezmo (o sea el 10%) de nuestros ingresos, como en varias congregaciones muchos predican y exigen? Romanos 12:1 nos da la respuesta: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

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David

Antes de ser rey de Israel, David cuidaba las ovejas de su padre. Era pastor. Fue el quien escribió el Salmo 23. Pudo hacerlo porque él mismo como pastor sabía lo que un buen pastor debe hacer. Pero también porque como oveja gozaba de los cuidados de su Buen Pastor, Dios. Cuando David se ofreció para ir a pelear contra Goliat, convenció a Saúl con estas palabras:

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Donativos u ofrendas personales

Aunque apartemos nuestra ofrenda cada primer día de la semana, cuando estamos reunidos, la Biblia también nos exhorta a ayudar personalmente a un hermano necesitado, como vimos en 1 Juan 3:16-17. Es una cosa privada entre el necesitado y yo, delante del Señor.

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Ejemplos bíblicos

Los partidarios de las sanidades actuales seguramente habrían exhortado al apóstol Pablo a rechazar su aguijón en la carne. Él mismo, antes de conocer el pensamiento del Señor, le había pedido que retirara su prueba, pensando que esta entorpecería la obra que le había sido confiada. Pero, para él, como para nosotros, la respuesta del Señor fue perfecta:

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El diezmo, ¿se puede aplicar a la Iglesia?

Hoy en día muchas congregaciones cristianas han tomado como principio, ordenanza y práctica esta ley del diezmo, como que si tuviera una aplicación para la Iglesia de hoy. Ellas defienden su punto de vista con los versículos del Antiguo Testamento.

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El gobierno del Padre

El gobierno del Padre incluye todos los hechos y los designios de amor y disciplina del Padre para con sus hijos: “Porque el Señor al que ama disciplina... Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

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El motivo para dar: ¿Temor y recompensa o amor y obediencia?

Hagámonos la pregunta: «¿Cuál es mi motivo para ofrendar?». El Nuevo Testamento nos enseña que debemos dar alegremente, motivados por el amor, no por obligación, sino voluntariamente y de corazón.

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El sufrimiento

Entre los medios utilizados para ocupar a los cristianos de sí mismos, el del sufrimiento es de los más explotados. Como el sufrimiento es penoso para nuestra naturaleza humana, creada al principio para vivir en esta tierra y para gozar, se entiende que los hombres presten fácilmente atención a todo lo que se les proponga para verse librados de las pruebas.

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¿Existe un poder milagroso hoy?

Los que pretenden hoy día tener el poder milagroso, no se refieren solamente a las enseñanzas de Santiago 5:13-18; piensan que se hallan beneficiados por un movimiento del Espíritu de Dios que reproduce lo que tuvo lugar en Pentecostés como si se tratara de una especie de “lluvia en la estación tardía” (Zacarías 10:1).

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Falsas enseñanzas

Se entiende así cómo los partidarios de las sanidades están alejados de los pensamientos de Dios cuando nos dicen: «Ustedes no deben estar enfermos; pueden sanar enseguida si tienen fe». Este lenguaje equivale a decir: «Dios se equivoca respecto a vosotros; nosotros queremos restituiros la salud».

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Instrucciones del Nuevo Testamento

En la vida del Señor, mientras estuvo aquí en la tierra, en muchas ocasiones registradas en los Evangelios para nuestra enseñanza, Él no actuó según las prescripciones de la ley. Más bien obró conforme a su gracia, amor, compasión y justicia, y de acuerdo a las necesidades que se le presentaban. Él habló con una mujer samaritana; no condenó a una mujer sorprendida en pecado.

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Introducción

El Enemigo siempre ha realizado múltiples esfuerzos para distraer a los creyentes del objeto que las Escrituras ponen ante ellos, a saber, la persona del Señor.

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Jacob

Considerando a Jacob en su vida de pastor, veremos que este trabajo no es para los cobardes, no es un trabajo fácil, no ofrece una vida cómoda; esta labor requiere una entrega incondicional, estar más dispuesto a dar que a recibir, estar pronto a sacrificarse. El pastor no puede esperar ser servido, sino todo lo contrario; debe servir y dar su vida por las ovejas.

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La Iglesia tiene una norma mucho más elevada

Aquellas personas que debían dar el diezmo en el Antiguo Testamento además podían presentar una ofrenda voluntaria, la cual era de olor grato a Dios y le complacía (Levítico 1:3, 9). Algunos israelitas así lo hicieron.

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La oración eficaz

No olvidemos, por otra parte, que la oración y su otorgamiento están en relación:

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La oración incesante

La Palabra de Dios está llena de exhortaciones a la oración y ciertamente no debemos despreciarlas. Se ha dicho que la oración es la incesante respiración del nuevo hombre. “Orad sin cesar” dice el apóstol a los tesalonicenses en la primera epístola, capítulo 5:17.

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