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El secreto para tener el reposo

Comencemos notando la instrucción dada a Rut en los versículos 1 a 5 del capítulo 3. Con el fin de asegurar la felicidad a Rut, Noemí le enseña el secreto del reposo. Primero, dirige sus pensamientos hacia la persona de Booz, diciéndole quién es y qué hace. Le declara que es “nuestro pariente”. Expresa en cierto modo: «Booz es uno de los nuestros y tenemos parte en él».

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¿Es usted bieun naventurado?

Cuanto más ha gemido otrora el alma bajo el peso de sus pecados, tanto más gusta de la felicidad de la que nos hablan los versículos 1 y 2. ¿Es usted uno de esos bienaventurados? Si no lo es, el versículo 5 le indica el camino para llegar a serlo: el del arrepentimiento y la confesión (compárese Lucas 15:18).

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Faltas que debían expiarse mediante un sacrificio

Los versículos 1 a 4 ofrecen ejemplos de las faltas que debían expiarse mediante un sacrificio. Se trata de actos cuya gravedad quizá no hubiéramos discernido si la Palabra, divina medida de la conciencia, no los hubiera condenado: por ejemplo, dejar de dar un testimonio, tener un contacto pasajero con lo impuro, proferir palabras ligeras. Hasta se puede ser culpable guardando silencio (v.

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Jesús lo ha hecho todo para darnos una plena seguridad

Un israelita escrupuloso siempre podía temer que algún pecado cometido por error se le hubiera olvidado. Y apenas acababa de traer un costoso sacrificio cuando una nueva infidelidad podía exigir otro. Hoy en día, a pesar de las certidumbres de la Palabra de Dios, muchos cristianos todavía viven con el mismo temor.

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La acción del Espíritu Santo

El criado de Booz establecido sobre los segadores también desempeña su papel en los progresos hechos por Rut cuando espiga. No se lo nombra y raramente aparece en la narración, no obstante, está detrás de todo lo que sucede y, en nombre de Booz, controla a cada segador que trabaja en los campos de su amo. Es él quien la presenta ante Booz.

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La caída

Dios es deshonrado por la caída de un creyente

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La caída de David

Nos gustaría permanecer con las victorias del capítulo 10 y hacer caso omiso de lo que se presenta ahora. Porque, de parte del enemigo de las almas, David soporta la más cruel derrota de su existencia. No obstante, este triste relato se halla en el libro de Dios como solemne advertencia para cada uno de nosotros.

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La comunión entre los hijos de Dios

Las criadas también son de ayuda para Rut en este hermoso espigueo. Se las encuentra en los versículos 8, 21, 22 y 23. Rut espiga al lado de ellas; son sus compañeras de labor. En figura nos hablan de la feliz comunión entre los hijos de Dios, tan importante para el progreso espiritual.Booz advierte a Rut:

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La conciencia de David se despierta

Después de haber permanecido tanto tiempo dormida, la conciencia de David se sobrecoge por una profunda convicción de pecado. Y se da cuenta de que su crimen no solamente concierne a Urías y a su mujer, sino que es, en primer lugar, contra Jehová.

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La plena restauración

Para darse cuenta de la manera en la cual el alma de David fue restaurada, es necesario considerar el Salmo 51. Otros salmos hacen alusión a las mismas circunstancias, pero no citaremos más que este salmo 51, cuyo título es: “Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta”.

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La poderosa obra del Redentor

En el último capítulo, vemos cómo Booz obra en favor de Rut. En este trabajo, Rut no tiene ninguna participación. Booz está solo cuando sube “a la puerta” (cap. 4:1). La puerta de una ciudad era el lugar donde se ejercitaba el juicio. En realidad, la justicia debe ser satisfecha antes de que Rut pueda ser bendecida o el propósito de Booz llevado a cabo.

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La presencia del Señor

Sin embargo, la historia de Rut no termina aquí. Booz dio pruebas de la gracia, Rut confesó la verdad, de esto resultó la paz en la conciencia y el gozo en el corazón. Pero eso no es todo. Booz no se contenta con traer consuelo a Rut y dejarla con el corazón lleno de gratitud. Aunque esta mujer podría estimarse colmada, el corazón de Booz no está satisfecho.

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La profesión de Orfa

No obstante, el hecho de apartarse de una posición errónea y proponerse volver a una posición correcta no implica necesariamente un ejercicio real en el corazón de todos los que dan ese paso.

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La prueba por el hambre

Desde el punto de vista individual, un período de hambre es un período de prueba para el creyente. El hambre es una prueba de nuestra fe. Elimelec vivía en el país que Dios había asignado a Israel. Allí se encontraban el tabernáculo, los sacerdotes y el altar, pero en los caminos gubernamentales de Dios, el hambre también.

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La restauración de Noemí

Esta parte de la historia de Rut termina naturalmente con el recibimiento del alma restaurada.

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La vida de los creyentes muestra, en su conjunto, caracteres muy diferentes

Se ve a creyentes, o cristianos, que empiezan mal su carrera, pero al aprender a juzgarse bajo la disciplina, terminan bien su curso, y a veces de una manera gloriosa. Este fue el caso de Jacob, cuyos días fueron “pocos y malos” (Génesis 47:9), pero cuya vida termina con plena visión de la gloria (cap. 49).

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Los caminos de gracia y de verdad

En Booz vemos no solo una imagen de las glorias de nuestro gran Redentor, sino también una exposición magnífica de sus caminos de gracia hacia cada uno de nosotros. Es nuestro privilegio, además de aprender a conocer la verdad concerniente a su persona y su obra, experimentar sus cuidados llenos de gracia, que nos hacen profundizar este conocimiento.

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Los que deben dar el ejemplo tienen más responsabilidad

Por su pecado, un sumo sacerdote debía ofrendar un becerro (v. 3), un príncipe o jefe debía ofrecer un macho cabrío (v. 22-23) y una persona cualquiera del pueblo solo tenía que ofrecer una cabra o un cordero (v. 27-28, 32). Quienes deben dar el ejemplo tienen una responsabilidad más grande, expresada por la importancia del animal ofrendado.

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Los siervos del Señor

Los segadores y los criados también son útiles para Rut. Son mencionados en los versículos 4, 5-7 y 9 de nuestro capítulo. Estos siervos de Booz ofrecen una imagen real de las cualidades requeridas de los siervos del Señor que se dedican al ministerio para ayudar a los hijos de Dios.

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Mi pecado mancha el testimonio del Señor Jesús

Por mi pecado yo hago comprender a todos los que me ven (Dios, los ángeles, el diablo y sus ángeles, los creyentes y el mundo) que no tomo en cuenta a Dios, que más bien hago caso al diablo y que no me he dejado separar enteramente del mundo por la cruz del Señor Jesús (Gálatas 6:14).

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Mi pecado me aleja de los hijos de Dios

Este es otro punto importante: Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él esta en luz, tenemos comunión los unos con los otros (1 Juan 1:6-7).

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Mi pecado me coloca bajo la disciplina de la asamblea

En la Palabra de Dios encontramos varias formas de disciplina ejercidas por la asamblea o iglesia local reunida en el Nombre del Señor Jesús. Esto comienza con formas de actuar de carácter pastoral, como la de restaurar a un hermano que ha sido sorprendido en alguna falta (Gálatas 6:1).

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Mi pecado ofende a Dios

Este es un punto poco considerado. No olvidemos que el pecado ha entrado en el mundo porque el hombre ha creído en las mentiras del diablo y no en las declaraciones de su Dios y Creador. El diablo sugirió que Dios había mentido, no queriendo el bien del hombre.

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Prélogo del editor

La disciplina en la Iglesia es una necesidad a causa del Santo y Verdadero (Apocalipsis 3:7), quien está en medio de su pueblo. Él, como lo leemos en Habacuc 1:13, es muy limpio de ojos para ver el mal y no puede soportar el agravio. Allí donde el Santo tiene su habitación no es posible permitir que continúe una situación en la que el pecado no sea juzgado.

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