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¿Qué pasa después de la muerte?
“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.
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Orientación cristiana
Bendito sea el Dios...
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo(Efesios 1:3).
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Orientación cristiana
¿Qué dice la Biblia acerca del Espíritu Santo?
Una persona es un ser vivo, consciente de su existencia, que piensa, manifiesta su voluntad y obra conscientemente. Y, ¿qué dice la Biblia acera del Espíritu Santo? Nos enseña:
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Algunos pasajes de ánimo
* Isaías 55:8-9 Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
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Cristo y la gloria
Para el cristiano que ha dormido, despojado momentáneamente de su morada terrenal, la que no es sino una frágil tienda, ¿cuál será la suerte de su alma separada del cuerpo? La Palabra de Dios habla con claridad sobre este tema. El alma está con Cristo.
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Cristo y la muerte
¿Qué es la muerte? Para el incrédulo no hay nada más temible que la muerte. Con sobrada razón se la llama en las Escrituras “el rey de los terrores”. Desde el punto de vista del juicio, es el fin del primer Adán. No sólo es el fin de la naturaleza física, sino que, cuanto más se considera la muerte en relación con la naturaleza moral del hombre, más temible se hace.
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Cristo y las resurrecciones
Hay un hecho que explica, hasta cierto punto, la prisa con la que aun ciertos cristianos aceptan estas ideas confusas. La gran verdad de la resurrección de entre los muertos, si no es ignorada, por lo menos es echada en un lamentable olvido. Esta “primera resurrección” es contemporánea a la venida del Señor para arrebatar a sus santos con él (1 Corintios 15:51-55; 1 Tesalonicenses 4:15-18).
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Dos maneras de morir
“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.
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Reflexión final
Antes de cerrar las páginas de este libro, no se vaya sin poder responder afirmativamente a la siguiente pregunta capital: Si usted tuviese que morir hoy, ¿está seguro de que iría al cielo? Estas citas de la Santa Biblia le informan cómo ir al cielo.
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¿Adónde van los muertos?
No sería necesario escribir sobre este tema si los que deben explicar las enseñanzas de la Palabra de Dios no las desfiguraran y tergiversaran. Los errores de esos falsos maestros provienen, ante todo, de que no están convencidos de la plena autoridad de las Escrituras y las sustituyen por los tristes productos de su imaginación.
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¿Cómo es el cielo?
El cielo tiene diferentes objetos cuya enumeración se prolongaría indefinidamente si se quisieran contar. Los capítulos 2 al 5 y 19 al 22 del Apocalipsis contienen, bajo forma de símbolos, una interminable lista de ellos.
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Cristo intervino entrando en la muerte
Pero Cristo intervino: entró en la muerte. ¡Qué verdad más maravillosa! El Príncipe de la vida penetró allí. Entonces, ¿qué es la muerte para el creyente?
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Cristo le da una nueva importancia a la resurrección
En cuanto al Nuevo Testamento, es fácil comprobar que está lleno de esta verdad, la cual es consecuencia de la obra del Señor, quien “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10). Él introdujo la vida eterna, la cual pone al alma y al cuerpo más allá de la muerte y su poder.
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Cristo padeció el juicio
Cristo soportó plenamente el juicio de Dios antes de que llegara el día del juicio. Sufrió la muerte como paga del pecado, pese a ser inocente. Así la muerte dejó por completo de sembrar el terror en el alma del creyente.
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El estado intermedio
El estado del alma después de la muerte no es más que un estado intermedio, digno del mayor aprecio, desde luego, para el cristiano, pero que no deja de ser transitorio, no definitivo. Por esto, la Escritura habla relativamente poco de dicho estado, aunque nos informa acerca de las bendiciones que se desprenden de él.
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El paraíso
“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Estas palabras, dirigidas al ladrón que se convirtió en la cruz, nos llevan a hablar del lugar donde se hallan las almas después de la muerte.
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El paraíso es el tercer cielo
En la cruz, donde el Señor llevó a cabo la expiación o perdón, él ya no presenta el lugar invisible bajo la forma de una parábola o un símil. Lo abrió en todo su esplendor a los ojos del pobre ladrón convertido: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).
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Está dicho que el creyente duerme
No se dice que el creyente muere, sino que duerme: 1 Tesalonicenses 4:13-15; Mateo 27:52; Juan 11:11-12; 1 Corintios 11:30; 15:20, 51. No se puede hablar de la muerte de un hombre que, tal vez en el momento de ser depositado en la fosa, podría volver a la vida.
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Está dicho que el incrédulo muere
El estado intermedio del cual hablamos está compuesto de dos elementos. El cuerpo muere y el alma vive. Para el cristiano, la muerte del cuerpo se llama sueño. El Antiguo Testamento usa constantemente esta palabra para referirse a la muerte. “Durmió con sus padres”, tal era el término acostumbrado para definir la muerte, fuera de los buenos o fuera de los reyes malvados de Israel.
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Han surgido muchas ideas falsas
No nos extrañemos de los errores que cometen estos hombres cuando nos hablan del «sueño del alma» después de la muerte, o de su «desarrollo gradual» después de salir del cuerpo, o de su «paso de esfera en esfera hasta su perfección final».
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La esperanza del creyente a través del duelo
En 1 Tesalonicenses 4:13-18 el apóstol Pablo dice: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
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La incredulidad es la base de tales errores
La incredulidad acerca de la divina inspiración de las Escrituras es, como ya lo dijimos, la base de todos esos errores. Éstos forman parte de la apostasía predicha por la misma Palabra de Dios, cuyo desenlace final va acercándose.
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“La paga del pecado es muerte”
Pero eso no es todo. El hombre lleno de vida en este mundo se hunde en la muerte. ¿Por qué? Porque el pecado se introdujo en el mundo, y el pecado despertó la conciencia. Aun más, con el pecado vino el juicio de Dios. La paga del pecado es la muerte, terror para la conciencia. Es el poder de Satanás sobre el hombre, por cuanto Satanás tiene el dominio de la muerte.
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La primera resurrección
Estas tres fases constituyen “la primera resurrección” o “la resurrección de entre los muertos”. La resurrección de los muertos –los que no han creído– no ocurrirá sino después del milenio (Apocalipsis 20:5), con vistas al juicio final. Por eso este suceso no se llama segunda resurrección, sino “la muerte segunda” (Apocalipsis 20:11-15).
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