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¡Pero yo no tengo paz!
Sin embargo, ahora dices: ¡Pero yo no tengo paz! Pues bien, es porque aún no has aceptado que hace mucho tiempo ya esta paz ha sido hecha. El Señor Jesús hizo la paz. Él es nuestra paz, y él nos proclama esta paz (Efesios 2:14-17). “Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). Desde que le aceptaste tienes parte en esta paz.
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¿Qué dicen las Escrituras sobre la elección?
Aunque en muchos sitios de la Palabra de Dios se habla de la elección (por ejemplo en 1 Pedro 1:2; 2 Timoteo 1:9; Tito 1:2), la doctrina se encuentra principalmente en Romanos 8:23-30 y Efesios 1:3-14. En Romanos 8:29-30 leemos:
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¿Qué es la conversión?
Ahora contesto a la segunda pregunta: «La conversión, ¿qué es exactamente?». No es tan fácil de explicar, pues las palabras “conversión” o “arrepentimiento” no son traducciones textuales de la voz griega “metanoia”, que se utiliza en los manuscritos originales de la Palabra de Dios. No hay ninguna palabra española que refleje la palabra griega con toda exactitud.
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¿Qué es la santificación?
Se puede notar una clara diferencia entre pureza y santidad. Si seguimos las numerosas citas de las Escrituras en las que se habla de “santo” y de “santificación”, resulta claro que la santificación significa separación; y aplicada a nosotros mismos significa la separación de todo aquello con lo que estábamos ligados hasta entonces, con el fin de entregarnos a Dios.
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¿Qué es pecado?
Ahora dirás: –Debo reconocer que algunas veces hago cosas equivocadas, pero no puedo comprender que todo lo que los hombres hacen sea pecado. Hay una multitud de personas que cumplen buenas acciones. Basta pensar en aquellos que se juegan la vida para ayudar a los demás. Y cuando yo, por ejemplo, como y bebo, o voy a la escuela o al trabajo, no hago nada malo.
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¿Qué significa el bautismo?
El bautismo era generalmente conocido entre los judíos. Por el llamado bautismo de prosélito, el pagano se separaba de su propio pueblo y se agregaba a Israel. En el caso de Juan el Bautista también encontramos este pensamiento. Él predicaba que el juicio sobre los judíos estaba a la puerta (Lucas 3:7-9, 16-20).
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¿Qué significa: Orar en el nombre del Señor Jesús?
Bien cabe hacernos esta pregunta, pues ya hemos visto qué resultado da tal oración. ¿Quiere decir esto que al final de una oración, en la que pedimos por todo lo que nosotros estimamos conveniente, debamos decir: «Esto te lo pedimos en el nombre del Señor Jesús»? La mayoría de las veces se cree y se hace así, pero no por eso es correcto.
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Santos e irreprochables ante él en amor
El versículo 4 dice: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Aquí tenemos ante nosotros la naturaleza divina. Según su naturaleza, Dios es santo, irreprochable en su obrar, y su naturaleza es amor (1 Juan 1:5; 4:8, 16). Al querer tenernos en su cercanía, le era necesario hacernos corresponder a su naturaleza.
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Su simpatía en las dificultades y en la aflicción
Cuando perdemos un ser querido, ¿quién comprende nuestro sufrimiento como él, quien lloró al lado de la tumba de un amigo? (Juan 11:35). Cuando la soledad nos abruma, ¿quién hubo más solitario que él, quien se lamentó: “Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado”? (Salmo 102:7).
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Tenemos paz para con Dios
Aunque Dios sabía perfectamente quién eras, entregó al Señor Jesús para que, creyendo en él, tuvieras la vida eterna. Él dice que serás justificado gratuitamente si con fe en la sangre del Señor Jesús acudes a Dios (Romanos 3:23-25). Te absolverá de toda culpabilidad si te acercas a él de esta manera, porque él es justo.
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Un poder dudoso
Un hecho característico de los días del fin, de estos malos días que nos han llegado, es que se habla mucho de poder y poco de obediencia a la Palabra de Dios.
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