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El pecado cometido debe ser juzgado

Muchas personas no se consideran culpables de sus faltas inconscientes; parten del principio de que Dios no puede reprocharles su ignorancia y que tomará en cuenta su «buena voluntad». ¡Funesta ilusión! Si Dios previó un sacrificio por los pecados cometidos por error, ello es la prueba de que el pecador, aun ignorante, es culpable ante Él.

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El pecado y los pecados

La epístola a los Romanos nos enseña que Dios tuvo que ocuparse de dos cuestiones: la de los pecados (cap. 1 a 5:11) y la del pecado (cap. 5:12 al cap. 8). Tuvo que condenar al árbol tanto como a los frutos, esto es, al pecado en nuestra naturaleza como a los actos producidos por ella.

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El perdón, la disciplina y la restauración

Había transcurrido cierto tiempo desde la falta cometida por David. La guerra contra Amón, comenzada en el capítulo precedente que, por sí solo, abarca acontecimientos de casi un año, continuaba todavía. El estado de sitio de Rabá no había acabado, y sabemos que en esa época el asedio de una ciudad podía durar años.

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El propiciatorio - Éxodo 25:17-21

El arca era un cofre y tenía una tapa llamada propiciatorio. El término hebreo traducido por propiciatorio deriva de “cubrir o cubierta”.

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El velo - Éxodo 26:31-35

Según Hebreos 10:20, el velo que separaba el lugar santo del lugar santísimo representa a Cristo venido en carne.

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Elimelec y Noemí

Un hambre sobrevino en la tierra de Canaán, prueba permitida por Dios con un propósito conocido por él. ¡La actitud de la fe sería buscar la razón de esta disciplina, arrepentirse, someterse! (1 Reyes 8:35). Pero Elimelec y los suyos no lo entendían así. Querían evadir la prueba que Dios permitía y se fueron a los campos de Moab, más allá de las fronteras fijadas por Dios, para “morar” allí.

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Eliú

Durante las largas conversaciones de Job y sus amigos, Eliú, mucho más joven, escuchaba (cap. 32:11-12). Sus rasgos característicos eran la paciencia, la modestia, la humildad; no discutía; no halagaba; no se parcializaba, mas estaba movido por un espíritu de rectitud. No dio prueba de suficiencia, sino que supo ponerse al nivel del pobre que sufría (cap.

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¿Es usted bieun naventurado?

Cuanto más ha gemido otrora el alma bajo el peso de sus pecados, tanto más gusta de la felicidad de la que nos hablan los versículos 1 y 2. ¿Es usted uno de esos bienaventurados? Si no lo es, el versículo 5 le indica el camino para llegar a serlo: el del arrepentimiento y la confesión (compárese Lucas 15:18).

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Faltas que debían expiarse mediante un sacrificio

Los versículos 1 a 4 ofrecen ejemplos de las faltas que debían expiarse mediante un sacrificio. Se trata de actos cuya gravedad quizá no hubiéramos discernido si la Palabra, divina medida de la conciencia, no los hubiera condenado: por ejemplo, dejar de dar un testimonio, tener un contacto pasajero con lo impuro, proferir palabras ligeras. Hasta se puede ser culpable guardando silencio (v.

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Horeb

En la soledad del monte de Dios, en la cueva donde Moisés posiblemente estuvo refugiado cuando Dios paso delante de él (Éxodo 33:22), la palabra divina se dirigió al siervo desalentado: ¿Qué haces aquí, Elías?

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Jesús lo ha hecho todo para darnos una plena seguridad

Un israelita escrupuloso siempre podía temer que algún pecado cometido por error se le hubiera olvidado. Y apenas acababa de traer un costoso sacrificio cuando una nueva infidelidad podía exigir otro. Hoy en día, a pesar de las certidumbres de la Palabra de Dios, muchos cristianos todavía viven con el mismo temor.

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Job bendecido

La Palabra nos dice que Job era un hombre perfecto y recto, que temía a Dios y se apartaba del mal. Dios mismo lo llama “mi siervo”. Fue bendecido en su familia: parece que sus siete hijos y sus tres hijas tenían buena armonía entre ellos. Tenía éxito en sus empresas: su ganado se multiplicaba, sus cultivos prosperaban.

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Job probado

Las pruebas iban a caer sobre Job. Sería despojado de sus bienes y profundamente tocado en sus afectos por medio de la muerte de sus diez hijos. Pero su actitud permanecería intachable: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Luego fue tocado en su cuerpo, la enfermedad cayó sobre él, “una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”.

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La caída

Dios es deshonrado por la caída de un creyente

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La caída de David

Nos gustaría permanecer con las victorias del capítulo 10 y hacer caso omiso de lo que se presenta ahora. Porque, de parte del enemigo de las almas, David soporta la más cruel derrota de su existencia. No obstante, este triste relato se halla en el libro de Dios como solemne advertencia para cada uno de nosotros.

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La conciencia de David se despierta

Después de haber permanecido tanto tiempo dormida, la conciencia de David se sobrecoge por una profunda convicción de pecado. Y se da cuenta de que su crimen no solamente concierne a Urías y a su mujer, sino que es, en primer lugar, contra Jehová.

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La fuente de bronce (Éxodo 30:17-21; 38:8)

La fuente de bronce, cuyas dimensiones no nos han sido dadas, estaba situada entre el altar de bronce y el tabernáculo. No servía para ofrecer sacrificios, sino para lavarse en ella, lo que Aarón y sus hijos debían hacer cada vez que entraban en el tabernáculo de reunión o se acercaban al altar para ofrecer un sacrificio.

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La mesa de los panes de la proposición - Éxodo 25:23-30; Levítico 24:5-9

La mesa, de pequeñas dimensiones (dos codos de largo, un codo de ancho y uno y medio de alto) era de madera de acacia (o de sittim), cubierta con una lámina de oro puro. Era, evidentemente, una figura de Cristo llevando a su pueblo ante Dios.

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La mitra y la lámina de oro (Éxodo 28:36-38)

Sobre la mitra (o tiara) de lino estaba colocada una lámina de oro puro, puesta con un cordón de azul, la cual tenía grabadas las palabras: “SANTIDAD A JEHOVÁ”. Los israelitas traían a Dios las ofrendas según sus instrucciones. ¿Por qué, pues, se nos habla de “la iniquidad de las cosas santas que santificaren los hijos de Israel, en todas sus santas dádivas”? (v.38, V. M.).

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La plena restauración

Para darse cuenta de la manera en la cual el alma de David fue restaurada, es necesario considerar el Salmo 51. Otros salmos hacen alusión a las mismas circunstancias, pero no citaremos más que este salmo 51, cuyo título es: “Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta”.

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La presencia de Dios

En veintinueve capítulos Job y sus amigos discutieron y cuestionaron. En seis capítulos Eliú habló de parte de Dios a Job. Y solo cuatro capítulos bastaron al Señor para llevar a cabo la obra maestra que perseguía en el corazón de Job: “¿Qué enseñador semejante a él?” (cap. 36:22).

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La puerta (Éxodo 27:16)

Dimensiones: 20 codos de ancho por 5 de alto: 100 codos cuadrados, o sea la misma superficie que los velos de entrada al santuario; éstos tenían 10 codos por 10: 100 codos cuadrados.

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La túnica de lino (Éxodo 28:39)

“Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores” (Hebreos 7:26). Así fue el Señor Jesús en todo su andar aquí abajo y ése es el carácter que aún hoy lleva en el cielo, base moral de todo su sacerdocio. (Es lo que nos presenta el lino de esta túnica).

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Los que deben dar el ejemplo tienen más responsabilidad

Por su pecado, un sumo sacerdote debía ofrendar un becerro (v. 3), un príncipe o jefe debía ofrecer un macho cabrío (v. 22-23) y una persona cualquiera del pueblo solo tenía que ofrecer una cabra o un cordero (v. 27-28, 32). Quienes deben dar el ejemplo tienen una responsabilidad más grande, expresada por la importancia del animal ofrendado.

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