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The Mackintosh Treasury

Restablecido en su servicio

Algunos nos dicen que una persona que cae, nunca puede recuperar su posición original; y es cierto que bajo el gobierno, uno ha de cosechar lo que sembró (Gálatas 6:7). Pero la gracia es otra cosa totalmente diferente. El gobierno echó fuera a Adán del huerto de Edén, y nunca lo restableció allí, pero la gracia anunció la victoriosa Simiente de la mujer.

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Resultados de la fidelidad

Consideremos ahora los gloriosos efectos de la devoción y la separación de Daniel. En los tres primeros capítulos observamos tres cosas distintas que resultan de la posición asumida por Daniel y sus compañeros en lo que respecta a “la comida del rey”:

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Retractación de Job

Aquí comienza la retractación de Job. Todas sus anteriores declaraciones acerca de Dios y Sus caminos él las señala ahora como «palabras sin entendimiento». ¡Qué confesión! ¡Qué momento en la vida de un hombre cuando este descubre que había estado sumido completamente en el error! ¡Qué notable vuelco! ¡Qué profunda humillación!

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Se puede ser religioso, líder religioso o teólogo y no tener la vida

Esto es vida y paz. Es mucho más que mera teología sistemática. La teología tiene su valor, pero no se olvide que un hombre puede ser un teólogo profundo y capaz, y, con todo, vivir y morir sin Dios y condenarse eternamente. ¡Qué pensamiento tan solemne, tan tremendo, tan abrumador!

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Segunda carta - El Espíritu Santo

Querido amigo A.: Hay un punto en relación con nuestro tema que ha ocupado mucho mi mente. Se trata de la inmensa importancia de cultivar una fe genuina en la presencia y bajo la acción del Espíritu Santo. Es menester que recordemos, en todo momento, que nosotros no podemos hacer nada, y que Dios, el Espíritu Santo, lo puede hacer todo. El versículo

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Séptima carta - La Escuela Dominical

Querido amigo A.: Por falta de espacio, me vi obligado a finalizar mi última carta sin siquiera tocar el tema de la Escuela Dominical. Sin embargo, debo dedicar una o dos páginas a una rama de la obra que ha ocupado un lugar muy amplio en mi corazón por treinta años. Consideraría que mi serie de cartas quedaría incompleta si no hubiese tocado este tema.

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Sexta carta - La predicación del Evangelio

Querido amigo A.:

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Si el creyente vuelve a pecar, ¿qué pasa entonces?

Es cierto que, si el pecador perdonado comete pecado, su comunión con Dios es interrumpida y que ella solo puede ser restablecida por la sincera confesión de su pecado. “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (1 Juan 1:6). Pero, si bien mi comunión puede ser interrumpida, mi título jamás puede ser anulado.

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Si el creyente vuelve a pecar, ¿qué pasa entonces?

La verdad es que, si un pecador perdonado vuelve a pecar, su comunión queda interrumpida y solo puede ser restablecida por la sincera confesión de su pecado. “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos…; pero si andamos en luz,… tenemos comunión… y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7).

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Significado invariable de la palabra “eterno” en el Nuevo Testamento

Creemos que la Palabra de Dios enseña la eternidad del castigo con la mayor amplitud y claridad. La palabra griega traducida “eterno” o “para siempre”, aparece unas setenta veces en el Nuevo Testamento. Daremos algunos ejemplos: “Ser echado en el fuego eterno” (Mateo 18:8). “Para tener la vida eterna” (Mateo 19:16).

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Somos llamados a andar conforme a la verdad de la unidad del cuerpo

Ahora bien, debemos tener en cuenta que esta verdad de la unidad del cuerpo no es una mera abstracción –una especulación estéril–, un dogma muerto. Es una verdad práctica, formativa, influyente, a la luz de la cual somos llamados a andar y a juzgar todo alrededor de nosotros, como también juzgarnos a nosotros mismos. Así ocurrió con los fieles de Israel en la antigüedad.

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Su amor

Cuanto más atentamente meditamos la historia de los cristianos profesantes

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Su caída

Ahora seguiremos a nuestro querido apóstol en la escena más oscura y humillante de toda su historia; una escena que difícilmente podríamos entender o explicar si no conociéramos algo de las infinitas profundidades de la gracia divina, por un lado, y de los terribles abismos en los que aun un santo de Dios o un apóstol de Cristo son capaces de hundirse si no son guardados por el poder divino, po

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Su confesión

Al final del capítulo 6 de Juan tenemos una clara y hermosa confesión de Cristo de los labios de nuestro apóstol; una confesión que las circunstancias hicieron más conmovedora y poderosa.

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Su convicción

La referencia que tenemos de nuestro apóstol en Juan 1, es sin duda muy breve, pero encierra mucho significado. “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro [o piedra])” (Juan 1:41-42).

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Su fe

El final del capítulo 14 de Mateo presenta una escena de la vida de nuestro apóstol en la cual nos detendremos con provecho unos momentos. Ofrece una exquisita ilustración de su conmovedora pregunta: “Señor, ¿a quién iremos?”.

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Su llamamiento

Las palabras que leímos “dejándolo todo, le siguieron”, expresan una completa separación de las cosas temporales y naturales, así como una sincera consagración a Cristo y sus intereses.

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Su relación con la inmortalidad del alma

Pero no solo la eternidad del castigo está tan claramente establecida en la Escritura como la eternidad de Dios mismo, o de cualquier cosa que le pertenece, sino que creemos que ella también surge como una verdad necesaria de otras verdades que son generalmente recibidas incondicionalmente. Tómese, por ejemplo, la inmortalidad del alma. ¿Alteró la caída del hombre esta cuestión?

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Su relación con la naturaleza infinita de la expiación hecha por Cristo

Consideremos la doctrina de la expiación. Si algo menos que un castigo eterno es debido al pecado, ¿qué necesidad había de un sacrificio infinito para librarnos de ese castigo? ¿Podía algo menos que el incomparable, inestimable sacrificio del Hijo de Dios librar a alguien del fuego del infierno, y ese fuego no ser eterno?

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Su reprensión

Detengámonos aún un poco en la escena tan interesante e instructiva del capítulo 16 de Mateo. Nos presenta dos grandes temas: «La Iglesia» y «el reino de los cielos». Nunca debemos confundir estas dos cosas. La Iglesia solo se encuentra en el Nuevo Testamento.

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Su restauración

Ahora consideraremos el tan interesante tema de la restauración de Simón Pedro, en el cual hallaremos algunos puntos de suma importancia práctica. De su caída aprendemos la debilidad e insensatez del hombre; de su restauración aprendemos la gracia, sabiduría y fidelidad de nuestro Señor Jesucristo.

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Ten cuidado de la doctrina

Detengámonos ahora un momento en el segundo punto de nuestro tema; me refiero a la doctrina o enseñanza; esta última palabra expresa el verdadero sentido del original. ¡Cuántas cosas se encuentran encerradas allí! “Ten cuidado de la enseñanza”. ¡Qué solemne advertencia! ¡Cuánto cuidado y qué santa vigilancia se requieren!

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Ten cuidado de ti mismo

Consideremos en primer lugar este solemne mandato: “Ten cuidado de ti mismo”. Sería difícil expresar todo el alcance moral de estas palabras. Es importante que todo creyente las observe, pero principalmente un obrero del Señor, pues a este se dirigen en particular. Él, más que nadie, necesita cuidarse a sí mismo.

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Tercera carta - La Palabra de Dios

Querido amigo A.:

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